
La historia tiene reminiscencias del famoso cuento de Pedro y el lobo, del cual nadie pudo abstraerse durante su niñez. Es cierto, Pedro mentía respecto de la llegada del feroz animal, y tanto engañó a quienes lo escuchaban que cuando honró la verdad nadie le creyó y las consecuencias fueron graves. En el caso de La Niña no hubo mentiras, si anuncios reiterados que terminaban en nada, hasta que un día el fenómeno se presentó ante todos nosotros y a más de uno lo tomó por sorpresa.
La información indica que durante diciembre surgieron condiciones acordes a lo que se conoce como La Niña en el Pacífico tropical. La NOAA estadunidense afirma que ahora sí el proceso está a pleno y se espera que permanezca vigente hasta febrero-abril de 2025 (59% de probabilidades), con una transición a ENSO-neutral probable durante marzo-mayo de este año (60% de probabilidades).
Los modelos dinámicos en la columna del Instituto Internacional de Investigaciones sobre el Clima y la Sociedad (IRI) continúan prediciendo una Niña débil. Indican además que es menos probable que esta característica resulte en impactos convencionales durante lo que resta del verano, aunque las señales predecibles aún pueden influir en la orientación de los pronósticos. En palabras llanas, nada está escrito en piedra y todavía puede haber sorpresas.

La Niña es una fase de El Niño/Oscilación del Sur (ENSO), un patrón de cambios atmosféricos y de temperatura de la superficie del mar en el Océano Pacífico tropical. Su característica distintiva se vincula con una temperatura del agua superficial más fría que el promedio en esa parte del planeta. ENSO es un fenómeno estacional, lo que significa que dura varios meses seguidos. Los cambios atmosféricos de este proceso clave se reflejan en mayor o menor medida en todo el planeta, modificando los patrones de temperatura y lluvia/nieve de formas conocidas.
¿Qué sucedió esta vez? La temperatura de la superficie del Pacífico tropical se mantuvo en un nivel neutro desde abril de 2024, pero en diciembre último, el índice Niño-3.4 fue de -0,6 °C, y superó el umbral para el establecimiento de una Niña (-0,5 °C).
Los especialistas reconocen que trabajan sobre predicciones, pero es imposible saber de antemano exactamente cuánto durarán las condiciones de La Niña. Las probabilidades son las indicadas anteriormente, pero eso no quiere decir que este fenómeno no pueda durar más tiempo, la naturaleza siempre está llena de sorpresas.

Los especialistas explican que cuando se habla de su posible debilidad, se hace referencia a que el índice Niño-3.4 no iría a alcanzar los -1,0 °C durante una temporada. Esto se basa en la orientación de los modelos informáticos. Los eventos ENSO arriban a su punto máximo en el invierno del hemisferio norte, y simplemente no hay mucho tiempo para que La Niña se fortalezca.
Reconocen además que no han encontrado explicaciones por ahora respecto de las razones que llevaron a esta Niña a desairar una y otra vez los reiterados anuncios de su llegada. Se ensayan algunas respuestas, pero ninguna lo suficientemente sólida.
Por lo pronto, en la Argentina muchos han empezado a aceptar que ahora sí La Niña tomó las riendas del escenario climático y productivo. El patrón que se observa en el país desde el mes pasado tiene todas las características de un fenómeno de este tipo.

Mientras que la mitad oeste del país recibe lluvias nada despreciables, la porción este, excepto el sudeste bonaerense, enfrenta un escenario de precipitaciones ausentes y temperaturas elevadas. Como corresponde a una Niña que se precie de tal, eso incluye a Uruguay, Paraguay y el extremo sur de Brasil.
Un mes atrás, el maíz en la región núcleo apuntaba a una gran campaña, con un 85% excelente a muy bueno. La falta de lluvias desde mediados de diciembre, dio un vuelco negativo a la situación, según consigna la Bolsa de Comercio de Rosario. La soja de primera también se deteriora: un 19% está regular a mala. El panorama, y el entusiasmo, se han modificado sobremanera.
El horno no está para bollos. Los analistas internacionales insisten en que el Cono Sur recibirá precipitaciones antes del próximo 22 de enero y que eso limitará las pérdidas en soja y maíz. Todo el planeta granario está atento a los pronósticos que van surgiendo durante esta semana. Por ahora nadie modifica sus números formalmente, aunque algunos analistas ya advirtieron que restarán 5 millones de toneladas a las proyecciones argentinas de soja si estas lluvias no llegan en cantidad suficiente.
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