
La patria de Gandhi es, por mucho, el mayor importador de aceites vegetales del planeta, y cliente excluyente para la Argentina en esta materia. Es válido reconocer que asistimos a un estado de mercados alterados en medio de la guerra de tarifas que ha iniciado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por impacto directo o indirecto de sus determinaciones. Todo lo que era ya no necesariamente es, al menos en términos de fidelización y flujos de negocios.
La India satisface casi dos tercios de su demanda de aceite vegetal mediante importaciones realizadas por empresas privadas. Eso involucra al aceite de palma, principalmente de Indonesia y Malasia, y a los aceites de girasol y de soja de la Argentina, Brasil, Rusia y Ucrania.
La noticia sorprendió a propios y extraños. Según indica Reuters, los importadores indios han comprado un récord de 150.000 toneladas de aceite de soja a China en el contexto de operaciones de “índole extraordinaria”, ya que un exceso de oferta impulsó a las molturadoras asiáticas a vender este commodity con descuento, descolocando a los proveedores tradicionales de la India en Sudamérica.
Se confirma lo que el mercado sospechaba: Beijing necesita descomprimir los inventarios de aceite de soja que se han acumulado en el país, que aumentaron después de que las importaciones del poroto alcanzaran un máximo histórico en mayo, impulsando el procesamiento y las reservas mientras la demanda se desaceleraba. China es el mayor importador mundial de soja; se abastece de poroto en Brasil y del derivado en la Argentina.

Los importadores indios compraron este aceite de soja para su envío entre septiembre y diciembre, y los vendedores ofrecieron un descuento de entre 15 y 20 dólares por tonelada en comparación con los suministros sudamericanos, según fuentes que pidieron reserva de su identidad.
Las trituradoras del gigante asiático ofrecieron aceite de soja crudo a unos 1.140 dólares por tonelada, incluyendo el costo, seguro y flete (CIF), para los envíos del último trimestre del año, en comparación con los 1.160 dólares que pretende Sudamérica, según informó un distribuidor. Los menores costos de flete también han dado ventajas a China, ya que los envíos desde Argentina y Brasil tardan unas seis semanas en llegar a la India, mientras que los de China arriban en no más de 20 días.
En esta historia juegan además una serie de cambios que se han dado en el mercado global. Durante meses, el aceite más popular y barato, el de palma, se comercializó por encima de los valores del derivado del girasol y la soja, a partir de fundamentos propios. Ahora el mercado ha vuelto a la normalidad y el aceite de soja ostenta una prima sobre el de palma. Sin embargo, en China la ecuación va en sentido opuesto: el aceite de soja se paga menos que el de palma, por un problema de exceso de oferta para el primero.

El punto es que la demanda anual de aceite de cocina de la India es enorme, y podría comprar aún más en China si se le ofreciera a precios competitivos. Es claramente un tema que habrá que seguir de cerca, sobre todo a partir de que el gobierno indio decidió introducir una nueva regulación para mejorar la supervisión y la transparencia en el sector de los aceites vegetales, según dice uno de sus funcionarios.
La Orden de Regulación de Productos, Producción y Disponibilidad de Aceites Vegetales (VOPPA) de 2025 sustituirá al marco vigente desde 2011, exigiendo la presentación de informes digitales sobre producción, ventas, precios y existencias. Esto permitirá monitorear el mercado en tiempo real y garantizará un mejor cumplimiento normativo, según aseguran las autoridades. El tiempo dirá si esto tiene alguna implicancia sobre las importaciones del país.
A pesar de una disminución general de la inflación en alimentos, en la nación de las vacas sagradas los aceites comestibles siguen siendo motivo de preocupación, con aumentos anuales de precios del 20-30% para la mayoría de ellos, excepto el de maní. El gobierno ha reducido los aranceles de importación de los aceites comestibles crudos para aliviar la presión sobre los precios al consumidor y está realizando inspecciones para garantizar que estos recortes lleguen a los consumidores finales.

Lograr la autosuficiencia en la producción de semillas oleaginosas sigue siendo un desafío importante para la India. El rendimiento promedio de los cultivos de soja, girasol y mostaza está muy por debajo de los estándares mundiales. Mejorar la producción requiere una inversión sustancial en investigación, infraestructura y prácticas agrícolas modernas. Sin embargo, se están promoviendo nuevas variedades de semillas oleaginosas con potencial genético global a través de programas como el Pradhan Mantri Dhan-Dhaanya Krishi Yojana y la Misión Nacional de Aceites Comestibles y Semillas Oleaginosas.
El presidente de la IVPA, Sudhakar Desai, destacó una caída del 8% en las importaciones de aceite comestible de la India en los últimos seis meses, aunque el bache tiende a recuperarse debido al retroceso de los precios mundiales. Desai enfatizó que la evolución de la dinámica de la oferta y la demanda, la volatilidad de los precios y las tensiones geopolíticas hacen que el diálogo basado en datos sea crucial para la estabilidad del sector mundial de aceites vegetales.
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