La pelea por el quórum y las mayorías en Diputados: qué pondrá en juego cada bloque en las elecciones de medio término de este año

El Frente de Todos renueva 50 bancas y necesita sumar diez para tener autonomía legislativa. Juntos por el Cambio arriesga su mejor elección, la del 2017. El rol de los partidos chicos

En la imagen, una sesión de la Cámara de Diputados de Argentina. EFE/Juan Ignacio Roncoroni/Archivo
En la imagen, una sesión de la Cámara de Diputados de Argentina. EFE/Juan Ignacio Roncoroni/Archivo

Juntos por el Cambio pone en juego a nivel nacional su mejor elección, la del 2017, cuando Cristina Fernández de Kirchner cayó en provincia de Buenos Aires frente a la fórmula Esteban Bullrich-Gladys González como candidatos para el Senado. En la prueba de medio término del segundo año de mandato de Mauricio Macri como presidente y de María Eugenia Vidal como gobernadora, el electorado avaló a Cambiemos. Vidal le puso el cuerpo al último tramo de la campaña y resultó victoriosa.

Cuatro años después, tras la conformación del Frente de Todos que resultó efectiva para la vuelta a la Casa Rosada del peronismo, en el Congreso hacen nuevas cuentas. No sólo creen que el Frente de Todos está más fuerte que en aquel turno electoral sino que el frustrado ensayo de Unidad Ciudadana dejó una enseñanza: el peronismo tiene que mantenerse unido para ganar. Es la razón de los reiterados esfuerzos para mantener juntos a todos los partidos de la coalición. “Pesa más la cabeza que el corazón”, reflexionó ante Infobae un importante dirigente.

En 2017 Cristina Kirchner dejó el sello del PJ porque no quiso enfrentar en una interna a Florencio Randazzo y puso al frente de la lista de candidatos a diputados nacionales a la economista Fernanda Vallejos. La actual Vicepresidenta apostó a una mujer joven y mediática para encabezar la lista y eligió a cada uno de los competidores. Falló. Pero fue la génesis del Frente de Todos.

Randazzo, que tuvo a Alberto Fernández como jefe de campaña y a Santiago Cafiero como suplente en la lista para el Senado, no aceptó una negociación de último momento y perdió la elección pero sacó lo suficiente como para que el kirchnerismo duro no perdone el daño. Todavía hay reproches sobre a quién le cabía la responsabilidad, si a él que insistió a pesar de una derrota segura o a su ex jefa que no aceptó las primarias abiertas y obligatorias que diseñó el kirchnerismo.

El Frente Renovador fue por su lado, en una alianza entre Massa y José Manuel de la Sota y Margarita Stolbizer con el sello 1País. También perdió y la tercera vía se diluyó.

En total el Frente de Todos renueva 50 bancas de las 119 que ocupa en el Congreso. Las otras 69 se renovarán en el 2023. A la inversa, Juntos por el Cambio renueva 60 este año y 55 en el 2023. En el oficialismo algunos renunciaron para asumir como ministros en el gabinete nacional o en el de Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires y completan sus mandatos hasta diciembre quienes los seguían en las listas. Es el caso de Claudia Bernazza, del cristinista Instituto Patria, quien reemplazó a Daniel Scioli, actual embajador argentino en Brasil.

Sergio Massa y Máximo Kirchner
Sergio Massa y Máximo Kirchner

Entre los nombres más fuertes de los que terminan su mandato figuran Vallejos, Leopoldo Moreau, Vanesa Siley, Carlos Heller, Hugo Yasky, Gisella Marziotta, Pablo Yedlin y Mirta Tundis. También José Ignacio de Mendiguren, actualmente de licencia porque ocupa la presidencia del banco BICE y prefirió no renunciar para no dejar su lugar a quien lo continuó en la lista, Marcelo ‘Oso’ Díaz, uno de los máximos referentes del GEN. La Justicia no avaló su reclamo pero con la nueva elección ya no habrá una banca vacía.

En Juntos por el Cambio también hay nombres de impacto: Carmen Polledo, Héctor ‘Toty’ Flores, Fernando Iglesias, Héctor Baldassi, Graciela Ocaña, Gustavo Menna, Marcela Campagnoli, Brenda Austin, Aída Ayala y hasta el jefe del bloque de la Coalición Cívica, Juan Manuel López. En la lista está José Cano que termina su mandato por Tucumán y esta semana tuvo un guiño de Mauricio Macri. El ex presidente quiere elegir a algunos candidatos y conversó con el tucumano en sus oficinas. El souvenir fue un video y fotos Macri-Cano.

Pero la pelea es mucho más que una cuestión de nombres propios. Es una batalla política por el quórum y las mayorías en la Cámara baja donde el tándem Sergio Massa-Máximo Kirchner, presidente del cuerpo y del bloque oficialista respectivamente, tuvieron que redoblar esfuerzos durante todo el año pasado para acordar temarios y lograr la sanción de las leyes. El número mágico son 129 diputados necesarios para abrir una sesión, la mitad más uno del total de 257 miembros.

El Frente de Todos logró algunas leyes con el número exacto que necesitaba y a fuerza incluso de algunas concesiones a los bloques opositores más chicos como Córdoba Federal, que responde a Juan Schiaretti; o los interbloques Unidad y Equidad que comanda José Luis Ramón y el interbloque Federal que integran partidos provinciales y el lavagnismo y que preside Eduardo ‘Bali’ Bucca.

Juntos por el Cambio renueva más de la mitad de sus banca
Juntos por el Cambio renueva más de la mitad de sus banca

Precisamente en un escenario que se mantiene bajo el influjo de la polarización, los partidos más chicos son los que proporcionalmente más arriesgan. Para el Frente de Todos sería una buena noticia quedarse con su electorado pero también podría disputarlo o repartirlo con Juntos por el Cambio. La opción intermedia, que renueven, conviene al oficialismo. La lavagnista Graciela Camaño está justamente preparando un acuerdo con Juan Manuel Urtubey. Ambos se encuentran más lejos del oficialismo que otros de sus alidados.

Bucca y Jorge Sarghini también ponen en juego su banca, como los cordobeses Paulo Cassinerio, Claudia Márquez y Alejandra Vigo (tres de los cuatro integrantes de Córdoba Federal) y el salteño Andrés Zottos. Ramón, casi siempre aliado del oficialismo, completa su mandato en diciembre.

En Buenos Aires la batalla será decisiva: 35 bancas deben renovarse en este turno electoral. Ese número condiciona la ingeniería que deberán acordar en el oficialismo y la lapicera que confeccione la lista deberá contemplar a todos los partidos que integran el Frente de Todos. Massa y Kirchner tejieron una alianza en el Congreso que juran mantendrán en este turno electoral. Sin dudas habrá tensiones pero el quinteto que conforma la mesa chica del poder volvió a encontrarse esta semana. Aseguran que en el almuerzo que compartieron el miércoles el Presidente, el jefe de gabinete Santiago Cafiero y el ministro del Interior, Eduardo ‘Wado’ de Pedro, con Massa y Kirchner hijo no hablaron de las listas. Pero coinciden en que es prioritaria la unidad para ganar. Incluso se muestran confiados a pesar del contexto y apuestan a las negociaciones por precios y salarios de la próxima semana, a la recuperación de la economía y el empleo y al plan de vacunación.

También puertas adentro de cada partido los lugares en las listas son muy discutidos lo que incentivó el debate sobre la necesidad suspender o no las PASO. En la principal fuerza opositora, el PRO renueva 27 de sus 53 bancas, los radicales 26 de 46 mientras que la Coalición Cívica renueva justo la mitad: siete de 14.

En ambas fuerzas mayoritarias hay tensión pero no definiciones, por el momento. A pesar de las diferencias internas en Juntos por el Cambio entre el ala ‘dura’ macrista y los ‘moderados’ encolumnados detrás de Horacio Rodríguez Larreta, entienden que sólo se fortalecerán si se mantienen unidos en cada distrito. El ejemplo es Córdoba donde Mario Negri y Ramón Mestre acercaron posiciones después de la última elección en la que fueron enfrentados por la gobernación. Ambos perdieron y también perdieron la intendencia de Córdoba Capital. Habrá que ver qué pasa también con Luis Juez, la otra pata de esa alianza. En plena pandemia Patricia Bullrich viajó al distrito, el más amigable con Macri pero esquivo en las elecciones locales. Como presidenta del PRO, Bullrich se reunió con distintos dirigentes para consensuar estrategias.

Lo mismo pasa en Santa Fe y Mendoza, los otros distritos de mayor flujo electoral. Entre Ríos, es una incógnita y allí, como en Mendoza, se ponen en juego 5 bancas mientras que Córdoba y Santa Fe renuevan 9 y también las tres bancas en el Senado. El Presidente les dará una buena noticia el martes cuando en Tucumán anuncie la prórroga de la ley de Biocombustibles que beneficiará principalmente a estas dos provincias y en un escalón menor, a las del norte. El distrito del Presidente, la Capital, es el que más renueva después del bonaerense: 13 bancas.

Por ahora el lema para la oposición es tratar de trabar el avance en Diputados e intentar retrotraer el poder K en el Senado. El oficialismo no sólo se juega el poder político simbólico sino real, necesita achicar la diferencia de diez. No hay exitismo pero sí una perspectiva optimista: “Vamos a volver a ganar en octubre”, se envalentonan algunos dirigentes especialmente después de la publicación de la revista The Lancet que avaló la vacuna Sputnik V, tan cuestionada por Juntos por el Cambio. En el oficialismo los llaman los “odiadores” pero en definitiva, son los adversarios a los que tienen que volver a vencer.

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