
En la campaña 2024/25, la soja se extiende sobre 17,75 millones de hectáreas en Argentina, con un rendimiento promedio estimado de 27,4 quintales por hectárea.
Sin embargo, durante la recolección, buena parte de ese esfuerzo se queda en el camino: granos que no alcanzan la tolva y se pierden sobre el rastrojo.
Según datos del INTA, el 70 % de esas pérdidas ocurre en el cabezal de la máquina y el resto, por la cola.
Con este panorama, un equipo del INTA Manfredi, Córdoba, probó una innovación que literalmente le da aire a la cosecha: el sistema de aire forzado Bravatec-Agro modelo Plenum, instalado en la plataforma de la cosechadora.
El objetivo fue claro: que cada planta cortada llegue con mayor integridad al sistema de trilla, evitando desprendimientos prematuros de vainas y granos.

Tecnología que acompaña el corte
El dispositivo, fabricado en fibra de carbono para reducir peso, está compuesto por conductos que proyectan una corriente constante de aire sobre la barra de corte. Este flujo actúa como un empuje adicional que guía las plantas recién cortadas hacia el sinfín o las lonas de alimentación.
El efecto se nota especialmente en condiciones donde el molinete convencional no logra acompañar bien el corte, como en cultivos de porte bajo o con distribución irregular.
“El desarrollo mostró una mejora notable en el flujo de ingreso del material al sistema de trilla”, explicó Diego Villarroel, especialista en agricultura de precisión del INTA Manfredi.
También resaltó que disminuyó la acumulación de granos y vainas sueltas en la barra, un detalle que, sumado a cada pasada, hace más eficiente el trabajo.
Prueba a campo y resultados
El ensayo se realizó sobre soja de porte bajo, con plantas distribuidas de manera desuniforme, 14,2 % de humedad y un rendimiento promedio de 26 quintales: un escenario habitual que, sin la tecnología adecuada, suele multiplicar las pérdidas.
La cosechadora utilizada estaba equipada con una plataforma modificada de 35 pies adaptada para incorporar el sistema.
Durante la prueba se realizaron mediciones alternando el soplador encendido y apagado. Los resultados fueron claros: una reducción del 54 % en las pérdidas de cosecha en la plataforma frente a un sistema tradicional.
Más allá de los números, los técnicos destacaron que el flujo de material hacia la trilla fue más constante, lo que facilitó el trabajo del operario y redujo el riesgo de atascos en condiciones exigentes.
Mirando hacia otros cultivos
Para Fernando Ustarroz, especialista en valor agregado del INTA Manfredi, esta experiencia es “solo el primer paso” de una investigación más amplia. La meta es poner a prueba la tecnología en otros cultivos como garbanzo, arveja, trigo y cebada, y analizar su impacto en variables clave como el consumo de combustible, la capacidad operativa y la calidad final del grano.
“La eficiencia en la cosecha es clave para mejorar la rentabilidad del productor y reducir las pérdidas a campo”, subrayó Villarroel.
En campañas con condiciones adversas o cultivos de difícil recolección, contar con herramientas que acompañen cada metro de avance puede marcar la diferencia para aprovechar al máximo el potencial de cada hectárea.
Fuente: Inta
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