
La ingesta excesiva de calabaza rica en betacaroteno puede generar un cambio visible en la coloración de la piel, fenómeno conocido como carotenemia. Este efecto se produce por la acumulación de carotenoides, especialmente betacaroteno, en el estrato córneo de la piel.
Aunque se trata de una condición benigna y reversible, existen datos científicos y médicos que ayudan a precisar sus causas, riesgos y características.
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¿Qué es la carotenemia y cómo se produce?
La carotenemia consiste en una pigmentación amarilla o anaranjada de la piel, principalmente en palmas, plantas y zonas de pliegues, sin afectar las mucosas ni la esclerótica, lo que permite diferenciarla de la ictericia. Se produce por un consumo elevado y sostenido de alimentos ricos en carotenoides, como calabaza, zanahoria, boniato, espinaca, papaya o mango.
El organismo transforma el betacaroteno en vitamina A en el hígado, pero cuando la ingesta supera la capacidad de conversión, el exceso de pigmento se deposita en la piel.

Además de la dieta, factores como la diabetes, hipotiroidismo, anorexia y alteraciones metabólicas pueden favorecer la aparición del cuadro, según reportó el portal de información médica de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos Carotenemia.
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Un estudio publicado en la revista Nutrients demostró que el incremento en la ingesta de carotenoides produce una coloración cutánea perceptible, especialmente en áreas de menor exposición solar y en personas con piel clara. Los autores utilizaron mediciones objetivas para confirmar que la variación en el tono de la piel guarda relación directa con los niveles de carotenoides en la dieta.
¿Cuánta calabaza es necesaria para que cambie el color de la piel?
El umbral para que aparezca carotenemia varía según la tolerancia individual, el tipo de piel y la cantidad consumida. La National Library of Medicine estima que la ingesta de más de 30 mg de carotenoides al día durante varias semanas puede causar la pigmentación cutánea perceptible.
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Para el betacaroteno, esta cantidad equivale a aproximadamente 1 ¼ tazas de calabaza enlatada diaria. Personas con piel clara pueden notar el cambio antes, mientras que en pieles más oscuras puede pasar desapercibido, según reportó la Cleveland Clinic. Por su parte, esta señala que “se necesitan entre 20 y 50 miligramos de betacarotenos diarios durante algunas semanas para que la piel adquiera una coloración visible”.

¿Es permanente el cambio de color?
La carotenemia es un efecto temporal. Al reducir o suspender el consumo de alimentos ricos en betacaroteno, la piel recupera poco a poco su color habitual. El proceso puede tomar semanas o meses, dependiendo de la cantidad ingerida y del metabolismo de cada persona.
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No requiere tratamiento médico, salvo en casos de enfermedades asociadas, según reportó la Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU..
Productos de calabaza y riesgo de carotenemia
El riesgo de desarrollar carotenemia está directamente relacionado con la cantidad de carotenoides presentes en los alimentos consumidos. No todos los productos comercializados con sabor a calabaza contienen betacaroteno en cantidades significativas.
Muchos alimentos procesados etiquetados como “sabor a calabaza” utilizan únicamente aromas artificiales, colorantes o mezclas de especias, sin incluir calabaza real ni aportar carotenoides. Por lo tanto, su consumo no representa un riesgo relevante de carotenemia.

En cambio, los productos que efectivamente contienen puré de calabaza o calabaza natural sí pueden contribuir, aunque en menor medida, a la ingesta de betacaroteno. Sin embargo, la cantidad presente en la mayoría de estos alimentos suele ser insuficiente para provocar un cambio en la coloración de la piel, salvo en casos de consumo excesivo y sostenido.
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Por otro lado, las semillas de calabaza no aportan betacaroteno, ya que este pigmento se encuentra fundamentalmente en la pulpa de la calabaza. Las semillas ofrecen principalmente ácidos grasos y proteínas, pero carecen de carotenoides relevantes, según reportó un análisis publicado por la Universidad de Zagreb.
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