El síndrome de hiperemesis cannabinoide (CHS), un trastorno gastrointestinal vinculado al uso prolongado de cannabis, se está volviendo cada vez más común. Caracterizado por episodios recurrentes de náuseas intensas, vómitos recurrentes y dolor abdominal, esta condición provocó que las hospitalizaciones relacionadas se hayan duplicado entre 2017 y 2021 en Estados Unidos y Canadá.
La afección, directamente vinculada al consumo frecuente, genera preocupación en el ámbito de la salud.
Según detalla National Geographic, el descubrimiento genera una paradoja médica: el cannabis, que tradicionalmente es utilizado para aliviar las náuseas, también puede desencadenar episodios severos de malestar gastrointestinal en algunos consumidores.
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Aumento de casos y datos estadísticos
El CHS fue descrito por primera vez en 2004 por médicos de Australia. Actualmente afecta a unos 2,75 millones de personas al año solamente en Estados Unidos. De acuerdo con un estudio publicado en por JAMA, las visitas a salas de emergencia relacionadas con este síndrome se duplicaron en Norteamérica.
La tendencia al alza se atribuye, en parte, a la legalización y mayor acceso al cannabis en diversas regiones. Una investigación del Journal of Clinical Gastroenterology comparó hospitalizaciones por CHS en un hospital de Massachusetts (Estados Unidos) antes y después de la legalización estatal del cannabis, y halló un aumento significativo en los ingresos hospitalarios por esta causa.
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Otro factor relevante es el incremento en la potencia del cannabis disponible actualmente. Deepak Cyril D‘Souza, profesor de psiquiatría en la Escuela de Medicina de Yale, señaló: “El cannabis que está disponible ahora es mucho más potente que hace 30 años”. Mientras que en la década de 1960 la concentración de THC (principal componente psicoactivo), oscilaba entre el 2 y el 4%, hoy puede alcanzar entre el 18 y el 35% o más.
Síntomas y características del síndrome
El síndrome de hiperemesis cannabinoide se manifiesta principalmente a través de episodios recurrentes de náuseas, vómitos intensos y dolor abdominal severo. Un rasgo distintivo es la compulsión por tomar baños o duchas calientes, que los pacientes describen como una forma temporal de aliviar el malestar.
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Maria Isabel Angulo, profesora asistente de medicina interna y pediatría en la Universidad de Illinois en Chicago, explicó a National Geographic que “esto puede ser una condición grave, que puede causar complicaciones si no se trata”.
Los síntomas suelen presentarse en ciclos, con periodos de malestar intenso seguidos de intervalos sin síntomas. Durante las crisis, los afectados pueden llegar a bañarse varias veces al día en busca de alivio, lo que sugiere la posible implicación del hipotálamo, la región cerebral que regula la temperatura corporal.
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Factores de riesgo y perfil de afectados
El principal factor de riesgo para desarrollar CHS es el consumo frecuente y prolongado de cannabis, definido como el uso casi diario o varias veces al día durante años. Según una revisión de 271 casos realizada en 2019, la edad promedio de aparición del síndrome es de 30 años y el 69% de los afectados son hombres. Además, el tiempo medio de uso antes de la aparición de los síntomas era de 6,6 años.
No obstante, la mayoría de los consumidores habituales de cannabis no desarrolla CHS. Christopher N. Andrews, profesor clínico de gastroenterología en la Universidad de Calgary, indicó: “La forma de hacer el diagnóstico es dejar el cannabis, probando retrospectivamente que era la causa”. El síndrome puede aparecer en cualquier momento y no se presenta de manera constante, sino en ciclos.
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Explicaciones científicas y teorías sobre la causa
Aunque el mecanismo exacto detrás del síndrome aún no se comprende completamente, los expertos consideran que el sistema endocannabinoide del cuerpo podría desempeñar un papel clave. Este sistema regula funciones como la memoria, la percepción del dolor y la respuesta inmunitaria, y está compuesto por receptores cannabinoides presentes en el cerebro y el tracto gastrointestinal.
Andrews sugirió que el trastorno podría estar relacionado con un desequilibrio en el eje hipotalámico-hipofisario-adrenal, que regula la respuesta al estrés. El consumo de cannabis podría alterar este equilibrio y desencadenar los síntomas.
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Además, se baraja la posibilidad de una predisposición genética, y se observó que la depresión y la ansiedad son frecuentes entre quienes padecen el síndrome. “El mayor sospechoso es la falta de sueño y el estrés intenso”, explicó David Levinthal, especialista del Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh.

Los patrones de síntomas del CHS guardan similitud con los del síndrome de vómitos cíclicos (CVS), un trastorno crónico caracterizado por episodios recurrentes de náuseas y vómitos, intercalados con periodos asintomáticos.
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Asimismo, la principal diferencia radica en el desencadenante: en el CHS, el consumo crónico de cannabis es el factor que precipita los episodios. Levinthal explicó que existen debates sobre si el CHS podría considerarse una variante del CVS con un desencadenante distinto.
Complicaciones y criterios médicos
Este síndrome puede derivar en complicaciones graves si no se trata adecuadamente. Entre las consecuencias médicas se incluyen la deshidratación severa y los desequilibrios electrolíticos, que pueden provocar daño renal, alteraciones del ritmo cardíaco y convulsiones.
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Además, los vómitos frecuentes pueden erosionar el esmalte dental y, en casos extremos, causar la pérdida de piezas dentales.
Es por ello que la Asociación Estadounidense de Gastroenterología (AGA) estableció que el diagnóstico de CHS requiere la presencia de al menos tres episodios de náuseas, vómitos y dolor abdominal en un año, con cada episodio de menos de una semana de duración.
También es necesario que el paciente haya consumido cannabis más de cuatro días por semana durante más de un año y que los síntomas desaparezcan tras al menos seis meses de abstinencia. Sin embargo, muchos usuarios crónicos se muestran reacios a abandonar el consumo, lo que dificulta la confirmación diagnóstica.

Opciones de tratamiento y manejo
Durante los episodios agudos del síndrome de hiperemesis cannabinoide, la atención médica se centra en la rehidratación intravenosa y la administración de medicamentos antieméticos para controlar los vómitos. En algunos casos, se recurre a benzodiacepinas o antipsicóticos para interrumpir los episodios.
El alivio temporal que proporcionan los baños calientes llevó a la identificación de la compulsión por bañarse como un síntoma característico. Además, la aplicación tópica de capsaicina al 0,1% en el abdomen superior demostró reducir las náuseas y los vómitos asociados al CHS, según un estudio citado por National Geographic.
La única solución a largo plazo es la abstinencia del cannabis. No obstante, dejar de consumir puede desencadenar en desbalances emocionales que se presentan con ansiedad, irritabilidad, alteraciones del sueño, estado de ánimo deprimido y pérdida de apetito. Los especialistas también concluyeron en que todavía se precisa de más alternativas terapéuticas.
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