Cómo es el análisis de sangre que anticipa los ataques de asma con alta precisión

Investigadores de Estados Unidos y Suecia identificaron un marcador biológico capaz de predecir qué pacientes asmáticos desarrollarán episodios graves en los próximos años

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Un nuevo análisis de sangre
Un nuevo análisis de sangre permite anticipar ataques de asma con una precisión sin precedentes, según un estudio internacional publicado en Nature Communications

Una muestra de sangre y una ecuación invisible: la medicina podría estar a punto de anticipar ataques de asma con años de ventaja. Un equipo internacional logró que un simple análisis pueda señalar, con una precisión inédita, quién corre el mayor riesgo de sufrir una crisis grave. El hallazgo, publicado en la revista Nature Communications, marca un cambio de paradigma en el manejo de una enfermedad que afecta a más de 500 millones de personas en el mundo.

¿Qué es el asma y cómo afecta a las personas?

El asma es una enfermedad crónica que inflama y estrecha las vías respiratorias, dificultando la entrada y salida de aire de los pulmones. Los síntomas más comunes incluyen tos, sibilancias, opresión en el pecho y dificultad para respirar. Según la Mayo Clinic, el asma puede variar desde molestias leves hasta complicaciones graves que requieren atención médica urgente.

Los ataques suelen desencadenarse por alérgenos, infecciones, ejercicio o estrés, y pueden poner en riesgo la vida si no se tratan a tiempo. Aunque no existe una cura definitiva, los síntomas pueden controlarse con un tratamiento adecuado y un seguimiento constante.

La investigación identifica un biomarcador
La investigación identifica un biomarcador capaz de predecir crisis asmáticas hasta cinco años antes del primer episodio en pacientes de riesgo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un biomarcador que predice futuros ataques

Hasta ahora, los médicos solo podían estimar la probabilidad de un ataque de asma con herramientas limitadas como las pruebas de función pulmonar o el recuento de eosinófilos en sangre. Estos métodos solo reflejan el estado actual de la enfermedad y rara vez logran anticipar episodios futuros. El nuevo avance se basa en la relación entre dos tipos de moléculas sanguíneas: los esfingolípidos y los esteroides. Medir ese equilibrio permite prever quién tendrá una exacerbación, incluso cinco años antes del primer episodio.

La investigación analizó muestras y registros médicos de más de 2.500 adultos con asma de tres grandes cohortes internacionales. Los científicos recurrieron a la metabolómica, una técnica que detecta pequeñas moléculas del metabolismo celular, para encontrar patrones invisibles en la sangre. Los investigadores del Mass General Brigham y el Karolinska Institutet descubrieron que la proporción de esfingolípidos respecto de los esteroides anticipa con un 90% de precisión qué pacientes tendrán una crisis.

Un modelo más preciso que los métodos clásicos

El asma afecta a más
El asma afecta a más de 500 millones de personas en el mundo y puede poner en peligro la vida si no se trata a tiempo (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estudio utilizó algoritmos avanzados para crear un modelo predictivo y lo validó en diferentes grupos de pacientes. El resultado sorprendió a los expertos: “La interacción entre esfingolípidos y esteroides determina el perfil de riesgo”, explicó Craig Wheelock, del Karolinska Institutet. “Este enfoque no solo tiene sentido biológico, también es robusto y apto para convertirse en un test clínico práctico y económico”.

La diferencia de desempeño fue notoria. El sistema predictivo basado en estas moléculas alcanzó una “área bajo la curva” de 0,90, frente al 0,50-0,70 de las evaluaciones clínicas tradicionales. El modelo logró incluso anticipar el momento del primer ataque: las personas clasificadas como de alto riesgo sufrieron su primera crisis más de 100 días antes que el grupo considerado seguro.

Una herramienta para cambiar la historia del asma

Para Jessica Lasky-Su, investigadora del Mass General Brigham, el avance responde a una de las demandas históricas de los pacientes: “Uno de los mayores desafíos en el tratamiento del asma es que no tenemos una forma efectiva de saber quién tendrá un ataque grave en el corto plazo. Nuestros hallazgos cubren esta necesidad crítica”, declaró. La especialista subrayó que anticipar el riesgo permitiría intervenir antes de que los síntomas se agraven.

El avance se basa en
El avance se basa en la medición del equilibrio entre esfingolípidos y esteroides presentes en la sangre de los pacientes (Huella Zero)

El asma, como describe la Mayo Clinic, es una enfermedad variable que puede pasar de ser una molestia leve a una amenaza para la vida.

Los ataques se desencadenan por factores como infecciones, alérgenos, ejercicio o estrés, y provocan el cierre de las vías respiratorias, tos, sibilancia y sensación de ahogo.

Próximos pasos hacia la aplicación clínica

El equipo de investigación ha solicitado una patente para el método, pero advierte que hace falta validar sus resultados en ensayos clínicos y en poblaciones más diversas.

“El impacto potencial es enorme, ya que podríamos identificar a quienes parecen estables, pero tienen un desequilibrio metabólico subyacente”, destacó Wheelock.

El estudio también detectó que algunos metabolitos derivados de la microbiota intestinal se relacionan con las crisis asmáticas, aunque la influencia de los esfingolípidos y los esteroides resultó mucho más relevante. El modelo podría implementarse fácilmente en laboratorios convencionales, lo que facilitaría su uso en la práctica médica diaria.

El hallazgo abre una vía para adaptar el tratamiento del asma a las características de cada paciente y evitar las complicaciones graves a largo plazo.