
¿Cuáles son las innovaciones para nutrir efectiva y responsablemente cultivos y pasturas? ¿Y las estrategias necesarias para maximizar el rendimiento de los cereales de invierno en ambientes semiáridos y subhúmedos? El especialista Diego H. Rotili, de la Facultad de Agronomía de la UNLPam y CREA, sostuvo que la clave productiva ya no pasa sólo por la tecnología disponible, sino por entender qué ocurre en cada lote y adaptar el manejo en consecuencia.
Según explicó el especialista, el rendimiento potencial surge de la interacción entre múltiples variables ambientales y de manejo. “Eso implica que para la empresa de producción agropecuaria el portafolio de productos es cada lote con sus características particulares y manejo adaptado a esas características”, advirtió Rotili, al remarcar la importancia de los diagnósticos ecofisiológicos y climáticos previos a cualquier decisión agronómica.
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En relación con las perspectivas climáticas, el investigador consideró que resulta más relevante analizar las condiciones heredadas del año anterior que enfocarse exclusivamente en los pronósticos de eventos Niño o Niña. En ese marco, señaló que la disponibilidad de agua en napa al momento de la siembra se consolidó como una de las variables más determinantes en regiones semiáridas y subhúmedas.

“Hay una buena recarga otoñal, y lo que sí es una buena señal para los cultivos de invierno es la profundidad relativa de la napa”, afirmó Rotili. Además, destacó que “la productividad con esta reserva estaría en los máximos estimados, porque el 90% de los lotes están en capacidad de campo”. Por eso, recomendó “medir las napas, analizar la prospectiva y tomar decisiones en base a la interacción de las variables lote, clima y fecha de siembra”.
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La fecha de implantación también apareció como uno de los factores más sensibles en el rendimiento final, según detalló el especialista durante el Simposio Regional de Fertilidad realizado La Pampa. “En promedio en la región Oeste de Buenos Aires y este de La Pampa la fecha de siembra tiene un efecto negativo de 13 kg/ha/día de atraso luego de los últimos 10 días de mayo. En el caso de los lotes de máxima productividad potencial esa pérdida aumenta a 19 kg/ha/día de atraso”, alertó el director de Agroinnova.
Las claves: clima, napas y nutrición
Una vez definidos lote, genética y fecha de siembra, Rotili explicó que recién allí es posible avanzar sobre el manejo de insumos para potenciar el rendimiento. Según indicó, los manejos CREA se ubican en promedio 13% por encima de los esquemas convencionales, mientras que el manejo integral de macronutrientes aporta un 8% adicional. En ese sentido, destacó la importancia de trabajar con estrategias de largo plazo que incluyan nitrógeno, azufre, zinc y fósforo. “Si al trigo le falta fósforo, le falta rendimiento, y si estamos muy lejos del umbral perdemos eficiencia en todo el proceso”, precisó.
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