
La vitamina K, indispensable en la coagulación sanguínea y en la salud ósea, también desempeña una importante función en el cerebro y puede proteger del deterioro cognitivo, según afirmó un nuevo estudio. Las verduras de hoja verde son la principal fuente de filoquinona, la forma primaria de vitamina K dietética.
Según la investigación, realizada por la Universidad Tufts, Estados Unidos, esta vitamina puede ser especialmente útil para el hipocampo, el centro de la memoria del cerebro.
“Cada vez hay más pruebas de que un nivel bajo de vitamina K puede influir en el deterioro cognitivo relacionado con la edad”, dijeron los autores del estudio.
Publicado en The Journal of Nutrition, el estudio señaló que una deficiencia de vitamina K puede producir procesos inflamatorios y limitar la proliferación de células neuronales en el hipocampo, una región del cerebro relacionada con la formación de nuevas neuronas y fundamental para funciones como la memoria y el aprendizaje.

Los investigadores destacaron que la mayoría de los adultos no consumen la cantidad recomendada de estos alimentos, lo que lleva a una ingesta inadecuada de vitamina K, especialmente entre los adultos mayores en Estados Unidos.
Cuáles son los efectos de la falta de vitamina K
Los investigadores se enfocaron en la menaquinona-4, una variante de la vitamina K que se encuentra en grandes cantidades en el tejido cerebral, y observaron niveles más bajos de esta molécula en los ratones que presentaban déficit de vitamina K.
En el experimento, los científicos alimentaron durante seis meses a 60 ratones de mediana edad con dos tipos de dietas: una normal y otra con bajos niveles de vitamina K. Tras ese período, se realizaron pruebas de comportamiento diseñadas para evaluar el aprendizaje y la memoria en los animales.
Los resultados mostraron que los ratones con deficiencia de vitamina K presentaban dificultades para reconocer objetos previamente vistos, lo que indicó un deterioro en la memoria de reconocimiento. Además, estos ratones tardaron más en completar un recorrido en un laberinto de agua, una prueba clásica para medir el aprendizaje espacial.

Posteriormente, los investigadores examinaron el tejido cerebral de los ratones, con especial foco en el hipocampo, una región del cerebro clave para el aprendizaje y la memoria. Allí, observaron que los ratones alimentados con una dieta baja en vitamina K tenían una neurogénesis reducida, es decir, generaban menos neuronas nuevas.
La neurogénesis en el hipocampo es un proceso asociado al mantenimiento de la función cognitiva y a la protección del cerebro frente a daños. Su disminución fue acompañada por un aumento de la inflamación cerebral en los ratones con deficiencia, un hallazgo que también se relaciona con el deterioro cognitivo observado.
“Se cree que la neurogénesis juega un papel crítico en el aprendizaje y la memoria, y su deterioro podría contribuir directamente al deterioro cognitivo observado en el estudio”, dijo Tong Zheng, autor principal y científico investigador del Centro de Investigación sobre Nutrición Humana y Envejecimiento de Tufts (HNRCA).

Pero los investigadores afirmaron que no es necesario tomar suplementos de vitamina K. “La gente necesita llevar una dieta saludable”, declaró la profesora Sarah Booth, autora principal del estudio y directora del HNRCA. “Necesita comer verduras”.
Qué alimentos son fuente de vitamina K
Según el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos, la vitamina K se encuentra naturalmente presente en muchos alimentos. Para obtener las cantidades recomendadas de vitamina K, hay que consumir alimentos variados, como los siguientes:
- Verduras de hojas verdes como la espinaca, col rizada (o berza), brócoli y lechuga
- Aceites vegetales
- Algunas frutas como los arándanos azules y los higos
- Carne, queso, huevos y granos de soja
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