El impacto de los horarios tempranos de ingreso escolar no solo afecta el rendimiento académico, sino que compromete la salud física y mental de los estudiantes. Así lo advirtió María Juliana Leone, especialista del Laboratorio de Neurociencia de la Universidad Di Tella, durante una extensa entrevista en la que analizó el vínculo directo entre el sueño insuficiente y los problemas de aprendizaje y salud en adolescentes.
El inicio del horario escolar no debería ser de noche, nuestro cuerpo no está preparado para estar activo y mucho menos aprender en la oscuridad, enfatizó Leone, quien ha integrado varias investigaciones en la cronobiología y la influencia de los ciclos de sueño en el neurodesarrollo.
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Estas declaraciones fueron realizadas en diálogo con Infobae en Vivo, durante el programa de la mañana, que cuenta con la conducción de Gonzalo Sánchez, Maru Duffard, Ramón Indart y Cecilia Boufflet. La neurocientífica de la Universidad Di Tella detalló en Infobae en Vivo los efectos nocivos que provoca la falta de sueño en los adolescentes y remarcó la necesidad de adaptar los horarios escolares a los ritmos biológicos para proteger la salud física y mental
Leone alertó sobre la contradicción entre el funcionamiento biológico humano y la organización del sistema escolar argentino, donde el ingreso de los estudiantes suele producirse antes del amanecer en varios momentos del año.
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“Lo que vemos es que en junio, por ejemplo, el veinte de junio, que es cuando amanece más tarde en todo el país, en todas las jurisdicciones la escuela comienza antes de que sea de día, cuando todavía está oscuro, en promedio”, señaló. En este análisis, explicó la importancia de los ciclos lumínicos naturales en la sincronización de los ritmos circadianos y remarcó que exponerse a la luz solar matutina es crucial para la salud integral.
“El cuerpo se pone en hora por la luz del sol. Es importante exponerse a la luz a la mañana porque esto hace que los ritmos diarios se alineen correctamente, y no exponerse a la noche. Por eso también las pantallas a la noche son un tema que preocupa”, advirtió. Leone remarcó que entrar a la escuela antes del amanecer priva a los estudiantes de este estímulo esencial.
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“Durante la adolescencia nos volvemos más nocturnos, entran en juego dos fuerzas: por un lado, los chicos son más nocturnos y por el otro lado el horario de inicio escolar empieza muy temprano. Eso claramente hace que el sueño sea más corto los días hábiles”.
Esta privación afecta todos los sistemas: “Dormir poco y en horarios irregulares entre días hábiles y días libres se asocia a muchísimos problemas de salud, incluyendo salud mental, que claramente es un tema muy preocupante en estos tiempos”, subrayó la especialista.
El relevamiento 2024 del sistema educativo nacional —utilizado por Leone y su equipo— reveló que más del 90 por ciento de las escuelas argentinas están incluidas y que el horario promedio de ingreso escolar es a las 7:30 de la mañana. “Hay provincias, como Santa Fe, donde el promedio es siete y siete, y el setenta por ciento de las escuelas empieza antes de las siete y cuarto, igual que en Misiones. Otras jurisdicciones tienen el turno mañana más cercano a las ocho, pero ninguna comienza después de esa hora”, puntualizó.
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La cronobiología, su campo de estudio, investiga justamente cómo las variaciones diarias —ciclo de luz y oscuridad— condicionan la función biológica y la salud. “Las personas, desde la biología, somos animales diurnos. Si el horario de inicio escolar es muy temprano, acoplamos la vida a los ritmos sociales en lugar de a los ritmos biológicos, y eso tiene consecuencias negativas”, advirtió.
Entre las consecuencias, Leone fue categórica: “Dormir poco afecta el rendimiento académico, la memoria, la creatividad, la motivación, la salud física y la salud mental”. Cuanto mayor sea la brecha entre el reloj biológico y el reloj social, mayor será el efecto deletéreo, sobre todo en la adolescencia, una etapa clave para el aprendizaje y el desarrollo de hábitos saludables.
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Al analizar desde el punto de vista de la equidad y la salud pública, la experta destacó: “Los problemas de salud derivados de la falta de sueño no son solo individuales. Hay un daño colectivo: aumenta el ausentismo, disminuye el desempeño escolar y pueden incrementarse las diferencias sociales si no se ajusta el sistema a las necesidades reales biológicas de los estudiantes”.
Consultada sobre las razones detrás de los horarios tan tempranos, Leone respondió: “En nuestro país muchas instituciones tienen más de un turno y en general más de un nivel, así que necesitan organizar el uso del edificio y los tiempos disponibles”, describió.
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A la hora de sugerir soluciones, la especialista propuso dos caminos: “Podemos cambiar el horario de inicio escolar, hacer que la entrada sea más tarde —como se ha implementado en distintos lugares del mundo—, pero también podríamos pensar en cambiar el horario del amanecer”.
En este sentido, Leone trajo el debate sobre el uso horario: “Argentina está geográficamente ubicada en menos cuatro. Actualmente adoptamos la hora de menos tres. Eso implica que cuando es el mediodía solar, nuestros relojes marcan la una en Buenos Aires y más de la una y media en Mendoza. Adoptar menos cuatro implicaría que cuando el sol está en lo alto, sean las doce, y que el amanecer comience más temprano. Así solo moviendo el reloj de la sociedad, podríamos empezar la escuela con más luz natural”.
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Sin embargo, advirtió las limitaciones de los cambios de cronograma social: “Cambiar el horario de inicio escolar a lo largo del año es difícil, pero cuanto más tarde sea el ingreso, mejor”. En diálogo con Infobae en Vivo, la experta se refirió también al concepto de cronotipo, esa particularidad biológica que determina si una persona tiende a ser más madrugadora o nocturna: “En la adolescencia somos más nocturnos y después, hacia los veinte años, progresivamente nos volvemos más matutinos. Depende de factores genéticos, de edad y también de la exposición a la luz”.
Desde la investigación empírica, Leone compartió los hallazgos de estudios recientes: “Comparamos el rendimiento de adolescentes en tres turnos diferentes —mañana, tarde y vespertino— y además evaluamos el desempeño según el cronotipo individual. En el turno mañana, a los matutinos les va mejor que a los nocturnos, sobre todo en matemática. En el turno tarde la diferencia desaparece y en el vespertino incluso se revierte para lengua. Hay un efecto claro del horario sobre el logro académico”.
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La entrevista completa sobre el horario de inicio escolar y su impacto en la salud
Infobae en Vivo te acompaña cada día en YouTube con entrevistas, análisis y la información más destacada, en un formato cercano y dinámico.
• De 9 a 12: Gonzalo Sánchez, María Eugenia Duffard , Ramón Indart y Cecilia Boufflet.
• De 18 a 21: Jesica Bossi, Diego Iglesias, Virginia Porcella y Federico Mayol.
Actualidad, charlas y protagonistas, en vivo. Seguinos en nuestro canal de YouTube @infobae.
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