Alerta en maíz: crece la presencia de chicharritas

Recomiendan reforzar el monitoreo para evitar riesgos para las próximas campañas

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La chicharrita y su socio Spiroplasma, desde el norte de la
Argentina al sur del país dejó un tendal de lotes arruinados
La chicharrita es un insecto que -en estado adulto- se aloja en hojas o tallos del maíz, mientras que las ninfas jóvenes se encuentran en las hojas de cogollo de la planta (Revista Chacra)

Un fuerte incremento en las poblaciones de chicharritas del maíz encendió señales de alerta en el sector agrícola, aunque la campaña 2025/26 se mantiene mayormente a salvo de infecciones por Spiroplasma. Especialistas advierten que el escenario actual representa una oportunidad clave para profundizar el monitoreo y mejorar las estrategias de manejo a futuro.

Durante la segunda quincena de marzo se registró un crecimiento exponencial del insecto vector, acompañado por la aparición de síntomas foliares en algunas zonas productivas. Frente a este escenario, desde la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis remarcan la importancia de reforzar los controles. “Es importante seguir generando información sobre todo el patosistema, monitoreando trampas y cultivos, remitiendo insectos a la red entomológica para establecer su infectividad e inspeccionando síntomas foliares, para establecer cómo evolucionan las distintas situaciones”, señaló Alejandro Vera, coordinador del sistema.

Los datos del 39º informe de la Red, relevados entre el 17 de marzo y el 1 de abril, muestran que el NOA fue la región con mayor crecimiento poblacional. Allí, el 67% de las localidades registró más de 100 individuos por trampa, coincidiendo con cultivos en estadios reproductivos intermedios. Además, se detectaron niveles moderados de portación del patógeno en algunos puntos.

Maíz sano (izquierda) y maíz afectado por la chicharrita (derecha)
El achaparramiento del maíz, causado por la bacteria Spiroplasma kunkelii, es una enfermedad transmitida por la chicharrita Dalbulus maidis al alimentarse (INTA)

En el NEA, la situación fue similar: también el 67% de las localidades alcanzó capturas en la categoría más alta, con una dinámica de crecimiento sostenida en cultivos mayormente en fases reproductivas. Este comportamiento refuerza la necesidad de sostener el seguimiento en zonas consideradas endémicas.

En la región del Litoral, el 70% de las trampas registró presencia del insecto, con una distribución más heterogénea: mientras algunas localidades mostraron niveles bajos, otras —principalmente en Entre Ríos— alcanzaron valores elevados. En paralelo, el Centro-Norte evidenció un incremento significativo, con presencia en el 87% de las localidades y casi la mitad en niveles máximos.

Por último, en el Centro-Sur también se observaron aumentos, aunque más moderados: la presencia del vector pasó del 20% al 39% de las localidades. Si bien el impacto inmediato es limitado, los especialistas coinciden en que el actual escenario obliga a intensificar el monitoreo para prevenir nuevas epifitias como la registrada en la campaña 2023/24.