
El juicio por múltiples casos de corrupción en el que está acusado el ex secretario de Transporte del kirchnerismo Ricardo Jaime, está llegando al final. Y en la última etapa del debate que se realiza por Zoom, alegan las defensas de los acusados para permitir el enriquecimiento ilícito del ex funcionario público.
El lunes y el martes fueron los alegatos de Lisandro López y Alfredo Pielach, involucrados en la compra de uno de los bienes que se le adjudicaron a Jaime durante el proceso por enriquecimiento ilícito. López y Pielach compraron, en 2007, un hotel en la ciudad cordobesa de Villa Carlos Paz. Ambos formaban parte de la estructura de negocios comandada por el empresario Néstor Otero, dueño de varias compañías, entre ellas la Terminal de Ómnibus de Retiro.
La concesión de la Terminal de Retiro fue extendida en 2006 por Jaime en beneficio de Otero por un canon menor al que pagaba hasta entonces. Un mes antes de esa extensión del contrato que duraba hasta 2015, un cuñado de Otero compró una casa en un barrio cerrado de San Isidro y la puso a nombre de la que por entonces era suegra de Jaime. La mujer vivía en Río Gallegos, Santa Cruz, pero apareció como dueña de una casa de fin de semana lejos de su hogar. La casa en San Isidro la usaban Jaime y su pareja de aquellos años, Silvia Reyss. Esa casa fue considerada uno de los bienes imputados a Jaime en su enriquecimiento ilícito.
El hotel situado en Carlos Paz se llamaba Saint Tropez. Estuvo abierto hasta que en 2010 se publicó que estaba relacionado con Jaime. De hecho la administración del hotel estaba a cargo de Julieta Jaime, una de las hijas del ex funcionario público. Y además la sociedad de López-Pielach que lo compró -Lago Azul- había dado como domicilio la casa de la hija de Jaime en Carlos Paz, Omaguacas 91. Esa sociedad además le había dado un poder de administración a Sebastián Ledantes, quien estuvo casado con Julieta Jaime.

La fiscal del juicio Gabriela Baigún, en su alegato, había señalado que: “No quedan dudas el hotel era de Jaime y por eso lo administraba su hija”. Para la fiscal López y Pielach hicieron la operación del hotel “para favorecer al entonces secretario de Transporte para colaborar en su enriquecimiento”. Baigún había explicado que los dos imputados ayudaron a Jaime a esconder el hotel y lo hicieron por la relación que tenían con Otero.
Durante casi todo el proceso por enriquecimiento ilícito que comenzó hace más de diez años López y Pielach compartieron abogados defensores. Pero antes de los alegatos la defensa se separó. Según explicaron a Infobae, fuentes vinculadas al caso, esa decisión se tomó luego de que López dejara de pertenecer a las empresas de Otero. Por eso la defensa de ambos fue similar pero con un pequeño matiz que las diferenció.
Mariano Silvestroni y Julio Virgolini, abogados defensores de López, alegaron el lunes y pidieron la absolución de su defendido. Lo hicieron por varios motivos. El principal: consideraron que López no fue testaferro de Jaime sino que la compra del hotel fue un negocio legítimo en el que además se quisieron congraciar con Jaime: y por eso le dieron trabajo a la hija.
La defensa de López planteó que la contratación de la hija: “Era uno de los favores que le hacía el grupo Otero. El favor fue contratar a Julieta Jaime y su ex esposo. Ese fue el favor. No es enriquecimiento ilícito. No se pudo probar que ella haya sido la dueña del hotel. Se hizo eso para quedar bien con el funcionario: contratarlos, darles trabajo para congraciarse con Jaime. Si Otero les ordenaba a sus subordinados, cómo no iban a contratar a la hija de Jaime”.

Los abogados de López plantearon que su defendido: “Le hizo un favor a Jaime, eso sí, pero no pudo haber sido su testaferro. Julieta Jaime nunca fue la dueña del hotel. La familia Jaime no controló la sociedad Lago Azul, los Jaime no fueron propietarios de esa sociedad. Julieta Jaime tomaba decisiones menores y eso no demuestra que Jaime fuera el dueño del hotel. No hay cómo vincular los fondos con los que se compró el hotel con Jaime. Eran fondos de López y Pielach. Pielach se comportaba como el dueño del hotel. Julieta Jaime era, en todo caso, una conserje calificada”.
Explicaron que: “La inversión en Córdoba no era una excentricidad para los inversores. Otero quería ingresar en el negocio de la Terminal de Córdoba por lo cual era un beneficio contratar a la hija del secretario de Transporte que además quería ser gobernador de esa provincia. Ese favor se discutió con Otero”. Y agregaron: “Lopez y Pileach ganaban mucho con Julieta: buenos contactos en la zona, quedaban bien con Otero y con Jaime. Jaime habitualmente devolvía los favores”.
Loa abogados de López señalaron que: “Que Julieta Jaime trabajara en el hotel no hace propietario del hotel a Ricardo Jaime. No se pudo comprobar que el hotel fuera de Jaime. Era un trabajo lo que le dieron, no un regalo. Y si Julieta crecía, crecía la sociedad y eso podía abrir nuevos negocios”.

Manuel Tessio y Andrés Casas, defensores de Pielach, quien sigue bajo las órdenes de Otero, alegaron el martes por la tarde. Hicieron propios los argumentos de la defensa de López y también pidieron la absolución de su defendido.
Reiteraron que los fondos para comprar el hotel salieron de cuentas de López y Pielach y cuando vendieron ese negocio, el dinero volvió a sus patrimonios. Y que nunca fue de Jaime. Y que Julieta Jaime tuvo un rol menor, casi insignificante en la administración del hotel. La defensa planteó que a López y Pielach: “Se les puede decir que fueron comedidos con el funcionario, antiéticos, se los puede acusar de con esa maniobra intentar sacar ventaja respecto de competidores en su negocio, lo que es una conducta ciertamente criticable desde el punto de vista ético, pero el contratar a Julieta Jaime acto criminal”.
Las defensas de López y Pielach manifestaron que el caso podría haber sido uno de dádivas, pero que no encuadra en enriquecimiento ilícito. En 2015 Jaime había confesado que recibió coimas de dos empresarios y pactó una condena. Uno de esos empresarios es Otero quien pagaba el alquiler del departamento del ex secretario de Transporte. Un caso de corrupción puro y simple.
La defensa de López nombró muchas veces a Otero como el instigador de la contratación de Julieta Jaime y como el que le hacía favores a Jaime que era el funcionario que debía controlarlo en tanto concesionarios de la Terminal de Retiro. En cambio , aquí está la diferencia, los abogados de Pielach, en un alegato más corto no nombraron ni una sola vez a Otero. Pielach, sigue trabajando en las empresas del Otero, cuyo contrato de explotación de la Terminal de Retiro continúa vigente.
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