“Descubrimos que beber más de tres y hasta veinticinco tazas de café al día no aumentaba significativamente la rigidez de los vasos sanguíneos en comparación con las personas que beben una taza o menos al día” (Shutterstock)
“Descubrimos que beber más de tres y hasta veinticinco tazas de café al día no aumentaba significativamente la rigidez de los vasos sanguíneos en comparación con las personas que beben una taza o menos al día” (Shutterstock)

En más de una ocasión, los aficionados del café recibieron mensajes contradictorios sobre su bebida favorita. Mientras que algunas investigaciones sugieren que beber café puede mejorar la salud, otras aconsejan a las personas reducir su consumo. Desde hacer que las arterias se pongan rígidas y ejercer presión sobre el corazón, hasta aumentar la probabilidad de un derrame cerebral o ataque cardíaco, las creencias sobre sus efectos en la salud son variadas.

Sin embargo, un nuevo estudio, financiado en parte por la British Heart Foundation, encontró que beber cinco tazas de café al día no era peor para las arterias que beber menos de una taza por día. El estudio del que participaron más de 8.000 personas reveló incluso que aquellos que bebían hasta 25 tazas por día no tenían más probabilidades de experimentar rigidez de las arterias que alguien que bebía menos de una taza por día.

En la investigación que se presentó este lunes en la conferencia de la British Cardiovascular Society, los científicos de la Universidad Queen Mary de Londres dividieron a 8.412 personas en tres grupos, y cada uno informó sobre su consumo de café. El primer grupo estaba formado por personas que bebían menos de una taza de café al día; el segundo incluía a los que bebían entre una y tres tazas; y el tercer grupo a los que bebían más de tres, y hasta 25 tazas al día.

Aunque algunos participantes en el estudio bebían 25 tazas al día, el consumo promedio entre el grupo con mayor consumo de café fue de cinco tazas al día (Shutterstock)
Aunque algunos participantes en el estudio bebían 25 tazas al día, el consumo promedio entre el grupo con mayor consumo de café fue de cinco tazas al día (Shutterstock)

A todos los participantes se les realizaron tomografías de resonancia magnética y pruebas de onda de pulso infrarrojo. Los investigadores corrigieron factores como la edad, el sexo, el origen étnico, el estado de fumador, el peso, la presión arterial, la dieta y la cantidad de alcohol que consumía cada participante.

"Descubrimos que beber más de tres tazas de café al día no aumentaba significativamente la rigidez de los vasos sanguíneos en comparación con las personas que beben una taza o menos al día", aseveró en una entrevista con la CNN Kenneth Fung, quien dirigió el análisis de datos en la Universidad Queen Mary de Londres.

"No les estamos diciendo a las personas que beban 25 tazas al día per se. En todo caso, si lo hacen dentro de las pautas recomendadas, no esperamos ver un aumento en la rigidez arterial en comparación con los que beben una taza o menos al día. El mensaje principal es que el café puede disfrutarse como parte de un estilo de vida saludable, y los amantes del café pueden sentirse tranquilos con los resultados", agregó.

La investigación también mostró que los bebedores moderados y pesados ​​de café tenían más probabilidades de ser hombres, fumar y consumir alcohol regularmente (Shutterstock)
La investigación también mostró que los bebedores moderados y pesados ​​de café tenían más probabilidades de ser hombres, fumar y consumir alcohol regularmente (Shutterstock)

Sin embargo, para Francisco Toscano, médico cardiólogo (MN 95.358), miembro de la Fundación Cardiólogica Argentina, el estudio no evalúa que la cafeína produce taquicardia, hipertensión y que favorece el desarrollo de arritmias, entre otras cosas. Y si bien discrimina a los pacientes según su edad y sus adicciones, no contempla los efectos en pacientes coronarios, o que padecen enfermedades cardiológicas conocidas.

"Lo que produce la cafeína en el organismo es básicamente simpaticomimético. En los animales lo 'simpático' los prepara para la lucha. En los humanos, el consumo de cafeína produce taquicardia, aumento en la presión, vasoconstricción y sudoración. Como cardiólogo, de ninguna manera podría recomendarla y a menudo les sugiero a mis pacientes que disfruten de su taza de café por la mañana y como mucho de una por la tarde", explicó Toscano en diálogo con Infobae.

Metin Avkiran, director médico asociado de la fundación británica, dijo en un comunicado de prensa: "Hay varios estudios contradictorios que sostienen hallazgos diferentes sobre el café, y puede ser difícil diferenciar lo que es cierto de lo que no. Por eso se espera que la investigación ponga en perspectiva algunos de los informes publicados, ya que descarta uno de los posibles efectos perjudiciales del café en las arterias".

Las bebidas energéticas son una industria en crecimiento con un valor de mercado que se prevé que alcance los USD 61 mil millones para 2021
Las bebidas energéticas son una industria en crecimiento con un valor de mercado que se prevé que alcance los USD 61 mil millones para 2021

No obstante, el consumo de bebidas energizantes con cafeína se ha asociado con la prolongación del intervalo QTc, que es un factor de riesgo para la taquicardia ventricular polimorfa en entorchado, según un estudio publicado en el Journal of American Heart Association.

"Convengamos que hoy en día el mayor consumo de cafeína que se produce, sobre todo en la gente joven, es a través de las bebidas energizantes, con dosis altísimas de cafeína. Creo que médicamente hablando, el gran peligro de la cafeína está encerrado en este producto", aseveró Toscano. 

Las bebidas energéticas son una industria en crecimiento con un valor de mercado que se prevé que alcance los USD 61 mil millones para 2021. Se estima que aproximadamente el 30% de los adolescentes entre las edades de 12 a 17 años en los Estados Unidos consumen bebidas energéticas de manera regular.

Treinta y cuatro adultos sanos de 18 a 40 años fueron asignados a consumir dos bebidas energéticas diferentes disponibles comercialmente y una bebida placebo. Los participantes tomaron cada bebida durante 60 minutos en 3 días separados, en orden aleatorio. Las bebidas energéticas contenían más de 300 mg de cafeína, más taurina, glucuronolactona, vitaminas e ingredientes patentados.

Luego de ser controlados por electrocardiograma durante 4 horas se comprobó que la presión arterial sistólica era más alta después del consumo de la bebida energética en comparación con el de la placebo. "Los individuos con síndrome de QT largo adquirido o congénito y aquellos con hipertensión deben limitar su consumo", concluyeron los autores de la investigación.

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