
Los viajes largos en avión representan una exigencia física que suele pasar inadvertida hasta el momento del aterrizaje. Permanecer sentado durante varias horas, en un espacio reducido y con escasas oportunidades de movimiento, favorece la rigidez muscular, la tensión lumbar y una sensación general de malestar corporal.
El impacto no depende solo de la duración del trayecto, sino de la combinación entre inmovilidad, postura sostenida y reducción del flujo sanguíneo.
PUBLICIDAD
En vuelos intercontinentales, como los que conectan América con Europa, Medio Oriente o Asia, el cuerpo enfrenta una interrupción prolongada de sus patrones habituales de movimiento.
Según un informe de la revista Men’s Health realizado por el especialista en entrenamiento Ebenezer Samuel, la falta de desplazamiento reduce la circulación general y propicia el endurecimiento de los tejidos conectivos, incluidos tendones y ligamentos, que ya reciben un aporte sanguíneo limitado en condiciones normales.
PUBLICIDAD
Por qué el cuerpo se resiente durante vuelos prolongados
La postura sentada mantenida altera el funcionamiento natural del sistema musculoesquelético. Al no caminar ni cambiar de posición con frecuencia, el cuerpo quema menos calorías y disminuye la activación muscular cotidiana.

Las pantorrillas, que cumplen un papel clave en el retorno venoso, reducen su actividad, lo que afecta la circulación en las extremidades inferiores.
La espalda también se ve afectada. Los asientos estrechos favorecen el encorvamiento y limitan los movimientos de rotación, un gesto esencial en la movilidad diaria. A esto se suma la escasa activación de los glúteos, un grupo muscular esencial para estabilizar la pelvis y proteger la zona lumbar.
PUBLICIDAD
Movimiento breve y frecuente: la estrategia recomendada
El especialista en entrenamiento consultado por Men’s Health propuso una estrategia simple y accesible: incorporar movimientos suaves sin abandonar el propio asiento. No se trata de replicar una rutina de entrenamiento ni de realizar ejercicios de fuerza, sino de introducir estímulos breves que reactiven la circulación y liberen tensiones acumuladas.

La recomendación es elegir al menos dos movimientos por hora, cada uno con una duración inferior a cinco minutos. Estos ejercicios pueden realizarse en cualquier clase del avión y no requieren equipamiento adicional.
PUBLICIDAD
1. Estiramiento en silla giratoria para liberar la espalda
Uno de los movimientos sugeridos apunta directamente a la columna vertebral y los oblicuos. El estiramiento en silla giratoria compensa la falta de rotación característica de los vuelos largos.
Se inicia sentado, con ambos pies apoyados en el suelo; el tronco se inclina levemente hacia adelante mientras una pierna se cruza sobre la otra, y el codo se apoya en la rodilla para intensificar el estiramiento de la espalda. El movimiento se sostiene durante tres segundos y se repite cinco veces por lado. Este gesto ayuda a contrarrestar la rigidez asociada a la postura fija.
PUBLICIDAD
2. Rotación externa de cadera para aliviar la rigidez articular
Las caderas, fundamentales para la movilidad diaria, permanecen casi inmóviles durante un vuelo. El estiramiento de rotación externa busca liberar los flexores de la cadera y activar los glúteos.

La posición inicial es sentada, con ambos pies en el suelo; una pierna se eleva y el tobillo se apoya sobre el muslo opuesto, mientras se ejerce una presión suave sobre la rodilla elevada. El movimiento se mantiene durante tres segundos y se realiza en tres series de tres repeticiones por lado. Además de reducir la rigidez, este ejercicio genera una activación muscular moderada.
PUBLICIDAD
3. Elevaciones de pantorrillas para estimular la circulación
La inmovilidad prolongada disminuye la función natural de las pantorrillas como bomba circulatoria. Para compensar esa pérdida de actividad, el experto recomendó las elevaciones de pantorrillas sentado.
Con los pies apoyados en el suelo y las manos sobre las rodillas para añadir una leve resistencia, los talones se elevan lo más alto posible, manteniendo la contracción durante un segundo antes de descender. El ejercicio se organiza en dos series de 20 repeticiones y contribuye a mejorar el flujo sanguíneo en las piernas.
PUBLICIDAD
4. Puente de glúteos: una opción adicional con más espacio
Cuando el asiento ofrece mayor amplitud, como en clase ejecutiva o primera clase, puede añadirse un movimiento extra enfocado en los glúteos: el puente de glúteos.

Se realiza acostado boca arriba, con los pies cerca del cuerpo, y al contraer los glúteos, la cadera se eleva hasta el punto más alto posible, manteniendo el abdomen activo. Este ejercicio refuerza la extensión de cadera, un movimiento clave para la estabilidad lumbar, y puede ejecutarse con una sola pierna para aumentar la exigencia muscular.
PUBLICIDAD
De acuerdo con el entrenador Samuel, quien ha preparado físicamente a jugadores de la NFL, la incorporación regular de estos movimientos durante vuelos largos permite mantener la movilidad, reducir la tensión acumulada y favorecer una llegada con menor sensación de rigidez corporal.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
7 pasos clave para sostener metas personales con rutinas realistas y apoyo cotidiano
La distancia entre la intención y la continuidad diaria sigue siendo uno de los principales desafíos cuando una persona busca transformar sus rutinas de vida

Qué alimentos pueden favorecer la producción de colágeno, según una experta
Melissa Mroz-Planells, portavoz de la Academia de Nutrición y Dietética de Estados Unidos, explicó la relación entre alimentación, piel y salud articular, y reabrió el debate

Qué dice la ciencia sobre la dieta antiinflamatoria que promete combatir el agotamiento
Desde Harvard hasta la Mayo Clinic documentan qué hay detrás de uno de los enfoques alimentarios más mencionados en la agenda de salud. La evidencia existe, pero tiene matices

“Modo supervivencia” y estrés crónico cuando el cansancio deja de ser algo pasajero
Dormir mal, perder el foco, irritarse más de lo habitual o vivir en alerta puede ser una señal de estrés crónico y desgaste sostenido

Qué frutas y verduras conviene comer antes y después de entrenar
Expertos consultados por Men’s Health señalaron que el momento del entrenamiento resulta clave para definir esa elección, ya que cada grupo de alimentos cumple una función distinta en el proceso


