
El magnesio es un mineral vital que participa en más de 300 reacciones bioquímicas en el cuerpo. Entre sus múltiples funciones, destaca su influencia sobre el sistema cardiovascular.
En los últimos años, investigaciones clínicas exploraron su potencial para reducir la presión arterial, un factor de riesgo importante para enfermedades cardiovasculares.
No obstante, los resultados no siempre son concluyentes.
Magnesio e hipertensión: lo que revelan los estudios

El interés científico por el magnesio como agente antihipertensivo dio lugar a estudios con resultados dispares. Una revisión publicada en The American Journal of Clinical Nutrition concluyó que dosis diarias de entre 365 y 450 mg de magnesio suplementario, administradas durante tres a cuatro meses, lograron disminuir la presión arterial en personas con prediabetes o enfermedades crónicas asociadas a resistencia a la insulina.
Otro estudio, publicado en British Journal of Clinical Pharmacology, sugirió que el magnesio podría reducir la presión arterial al aumentar la producción de óxido nítrico, una molécula que promueve la vasodilatación. Además, el mineral actuaría como un bloqueador natural de los canales de calcio, inhibiendo la contracción de las arterias.
En tanto, una investigación controlada realizada por el Centro Nacional Cardiovascular de Osaka, publicada por la American Heart Association, evaluó los efectos de 480 mg diarios de óxido de magnesio en pacientes con hipertensión esencial. En un diseño cruzado y aleatorizado, se observó una reducción promedio de 2 a 4 mmHg en la presión arterial sistólica y de 1 a 2 mmHg en la diastólica.
Aunque los efectos fueron estadísticamente significativos, los autores advirtieron que la magnitud de la reducción es modesta, especialmente si se compara con el impacto de tratamientos farmacológicos o intervenciones dietéticas más amplias.
La opinión de los expertos: impacto moderado y dependiente del contexto

Para la doctora Shaline Rao, directora de Servicios de Insuficiencia Cardíaca del Hospital Langone de la Universidad de Nueva York, el magnesio tiene un impacto “moderado” sobre la presión arterial.
Este beneficio podría ser más relevante en personas con deficiencia previa del mineral, pero insuficiente en pacientes con hipertensión severa o bien controlada.
La experta también advirtió que no existe consenso sobre la dosis óptima para lograr efectos antihipertensivos. Los estudios varían entre 270 y 1000 mg diarios, lo que complica establecer recomendaciones firmes.
Alimentos ricos en magnesio: la opción preferida

Tanto la Escuela de Medicina de Harvard como el Instituto Nacional de Salud de EEUU (NIH) coinciden en que, en lugar de suplementos, es preferible obtener el magnesio a través de la alimentación.
Esto se debe a que los alimentos naturalmente ricos en magnesio también aportan otros nutrientes beneficiosos, como fibra y antioxidantes, además de ser bajos en sodio.
Entre los alimentos destacados se encuentran:
- Espinaca, almendras, anacardos
- Frijoles negros y rojos
- Arroz integral, avena instantánea
- Banana, palta, patata con piel
- Pan integral, leche de soja, cereales fortificados
Un estudio publicado en Nutrition Journal concluyó que por cada aumento de 100 mg diarios de magnesio a través de la dieta, se reducía en un 5% el riesgo de desarrollar hipertensión.
Riesgos y efectos secundarios del magnesio

Aunque el magnesio suele ser bien tolerado, no está exento de efectos adversos, especialmente en altas dosis.
Entre los efectos secundarios más comunes figuran las molestias gastrointestinales como náuseas y diarrea. De hecho, el magnesio se usa médicamente como laxante.
El doctor Hoang Nguyen, cardiólogo del MemorialCare Heart & Vascular Institute, advierte que un exceso puede provocar efectos neuromusculares (confusión, parálisis muscular) y cardiovasculares (bradicardia grave), sobre todo en personas con insuficiencia renal.
Comparación con otros suplementos: ¿el magnesio es el más eficaz?

El magnesio no es el único suplemento bajo estudio por su potencial impacto sobre la presión arterial. Otros compuestos con efectos modestos incluyen:
- Aceite de pescado
- Ajo, jengibre
- Coenzima Q10
- L-arginina
- Melatonina, vitaminas C, D y complejo B
- Probióticos

Según Rao, entre todos estos, el magnesio podría tener el mayor impacto potencial, aunque sigue siendo necesario realizar más estudios para confirmar su eficacia en diferentes poblaciones.
La suplementación con magnesio debe considerarse caso por caso. La consulta médica es esencial para evaluar la necesidad real del suplemento, su compatibilidad con otros tratamientos y los posibles riesgos. Como enfatiza Rao, “hay mucha menos información científica que con los medicamentos, por lo que una supervisión médica es fundamental”.
Más allá de los suplementos, las recomendaciones clásicas siguen vigentes: dieta baja en sodio, actividad física regular y control del peso. Estas intervenciones, avaladas por décadas de evidencia, son la primera línea de defensa contra la hipertensión arterial.
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