
La limpieza diaria de los dientes y encías evita la acumulación de bacterias, reduce el riesgo de caries y protege contra la enfermedad periodontal, que puede derivar en problemas sistémicos como diabetes y enfermedades cardiovasculares.
El orden en que se realiza la higiene bucal puede marcar la diferencia entre una limpieza superficial y una protección efectiva contra las enfermedades. Las sugerencias son:
- Usar hilo dental antes del cepillado de los dientes.
- Cepillarse los dientes dos veces al día como mínimo.
- Limpiarse la lengua dos veces por día tras el cepillado de los dientes.
- El uso de enjuague bucal de venta libre una vez al día debe hacerse alejado del momento del cepillado.

La Asociación Dental Estadounidense y la Asociación Odontológica Argentina (AOA) recomiendan usar hilo dental una vez al día, cepillarse dos veces al día con pasta dental con fluoruro y mantener una dieta saludable.
“El orden en que se lleva a cabo la limpieza dental importa para maximizar los beneficios”, dijo a Infobae Carla Masoli, presidenta de la AOA y profesora de la cátedra de cariología en la Universidad del Salvador.
El primer paso: usar el hilo dental antes del cepillado

El uso del hilo dental es fundamental para eliminar los restos de alimentos y el biofilm que se acumula entre los dientes. Llega a zonas donde el cepillo no alcanza.
Aunque muchas personas lo dejan como último paso, los especialistas coinciden en que debería realizarse antes del cepillado.
Michaela Gibbs, profesora en la Facultad de Medicina Dental de la Universidad de Colorado, Estados Unidos, en diálogo con CNN, reconoció que no hay muchos estudios científicos que respalden el orden que se aconseja, pero “es la práctica aceptada en la odontología”.
Por su parte, Rocío Quiñonez, de la Escuela de Odontología de la Universidad de Carolina del Norte, Estados Unidos, enfatizó en que “el hilo dental limpia aproximadamente el 40% de las superficies dentales, mientras que el cepillado se encarga del 60% restante”.
Entonces, si se omite ese paso con el uso del hilo, significa dejar zonas sin limpiar, lo que puede derivar en inflamación de las encías y enfermedad periodontal.
El segundo paso: el cepillado

El cepillado es la parte más conocida de la rutina de higiene oral. Para que sea realmente efectivo, debe realizarse con la técnica adecuada y con un dentífrico que contenga fluoruro.
“Hay que tener en cuenta que el cepillado debe estar adaptado a la edad y a la motricidad de cada persona. También es importante que se tenga en cuenta la higiene de prótesis, protectores bucales, las placas de relajación muscular y los aparatos de ortodoncia. Por lo cual, es recomendable que cada persona hable con un profesional de la odontología para que le brinde recomendaciones para su situación personal”, aclaró Masoli.
En diálogo con Infobae, Aldo Fabián Squassi, profesor titular de la cátedra de odontología preventiva y comunitaria de la Facultad de Odontología de la Universidad de Buenos Aires (UBA) precisó: “Existen diferentes técnicas de cepillado que se pueden usar en distintos casos clínicos. No existe una técnica universal”.

Sin embargo, el experto subrayó que la técnica más recomendada para adolescentes y adultos sanos o con gingivitis leve es la llamada “técnica de Bass”, por la cual se debe colocar el cepillo en un ángulo de 45 grados hacia la encía. Se deben hacer vibraciones suaves sin levantar el cepillo.
“En otras situaciones clínicas, como en personas con lesiones dentarias en el área cervical, en niños o en personas con dificultades motrices, deben recomendarse otras técnicas”, señaló Squassi.
Uno de los errores más comunes después del cepillado es enjuagarse inmediatamente con agua. “Lo ideal es escupir el exceso de pasta con fluoruro y esperar al menos 30 minutos para enjuagarse”, puntualizó. Esto permite que el fluoruro continúe actuando.
¿Cómo se debe eliminar la suciedad de la lengua?

Otro paso esencial que muchas personas pasan por alto es la limpieza de la lengua. Allí se pueden acumular bacterias que pueden contribuir al mal aliento y a la formación de placa en los dientes.
“Se recomienda hacer la limpieza de la lengua dos veces por día. Es decir, con la misma frecuencia que el cepillado de los dientes”, indicó Squassi.
Para eliminar residuos, se recomienda usar un raspador lingual o, en su defecto, el mismo cepillo de dientes con movimientos suaves desde la parte posterior hacia la punta de la lengua.
¿Cuándo se puede hacer un enjuague bucal?

El enjuague bucal es un líquido que se utiliza para complementar la higiene dental. Un error común es utilizarlo inmediatamente después del cepillado.
Los enjuagues de venta libre tienen concentraciones de fluoruro adecuadas para usar una vez por día. Este paso no debe ser realizado inmediatamente después del cepillado con pasta con fluoruro, advirtió Squassi. Si se hace, se reduce el efecto beneficioso del cepillado con ese tipo de pasta.
Igualmente, el especialista reconoció: “Aún no hay evidencia de que los enjuagues de venta libre ofrezcan mayores beneficios en la reducción de caries que el uso exclusivo de pasta dental”.
El enjuague con fluoruro es opcional. Otros enjuagues con contenido antimicrobiano deben ser usados si lo indica el profesional de la odontología.
Cómo la alimentación influye en la salud bucal

Más allá de la limpieza diaria, la alimentación juega un papel clave en la prevención de problemas dentales. Lo ideal es aumentar el consumo de frutas, verduras y granos en la forma más natural sin agregar azúcar.
“Hay productos cuyo consumo debería limitarse. Los productos pegajosos, como golosinas, galletitas, barritas de cereal, budines o tortas, se asocian con un mayor riesgo de caries”, explicó Squassi.
Los azúcares de esos productos generan un desequilibrio ecológico entre los microorganismos presentes en la boca. Precisó: “Favorecen aquellos con mayor capacidad para producir ácidos y, por lo tanto, promueven los procesos de desmineralización de las estructuras de los dientes, lo que conduce a la aparición de caries”.

Las gaseosas y los jugos de frutas procesados también contribuyen al desarrollo de la caries y por su nivel de acidez, favorecen la erosión dental. Los productos que son bajos en calorías y los jugos naturales pueden causar erosión, aunque no están asociados con la formación de caries, aclaró el experto.
Los productos con almidón, como pan, papas, cereales y legumbres, pueden favorecer la aparición de caries en la raíz de los dientes. Pueden quedar restos atrapados por el cepillado insuficiente que es frecuente en las personas mayores.
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