
El Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) publicó un informe que detalla la evolución de las variedades de uva Vitis vinífera L. reconocidas como de Alta Calidad Enológica (ACE) en Argentina, un aspecto clave para la actividad nacional. Estas variedades están autorizadas para la elaboración de vinos con Indicaciones Geográficas (IG) y Denominaciones de Origen Controlada (DOC), distinciones que garantizan la calidad y el origen del producto.
El informe examina los cambios en la superficie cultivada de estas variedades en las principales provincias vitivinícolas del país, basándose en los censos vitícolas de 2000, 2010, 2020 y datos correspondientes a 2024.
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Crece la superficie destinada a uvas ACE en la Argentina
De acuerdo con el informe del INV, la superficie total de vid en Argentina actualmente se mantiene estable con 201.095 hectáreas, lo que refleja una leve disminución (-0,01%) respecto al año 2000, aunque con una caída más significativa del 7,6% en comparación con 2010. Sin embargo, las variedades de Alta Calidad Enológica (ACE) han experimentado un crecimiento notable del 20,7% desde el año 2000 y una leve reducción de solo un 1% respecto a 2010. Hoy en día, las variedades ACE representan el 74% de las uvas aptas para la elaboración de vino, un notable aumento respecto al 60,4% registrado en 2000.

A pesar de la disminución general en la superficie total de vid en la Argentina, el aumento de la participación de las variedades ACE destaca un claro enfoque en la calidad por parte de los productores argentinos, alineados con las exigencias del mercado global y los estándares de calidad internacionales. La tendencia hacia la diversificación de las variedades, con un crecimiento de nuevas cepas blancas y rosadas, también señala un horizonte de innovación y adaptabilidad en el sector vitivinícola nacional.
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Un cambio en las preferencias de los vitivinicultores
Dentro de las variedades ACE, las tintas siguen predominando, con un 77,6% de la superficie cultivada en 2024. Las variedades blancas, por su parte, representan solo el 21,9%, mientras que las rosadas apenas alcanzan el 0,5%. Este crecimiento de las variedades tintas y rosadas ha sido significativo, con un aumento de un 8,9% en las tintas y un 35,7% en las rosadas desde 2010. En cambio, las variedades blancas han mostrado una disminución del 25,4% en la misma comparación, lo que refleja un cambio en las tendencias del mercado y la demanda de vino, según puntualiza el relevamiento del INV.
Mendoza, San Juan y Catamarca, aún lejos de las variedades ACE
En cuanto a la distribución geográfica de las variedades ACE en Argentina, el informe destaca que las provincias de Mendoza, San Juan y Catamarca tienen la menor participación de variedades de Alta Calidad Enológica en relación con el total de uvas aptas para la elaboración de vino. En Mendoza, por ejemplo, las variedades ACE representan el 75,8% del total, mientras que en San Juan y Catamarca esa cifra es del 57,1% y 58,5%, respectivamente. Este fenómeno se debe en parte a la producción de mosto, especialmente la variedad Cereza, que no forma parte de la lista de variedades ACE y se utiliza en la elaboración de productos no vínicos. En cambio, en el resto de las provincias vitivinícolas del país, la participación de las variedades ACE supera el 80% del total de uvas aptas para la vinificación, lo que subraya el énfasis en la producción de vinos de alta calidad en esas regiones.
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El Malbec no deja de crecer

En el análisis de las variedades más destacadas, el informe del INV muestra que el Malbec ha sido la variedad de uva tinta que más ha aumentado en superficie, con un crecimiento de 16.020 hectáreas desde 2010, consolidándose como la principal variedad en Argentina. En contraste, el Cabernet Sauvignon ha experimentado una disminución de 3.459 hectáreas, lo que indica un cambio en las preferencias de los productores.
En el segmento de variedades blancas, el informe destaca el crecimiento de las variedades implantadas en los últimos años, como el Petit Manseng y el Alvarinho, que suman 11 hectáreas cada una, aunque todavía representan una pequeña fracción del total. En cuanto a las variedades en declive, el Pedro Giménez ha experimentado una disminución significativa de 3.679 hectáreas, lo que subraya una tendencia a la baja en su producción.
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Por último, en el segmento de las variedades rosadas, se observa un crecimiento de la superficie cultivada con Pinot Gris (+241 hectáreas) y Traminer (+17 hectáreas), lo que refleja una creciente demanda de estos vinos frescos y aromáticos.
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