Con distintos frentes abiertos, el Gobierno y la oposición libran la batalla previa a las elecciones exclusivamente en el terreno de la pandemia

Marcan la agenda las clases presenciales, el nuevo proyecto de Alberto Fernández para gestionar la crisis sanitaria, la postergación de las PASO y las disputas por las vacunas, entre otros ejes

Horacio Rodríguez Larreta y Alberto Fernández
Horacio Rodríguez Larreta y Alberto Fernández

La tendencia es un hecho. Mientras empieza mayo, se acercan las primeras bajas de temperatura y faltan -en principio- tres meses para las elecciones primarias, la batalla entre el oficialismo y la oposición ya se libra exclusivamente en el terreno de la pandemia. Del persistente conflicto por las clases presenciales, al nuevo proyecto de Alberto Fernández para gestionar las medidas sanitarias, al prolongado debate por la modificación de las PASO, a los cuestionamientos y festejos por las vacunas; a las peleas por el cumplimiento de las medidas; a la creciente preocupación por el conflicto social latente por la crisis derivada del freno a la economía: todos los temas de la agenda del oficialismo y la oposición se relacionan al coronavirus.

En público se impone la negación. Alberto Fernández pidió no politizar las disputas por las medidas sanitarias mientras el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, levantaba el nivel de las críticas a la Nación y judicializaba el conflicto por las clases presenciales. Mientras tanto, desde las redes partidarias del Frente de Todos y oficiales destacaban la llegada de 10 millones de vacunas con una fuerte campaña.

Por lo bajo, los funcionarios cercanos al Presidente admiten que la batalla se libra con las herramientas y en el escenario que provoca la pandemia. “Fue así en todo el mundo, ¿por qué no iba a pasar acá?”, justificó un alfil presidencial. En la Ciudad aseguraron que la intención es mantener el consenso y que el principal punto de disenso es por la “cuestión puntual” de las clases. Aunque desde el ala moderada de Juntos por el Cambio admitieron que Rodríguez Larreta buscó “hablarle a su electorado” al defender la apertura de las escuelas.

A pesar de los diálogos y acercamientos entre el lunes y el miércoles, la pelea por las clases presenciales entre la Ciudad y la Nación sigue vigente. El viernes, con las definiciones sanitarias de la Nación, la Ciudad y la Provincia, se volvió a foja cero en la cuestión de la educación. A partir de mañana, el conflicto que protagonizaron Alberto Fernández y Horacio Rodríguez Larreta durante las últimas dos semanas promete perpetuarse.

Después de la reunión entre el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, con sus pares bonaerense y porteño; tras la propuesta desde Uspallata de limitar la presencialidad en escuelas secundarias; luego de las conversaciones entre el Presidente y su ministro de Educación, Nicolás Trotta, sobre la posibilidad de implementar una “presencialidad administrada”; Alberto Fernández renovó la prohibición de las clases presenciales, mientras que Rodríguez Larreta se mantuvo firme en su postura -aunque con algunos cambios- de mantener las aulas abiertas.

La Ciudad defiende el rango constitucional de su autonomía y asegura que su posición está resguardada desde el punto de vista jurídico por los fallos de las cámaras de la Ciudad y la Federal, así como por el “precedente” que sentó la Procuración de la Nación. Mientras tanto, el Gobierno le reprocha a Rodríguez Larreta lo que considera una “desobediencia”. La contraposición sigue en manos de la Corte Suprema, que se reuniría el martes para dirimir. En la Nación se mostraban poco optimistas, en privado, sobre la posibilidad de que la decisión se incline a su favor. A lo sumo, hay esperanza en una resolución “gris” o “salomónica” -como describen en Balcarce 50- que les permita una suerte de victoria intermedia. El conflicto sigue.

En medio de la disputa en la Justicia, el Presidente anunció -al mismo tiempo que daba a conocer las medidas que rigen hasta el 21 de mayo- la presentación de un proyecto de ley para gestionar la pandemia “con criterios científicos” con la intención de “ratificar” su “vocación al diálogo”. A pesar de sus mentadas intenciones, y de que el texto aún no fue presentado, se avizora un nuevo conflicto en torno a la gestión sanitaria.

Mario Negri, Alfredo Cornejo y Patricia Bullrich
Mario Negri, Alfredo Cornejo y Patricia Bullrich

Algunos referentes de la oposición -entre ellos, el diputado nacional radical Mario Negri, el titular de la UCR, Alfredo Cornejo, y la presidenta del PRO, Patricia Bullrich- ya catalogaron el proyecto como un intento de dar “superpoderes” para el Presidente. El Gobierno alega exactamente lo opuesto y lo presenta como una medida para contar con parámetros institucionales para lograr “consenso” en las medidas sanitarias. De hecho, remarca que está basado en el “modelo alemán” que implementó la canciller Angela Merkel. El gobierno bonaerense dio el visto bueno, e incluso se jactó, en la voz del jefe de Gabinete, Carlos Bianco, de la aplicación de un sistema de fases en la Provincia desde el año pasado.

Los gobernadores opositores y el jefe de gobierno porteño, por ahora, se llamaron al silencio, lo cual fue percibido como una señal de acuerdo en la Casa de Gobierno. “A ellos también les conviene, porque ordena las medidas y les resta responsabilidad sobre las decisiones”, opinó un vocero presidencial. Desde el entorno de Rodríguez Larreta se mostraron de acuerdo con que las medidas se tomen de acuerdo a parámetros establecidos institucionalmente, pero marcaron reparos sobre cuáles van a ser. “Si plantean reglas que desalienten el testeo de las jurisdicciones, como adelantaron que van a hacer, consideramos que es un error. Sería contradictorio con la prioridad que tiene que tener el testeo, una de las principales herramientas que tenemos para manejar la pandemia”, dijo un vocero de la Ciudad, aunque aseguró que aún no vieron un borrador de la iniciativa.

A pesar de las opiniones, el proyecto aún está en ciernes. Esta semana el Presidente instruyó a la secretaria de Legal y Técnica, Vilma Ibarra, y al jefe de Gabinete, Cafiero, para que comiencen a redactar los lineamientos generales. Según pudo saber este medio, la elaboración ya está en proceso, pero todavía no hay fecha de despacho al Congreso. En el interbloque de Juntos por el Cambio en Diputados aseguraron que hasta el sábado el oficialismo no se había acercado para adelantar detalles sobre la iniciativa. Desde el PRO y la UCR adelantaron a Infobae que será uno de los ejes de la reunión por videoconferencia que mantendrá el lunes la fuerza opositora. Luego se trasladará a la Mesa de Juntos por el Cambio prevista para el martes.

El proyecto se suma a otra iniciativa relacionada a la pandemia que requiere consenso con la oposición: la modificación o suspensión de la fecha de las PASO con argumentos sanitarios y resistencias por supuestas intenciones políticas, un tema que divide y acerca, al mismo tiempo, al oficialismo y a la oposición, y que después de meses de debates sigue sin definición. Tanto al interior de Juntos por el Cambio como del Frente de Todos hay sectores que quieren una postergación, otros que se inclinan por una suspensión, y están quienes bregan por que se celebren de forma simultánea con las generales.

En el oficialismo hay diferencias sobre el tipo de cambio en las PASO. En los últimos días, según pudo reconstruir Infobae, en el Gobierno comenzaron a tomar relevancia nuevamente las posturas proclives a una suspensión, una opción resistida por el cristinismo. Aunque desde el Ministerio del Interior sostienen que sólo se buscará postergar -como se acordó con Juntos por el Cambio- algunas voces vuelven a retomar la controvertida idea de suspenderlas. El senador nacional José Mayans deslizó días atrás esa posibilidad, en sintonía con la idea que había propuesto el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, hace un mes. Por lo bajo, dos asesores del Presidente admitieron a este medio que es una opción que aún se analiza. Y aseguraron que hay “buena recepción” en los sectores de la oposición “con responsabilidad de gobierno”.

El ministro del Interior, Eduardo “Wado” De Pedro, adelantó que no volverá al Congreso a discutir el tema, que ya tuvo acuerdo de Juntos por el Cambio. Fuentes de su cartera aseguraron que “no es necesario”, recordaron que ya asistió dos veces -para reunirse con los jefes de bloque de Juntos por el Cambio y luego con los partidos de menor caudal de representación- y que “la pelota está en el Poder Legislativo”.

Al igual que en el oficialismo, en la oposición hay posiciones encontradas. El grupo duro, encabezado por Patricia Bullrich, ve con malos ojosa cualquier modificación; mientras que la exgobernadora María Eugenia Vidal, y el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, aunque evitan referirse al tema en público, muestran acuerdo. En parte, admitieron dos fuentes opositoras a este medio en estricto off, la postura respecto de la oposición depende del avance de las definiciones en la interna de Juntos por el Cambio de cara al cierre de listas para las elecciones, donde la decisión de Vidal sobre su candidatura pesa fuerte. El tema sigue vigente, puertas adentro y afuera de ambas coaliciones, y esta semana podrían retomarse las conversaciones.

Sergio Massa y Wado de Pedro encabezaron los diálogos por las PASO de parte del oficialismo (Maximiliano Luna)
Sergio Massa y Wado de Pedro encabezaron los diálogos por las PASO de parte del oficialismo (Maximiliano Luna)

En tanto, crece la preocupación en el Gobierno por la cuestión social en un contexto de crisis económica. Todavía repiquetean en los despachos de los altos funcionarios nacionales los ecos de los bombos de las masivas marchas que tuvieron lugar en el centro porteño hace dos semana y que sorprendieron e inquietaron a la Casa Rosada por su caudal. Desde entonces se iniciaron gestiones -que siguen en pie- para calmarlas, así como nuevas ayudas económicas. No sólo inquietan los contagios, sino los posibles desbordes de violencia.

En el complejo escenario, en la Casa Rosada miraban con cierta esperanza la estabilización en las altas cifras de contagio, aunque persistía la preocupación por la alta ocupación de camas de terapia intensiva en el AMBA, que superaba el 80 por ciento. También miraban con inquietud una variable que jamás había preocupado a la dirigencia pero se transformó en un eje de importancia: el pronóstico del clima.

A partir del lunes, las temperaturas -que hasta ahora rondaron los 20 grados- caerán a los 9 y 10 de mínima. El Gobierno teme que el “amesetamiento” de casos de la última semana se descontrole a partir de la baja de las temperaturas, como ocurrió después del mal clima durante los feriados de Semana Santa. Los epidemiólogos que aconsejan al Gobierno advirtieron que la falta de ventilación por el cierre de puertas y ventanas podría provocar una disparada de casos dentro de dos semanas.

En este contexto, y mientras faltan vacunas, en el Gobierno evalúan será clave el cumplimiento de las medidas de aislamiento por horarios, que dependerá de los efectivos controles de las autoridades, y del distanciamiento social, que responde principalmente a la conciencia ciudadana.

Buena parte de los esfuerzos oficiales estarán encauzados a que se respeten las restricciones a la circulación, el trabajo virtual de los empleados no esenciales, y en que se reduzcan lo más posible las actividades recreativas y el uso del transporte público.

El primer ejemplo de esta intención se vio con los duros e inesperados controles que impuso la policía bonaerense en los accesos y egresos a la Ciudad de Buenos Aires el sábado y que provocaron no solo un caos de tránsito sino filosas críticas opositoras. También se dispararon nuevas internas entre la cartera de Seguridad nacional, que conduce Sabina Frederic, y la bonaerense, a cargo de Sergio Berni, sumidos en un enfrentamiento por la gestión. Como en cada paso de la dirigencia en la pandemia, subyacen intereses políticos, que este año son principalmente electorales.

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