
*Grupo INECO es una organización dedicada a la prevención, diagnóstico y tratamiento de enfermedades mentales. A través de su Fundación INECO, investiga el cerebro humano.
El dolor en la parte baja de la espalda, también conocido como dolor lumbar o de cintura, es una de las molestias más comunes en la población. Puede aparecer de forma ocasional o convertirse en un problema crónico que afecta la calidad de vida.
Aunque sus causas son diversas, hay muchas acciones que se pueden tomar para intentar prevenir su aparición y mejorar la salud de la columna. Además, si ya hay dolor, existen tratamientos que pueden adaptarse a cada situación, incluso en casos complejos.
Qué es la columna lumbar y por qué duele

La columna no es solo una estructura de huesos (vértebras) y discos. También está formada por músculos, ligamentos y articulaciones que trabajan en conjunto para brindar estabilidad y permitir el movimiento.
Cuando alguno de estos componentes se ve afectado —por ejemplo, por sobreesfuerzo, mala postura, falta de ejercicio, exceso de peso o envejecimiento— puede aparecer el dolor lumbar. En algunos casos es leve y pasajero, pero en otros requiere un diagnóstico más específico y un abordaje adecuado.
Diagnóstico y tratamiento
Cuando el dolor persiste o es limitante, lo ideal es consultar con un equipo especializado.
“Antes de realizar cualquier procedimiento invasivo, es fundamental intentar identificar claramente cuál es la estructura que genera el dolor”, explica el doctor Francisco Fuertes (MN 134273), Neurocirujano y Coordinador de Neurocirugía del Instituto de Neurociencias de Fundación Favaloro – INECO.

Esto se debe a que las causas pueden ser múltiples: articulación sacroilíaca, nervios, discos, articulaciones facetarias, inflamación ósea, músculos e incluso fracturas. Para estos casos, se recomienda una atención multidisciplinaria que incluya médicos especialistas en dolor, neurocirujanos, kinesiólogos y otras disciplinas.
Los estudios por imágenes deben seleccionarse de forma estratégica para no caer en diagnósticos erróneos, y el tratamiento debe adaptarse al origen del dolor y al perfil de cada paciente.
Existen distintas opciones disponibles, desde medicamentos (analgésicos, antiinflamatorios, relajantes musculares) hasta técnicas intervencionistas como bloqueos, termolesiones por radiofrecuencia o neuromodulación. En ciertos casos, la cirugía puede ser necesaria.
“No hay una solución única ni mágica, pero sí muchas herramientas disponibles”, afirma el doctor Jorge Mandolesi (MN 79639), jefe de Neurocirugía del Instituto de Neurociencias de Fundación Favaloro–INECO. “Lo importante es actuar a tiempo, informarse bien y contar con acompañamiento profesional”, concluyó el experto.
Cómo prevenir el dolor lumbar

También es clave fortalecer los músculos de la espalda, como los paraespinales, para dar soporte a la columna. Esto puede lograrse mediante ejercicios generales (como natación o entrenamiento funcional) o rutinas específicas guiadas.

Corregir posturas perjudiciales, especialmente si se pasan muchas horas sentado o de pie, puede prevenir muchos problemas. En este sentido, la guía de un profesional en kinesiología puede ser de gran ayuda.

El exceso de peso, especialmente en forma de grasa, incrementa la carga sobre la columna y puede debilitar la musculatura. Esto genera un círculo vicioso: menos músculo y más peso implican más esfuerzo para las otras estructuras.

Además, ciertos alimentos pueden ayudar a prevenir procesos inflamatorios.

Dormir bien, moverse y gestionar las emociones es parte del cuidado de la columna.

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