
Un estudio reciente publicado en Journals of Gerontology, y realizado por el Estudio Longitudinal Irlandés sobre el Envejecimiento (TILDA) del Trinity College de Dublín, puso de manifiesto los beneficios inesperados que trae consigo el paseo regular de perros para los adultos mayores.
La investigación reveló cómo esta sencilla actividad puede contribuir a mejorar la movilidad, reducir el miedo a caerse y prevenir caídas, problemas comunes en la tercera edad.
Las caídas en personas mayores: un problema global
Las caídas representan una de las principales causas de hospitalización y muerte accidental entre los adultos mayores.

Según los datos proporcionados por TILDA, alrededor del 30% de las personas mayores de 70 años en Irlanda sufren caídas cada año, y uno de cada ocho termina en urgencias por esta causa, según el medio del país The Irish Times.
Además, las caídas pueden desencadenar una serie de problemas graves, como fracturas de cadera, pérdida de independencia y un aumento significativo en el uso de la atención sanitaria.
Con el aumento de la longevidad, la cantidad de personas mayores afectadas por caídas seguirá creciendo. Por ello, es esencial identificar estrategias efectivas que reduzcan este riesgo.
Pasear al perro como estrategia de prevención
El estudio de TILDA analizó a más de 4.100 personas mayores de 60 años y descubrió que pasear al perro regularmente (al menos cuatro veces por semana) está asociado con una movilidad mejorada y una menor probabilidad de caídas, informó el medio sobre medicina Medical Xpress.
Según la investigación, los paseadores habituales completaron la prueba “Timed-Up-and-Go” (TUG), una medida clave de la probabilidad de caídas, en menos tiempo (10,3 segundos de media frente a los 11,7 segundos de quienes no pasean a sus perros).

Además, se encontró que quienes pasean al perro tienen un 40% menos de probabilidades de sufrir caídas inexplicables.
Este beneficio no se limita solo al ámbito físico, ya que también se observó una reducción del 20% en el miedo a caerse, un factor que influye directamente en la calidad de vida y la independencia de los adultos mayores.
Más allá de la actividad física: el impacto social y emocional
Los investigadores destacaron que los beneficios de pasear al perro no se limitan a la mejora física. El profesor Robert Briggs, geriatra del St James’s Hospital y coautor del estudio, aclaró esto en The Irish Times.
“Si bien esto puede deberse en parte a una mayor actividad física, también es probable que la mayor interacción social, el compañerismo y el propósito que se derivan de tener un perro también desempeñen un papel importante”, explicó.
El simple hecho de sacar a pasear a un perro fomenta el contacto con otras personas, desde vecinos hasta otros dueños de mascotas, y promueve un sentido de propósito que puede ser crucial para mantener el bienestar emocional en la tercera edad.

Por su parte, la Dra. Eleanor Gallagher, médica especialista en geriatría y autora principal del estudio, señaló según Medical Xpress: “Nuestros hallazgos resaltan el valor de pasear al perro regularmente como una actividad simple y accesible que no solo mejora la salud física sino que también tiene beneficios para el bienestar mental y la confianza entre los adultos mayores”.
El impacto positivo de los perros en nuestras vidas
Este estudio del Trinity College subraya la importancia de las mascotas en la vida de las personas mayores, no solo como compañía, sino como una herramienta para promover la salud física y mental.
Según el profesor Briggs en Medical Xpress: “Vemos lo importantes que son las mascotas en las vidas de las personas mayores que encontramos tanto en el St James’s Hospital como en el estudio TILDA y, por lo tanto, es alentador ver los beneficios confirmados en este estudio”.
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