Maíz temprano en tiempo de definiciones

Se proyecta una gran cosecha, que debería derivar en problemas logísticos significativos en marzo-abril. Pero algunas consultoras extranjeras empiezan a recortar los rindes esperados en función de la falta de lluvias en ciertas zonas de la Región Pampeana

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Si todo marcha sobre ruedas
Si todo marcha sobre ruedas es esperable una importante presión de cosecha para el maíz temprano, desde ya asociada a problemas para la entrega en puerto (BCR)

Ya sabemos lo que ocurrió con la logística del trigo y el precio que debieron pagar quienes necesitaban vender inmediatamente para cubrir compromisos. ¿Está condenado el maíz temprano al mismo destino? Por lo pronto es posible intuir un significativo volumen de cosecha este año, producto de una mayor superficie sembrada, una implantación más rápida de lo normal y un clima aceptable –hasta acá al menos-. Para el analista Dante Romano, de la Universidad Austral, este escenario anticipa una apreciable presión de cosecha, lo que ya comienza a pesar sobre las cotizaciones locales. “Con valores por encima de los 180 dólares por tonelada, muchos productores muestran intención de venta ante la expectativa de una oferta muy abundante”, enfatiza.

La Bolsa de Comercio de Rosario habla de una proyección récord de 61 millones de toneladas para el maíz 2025/26. La entidad subraya que la alta participación de siembras tempranas anticipa un flujo logístico inédito hacia marzo-abril, que podría llevar los ingresos a puerto a máximos históricos y condicionar precios y comercialización. Hacia comienzos de 2026, si bien muchas zonas en la mitad sur de la Región Pampeana están esperando agua, los últimos datos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires indican que el 90,8 % del área de siembra muestra condiciones hídricas entre adecuadas y óptimas. El maíz temprano progresa en su desarrollo, con un 61,3 % del área transitando el período crítico (VT–R1). Asimismo, el 83,1 % del cultivo se encuentra en una condición Buena/Excelente.

La BCR destaca que si el rinde se ubica en el promedio de la última década, la producción total de maíz temprano, que se cosecha en torno del mes de marzo, sería un 40% más alta que el promedio de los últimos cinco años. Y si en función de la muy buena condición de cultivo el rinde alcanza el 75% de la mejor productividad histórica para cada zona, la cosecha de maíz temprano sería un 58% superior a la del último lustro. Por último, si el cereal iguala su mejor rendimiento, estaríamos hablando de una producción de maíz temprano un 70% por encima del promedio de cinco años.

Buena parte de los maíces
Buena parte de los maíces tempranos están transitando el periodo crítico, con precipitaciones insuficientes en casi toda la provincia de Buenos Aires (Revista Chacra)

Suponiendo que las lluvias en lo que resta del ciclo no serán limitantes y proyectando la ausencia de una falla productiva generalizada, el potencial de flujo de maíz en el mercado interno sería inédito. Para colmo, no mucho después empezarán a llegar los primeros lotes de soja, mientras espera para embarcarse buena parte de una gran cosecha de trigo. La entidad está imaginando que el ingreso de camiones a puertos del Gran Rosario podría ser un 80% mayor al promedio de los últimos 10 años, y entre un 25% y un 30% más alto que el máximo anterior. Es un dato para considerar especialmente.

Esta realidad va a complicar aún más los efectos de la llamada presión de cosecha. Teniendo en cuenta las proyecciones récord para el maíz temprano, la relación entre los contratos de abril y julio (maíz tardío) es la más baja por lo menos en la última década, de acuerdo con los técnicos de la BCR. Implica que el “premio” que se negocia en el mercado de futuros por maíz temprano sobre tardío es mínimo.

Esta dinámica es aún más relevante teniendo en cuenta el ritmo de comercialización de la cosecha actual de maíz y de la temporada 2025/26. Hasta la semana previa a las Fiestas, sólo se habían comprometido por contrato 31,5 millones de toneladas de maíz 2024/25, 20% menos que el año pasado a la misma altura. Además, teniendo en cuenta la producción de esta campaña y considerando las toneladas de autoconsumo, aún quedaría por ponerle precio al 28% de la cosecha, cuando el promedio suele ser del 9%. Mientras tanto, se comprometieron anticipadamente 7,5 millones de toneladas 2025/26, de las cuáles menos de la mitad tiene precio firme.

Brasil apunta a una gran
Brasil apunta a una gran cosecha de maíz este año, aunque todo se definirá a partir de la evolución de la safrinha, la pata clave de la producción del país (EMBRAPA)

Pero aparecen algunas sombras sobre la gran cosecha esperada. La estadounidense CropProphet trata de entrever qué tan importante es la seca en una parte de la Región Pampeana como para impactar en los rindes del maíz. Dice que en los últimos 30 días las precipitaciones sobre el área destinada al cereal se han movido en derredor del 74% del volumen normal para la época, pero en los últimos 7 días hasta el 3 de enero pasado la marca no superó el 27%.”Hemos disminuido ligeramente los rindes para el maíz argentino, con riesgo de profundizar el recorte si muchos lotes ingresan en un periodo crítico sin haber mejorado el régimen de lluvias”. Para esta consultora, nuestro maíz se mostrará muy sensible los próximos 10 o 15 días al escenario que genere la magnitud de las lluvias, así como la persistencia de altas temperaturas y escasa humedad en áreas clave

Por su parte, la BCR dice que hay buenas noticias respecto de los fenómenos regionales o los llamados de corta escala. En las últimas horas se ha desplazado el centro de alta presión que condicionaba la posible carga pluvial para la región central del país, aumentando la probabilidad de recibir mejores lluvias. Desde la entidad rosarina advierten que “hay que seguir esta situación; la volatilidad es muy alta y reduce la confiabilidad de los pronósticos. Pero surgen motivos para ser optimistas respecto a las posibles lluvias pronosticadas para el corto plazo en la región central”. No sería similar la suerte para el centro y sur de la provincia de Buenos Aires.

En el plano internacional, el contexto debería definirse el próximo 12 de enero, cuando el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) ofrezca una serie de informes clave, para saber si la cosecha en este país ha sido tan abultada como parece. En principio se espera que la oferta estadounidense alcance su máximo en siete años. A eso hay que agregar producciones potencialmente muy elevadas en Brasil –entre 137 y 143 millones de toneladas, siempre y cuando la safrinha evolucione normalmente- y en la Argentina. La escasa venta de los farmers ha limitado en cierta medida la presión sobre los futuros del cereal. Las exportaciones estadounidenses se mantienen sólidas, pero esto se sabe desde hace meses, lo que obliga a los alcistas a ir pensando otras razones para que el mercado suba.

En pocos días más, el
En pocos días más, el USDA definirá el volumen de la cosecha estadounidense, que se supone muy abultada. Es un contrapeso para los precios (Revista Chacra)

El punto es que el maíz ha dado muestras de su aguante en Chicago, al menos hasta que el USDA baje el martillo el próximo lunes. Los analistas de Advanced Trading ven una lección para los operadores en esta coyuntura: “La resiliencia de los precios del maíz a pesar de la producción récord demuestra que las fluctuaciones de la demanda pueden compensar las preocupaciones sobre la oferta“. Alude al excelente presente de las exportaciones estadounidenses.

Muchos analistas prevén que los farmers sembrarán menos maíz el próximo año, y se preguntan si será suficiente para reducir considerablemente el exceso de oferta. Calculan que una caída de poco más del 4% del área, por ejemplo, aún podría resultar en existencias finales para 2026/27 superiores a 50 millones de toneladas. De ahí que existe potencial para otro aumento significativo en los stocks finales durante la próxima campaña.

La nota positiva indica que las existencias mundiales de maíz están en su nivel más bajo en 13 años, a pesar de una cosecha excelente en Estados Unidos. Cualquier problema climático en países clave con producciones en desarrollo (Brasil y la Argentina, como exportadores, y China como importador) podría disparar los precios. El tiempo dirá.