
El síndrome de empeoramiento vespertino no es una enfermedad. Es un grupo de síntomas que pueden ocurrir en momentos específicos del día. Estos síntomas pueden afectar a las personas con enfermedad de Alzheimer y otros tipos de demencia. Se desconoce la causa exacta de este comportamiento.
Según el doctor Jonathan Graff-Radford, neurólogo de Mayo Clinic en Rochester, Minnesota, el término “se refiere a un estado de confusión que aparece al final de la tarde y se prolonga hasta la noche. Puede provocar diferentes comportamientos, como confusión, ansiedad, agresión e incumplimiento de las indicaciones. También puede provocar que la persona camine de un lado a otro o camine sin rumbo”.
La Alzheimer’s Association de EEUU advierte que hasta el 20% de las personas con Alzheimer padecen el síndrome vespertino. Con este síntoma de la demencia, la llegada del anochecer puede desencadenar cambios repentinos de comportamiento, emocionales o cognitivos.
En algunas personas, el comportamiento no tarda mucho en moderarse. En otras, continúa durante horas y esto cambia su horario de dormir: se mantienen despiertas toda la noche y tienen sueño durante el día.
Algunos de los factores que pueden empeorar la confusión:

- Fatiga
- Pasar el día en un lugar desconocido
- Poca iluminación
- Entorno donde hay más sombras
- Interrupción del reloj biológico

- Dificultad para separar la realidad de los sueños
- Tener hambre o sed
- Las infecciones, como una infección de las vías urinarias
- Estar aburrido o dolorido
- Depresión
Consejos para reducir los síntomas

- Tener una rutina predecible para irse a la cama, caminar, comer y realizar actividades
- Planificar actividades y la exposición a la luz durante el día para alentar el sueño a la noche
- Limitar las siestas durante el día
- Limitar el consumo de cafeína y azúcar a la mañana

- Encender una luz de noche para reducir la agitación que se produce cuando el entorno está oscuro o es desconocido
- A la noche, reducir el ruido de fondo y las actividades estimulantes, incluida la televisión, lo cual a veces puede provocar ansiedad
- En los entornos extraños o desconocidos, llevar elementos familiares, como fotografías, para crear un entorno más relajado y familiar
- Reproducir música tranquila o ruidos relajantes de la naturaleza (como sonidos de olas) durante la noche

Algunas investigaciones sugieren que una dosis baja de melatonina (una hormona que se produce de manera natural y que provoca sueño), ya sea sola o en combinación con la exposición a la luz solar durante el día, puede aliviar los síntomas del síndrome de empeoramiento vespertino.
Así, debemos destacar que la utilización de la terapia multisensorial o snoezelen puede tener beneficios y efectos positivos a la hora de paliar los signos y síntomas del síndrome. En definitiva, es necesario comprender los factores que dan lugar a las distintas alteraciones para poder actuar en consecuencia y, así, poder mejorar la calidad de vida de los pacientes.
“Es aconsejable hablar con un médico si sospechas que un ser querido padece una afección subyacente, como una infección de las vías urinarias o la apnea del sueño, que puede estar empeorando su comportamiento en relación con el síndrome de empeoramiento vespertino, especialmente si aparece rápidamente”, concluyó Graff-Radford.
Demencia en adultos jóvenes

Las demencias se asocian generalmente a personas mayores. Sin embargo, en el mundo hay 3,9 millones de personas menores de 65 años que tienen esos trastornos que afectan la memoria, el pensamiento y las habilidades sociales y que pueden interferir en la vida diaria.
Tras un análisis de 74 estudios realizado en los Países Bajos indica que, a nivel mundial, pueden estar afectadas hasta 3,9 millones de personas menores de 65 años. Los resultados del análisis publicados por la revista JAMA Neurology, revelaron que, de cada 100.000 personas de 30 a 64 años, 119 tenían demencia temprana.
Uno de estos trastornos es la demencia frontotemporal, como la que le diagnosticaron al actor estadounidense Bruce Willis. En ese caso, la demencia es causada por un grupo de trastornos que gradualmente dañan los lóbulos frontal y temporal del cerebro. Generalmente tiende a ocurrir a una edad más temprana que otras demencias.
Aproximadamente el 60% de las personas con demencia frontotemporal tienen entre 45 y 64 años. También existen otros tipos de demencias que pueden afectar a las personas menores de 65 años.
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