
La crianza artificial de terneros ha sido un tema de debate constante en los últimos años, especialmente cuando se trata de elegir entre leche fluida o sustitutos lácteos. Mientras que la leche fluida es conocida por ser altamente digestible y rica en nutrientes esenciales, presenta algunos inconvenientes; en tanto que los avances tecnológicos permitieron que los sustitutos lácteos se consoliden como una alternativa nutricionalmente eficiente, ofreciendo mejor control sanitario, y mayores tasas de conversión alimenticia.
¿Qué estrategia adoptar?
Con la creciente demanda de optimizar la eficiencia productiva sin aumentar los costos, surge una pregunta entre los productores: ¿Es posible una crianza sustentable que favorezca tanto el bienestar animal como la productividad en el largo plazo?
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La importancia de la alimentación en la crianza artificial
Durante las primeras semanas de vida, los terneros dependen completamente de una fuente líquida para satisfacer sus necesidades nutricionales y garantizar un adecuado desarrollo. En este contexto, el periodo de crianza artificial se convierte en una fase determinante para la producción lechera. Tradicionalmente, la leche fluida ha sido la elección predominante, pero en los últimos 20 años, la formulación de sustitutos lácteos ha mejorado notablemente, permitiendo reducir costos, aumentar la eficiencia productiva y mejorar el control sanitario.

Los avances en la tecnología de alimentos han permitido que la calidad de los sustitutos lácteos mejorara significativamente. A diferencia de las primeras formulaciones, que utilizaban leche en polvo, suero lácteo y proteínas vegetales, los nuevos sustitutos contienen ingredientes de alta calidad que favorecen el crecimiento de los terneros al mismo nivel que la leche fluida, pero con una mayor estabilidad y control sanitario.
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Los sustitutos lácteos permiten una optimización de la digestibilidad proteica, utilizando proteínas de suero de alta calidad y reduciendo las proteínas vegetales; mejor equilibrio nutricional gracias a la incorporación de aminoácidos esenciales y proteínas plasmáticas; y un control sanitario eficiente.
En tanto, la leche fluida, sigue siendo una opción nutricionalmente valiosa debido a su alta digestibilidad y contenido de nutrientes, ideales para el crecimiento de los terneros durante su fase pre-rumiante. Sin embargo, algunos expertos aseguran que su uso en sistemas comerciales presenta inconvenientes tales como el costo, la variabilidad nutricional, o el riesgo sanitario si no se pasteuriza.
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En la actualidad, muchos sistemas de crianza artificial han optado por los sustitutos lácteos, que se han convertido en una estrategia optimizada más allá de una simple opción secundaria, especialmente en sistemas de crianza intensivos, donde con la formulación adecuada, los terneros, alcanzan tasas de conversión alimenticia similares a las de la leche fluida. Además, su uso favorece la independencia operativa, ya que la administración del alimento no depende de los horarios de ordeñe en el tambo, un factor crucial en términos de manejo.
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