Diego Valenzuela: “La curva no va a bajar mágicamente a cero, hay que aprender a convivir con el virus”

El intendente de Tres de Febrero considera que es clave lograr el equilibrio entre salud y economía para flexibilizar la cuarentena. No obstante, alerta por el aumento de la inseguridad y la violencia ante la creciente desigualdad social y la falta de coordinación entre Nación y Provincia por los gestos y actitudes de Sergio Berni

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Diego Valenzuela es cauto, tanto al hablar como al actuar, con la responsabilidad que amerita una situación crítica sin precedentes. No es fácil gobernar en tiempos de una pandemia de la que se aprende sobre la marcha y con la economía paralizada.

“Si porque liberás todo aumentan los muertos y si cerrás todo se destruye la economía, la reflexión es trabajar en los grises con inteligencia”, afirma el referente opositor del oeste del conurbano bonaerense. En diálogo con Infobae, considera acertado el retroceso a la fase 1 en el AMBA ante el riesgo latente de que colapse el sistema sanitario pero advierte por las consecuencias económicas si no se elabora un plan en conjunto entre Alberto Fernández, Axel Kicillof y Horacio Rodríguez Larreta para salir del confinamiento.

El jefe comunal plantea sus disidencias pero mantiene un diálogo constructivo tanto con Nación como con Provincia. Evita utilizar la crisis epidemiológica y económica como trampolín electoral con vistas a un incierto y lejano 2021, como sí lo hicieron sectores marginales tanto de su partido como del oficialismo.

-¿Cómo tomaron los comerciantes de Tres de Febrero estos días que tuvieron que volver a cerrar?

-El comerciante de barrio entiende, pero hay una cuestión de necesidad que se impone. Duele, pero es importante ver la temperatura que se ve en la calle, sobre todo en determinados locales donde no creo que provoquen situaciones de riesgo. Incluso hay muchos negocios autorizados para atender dentro del local, pero no dejan que la gente entre por miedo a contagiarse; prefieren que la gente haga una cola en la vereda, con distancia social, aún pudiendo recibir dentro del local. Muchos de los líderes que hablan, desconocen el territorio. Hay mucha más conciencia en los comerciantes de lo que a veces creen los dirigentes nacionales o provinciales.

-¿A quién se refiere puntualmente?

-Me refiero a la cercanía con el problema que tenemos los que trabajamos en el territorio. Siempre digo ,y sostengo, que el comercio de barrio es la solución y no el problema. Cuando cerrás todo de golpe, la gente igual tiene la tendencia de querer comprar una remera o algo que se le rompa; agarra el auto y se va al hipermercado donde hay más circulación, más concentración de gente, la cola en las cajas, pasan por las góndolas y todos agarran todo... El comercio de barrio podría ser una válvula de escape razonable en términos de la salud para mucha de esas necesidades naturales que tienen las familias.

-Usted limitó la venta de productos no esenciales en grandes cadenas de supermercados ¿Es un gesto simbólico o realmente piensa que puede influir en el bolsillo de los pequeños comerciantes?

-Es más que un gesto simbólico, es un hecho concreto aceptado por todas las grandes cadenas con buena predisposición, obviamente siempre con diálogo y argumentación para demostrar ser comprensivo y lograr un equilibrio. Desde Diarco e Easy, hasta Coto, Carrefour, Walmart y Chango Más, es más que un gesto que sin dudas tiene que ver con la herida que tienen los comerciantes que les produce ver esa inequidad. Porque el decreto es claro: no se pueden vender no esenciales de manera presencial, y se venden en hipermercados que no tienen la culpa, están habilitados y tienen la posibilidad de seguir vendiendo porque tienen todo en la misma superficie. Esta situación que lideramos, y que están tomando otros municipios como Lanús, e intendentes de la Tercera que le van a mandar una carta a Carli Blanco (jefe de Gabinete de Axel Kicillof) al respecto, lo tendría que haber hecho la Provincia porque el espíritu del decreto es esenciales. Nosotros salimos a subsanar en lo municipal una inequidad de la normativa y a proteger el empleo. Estamos explicando y persuadiendo. Dije, no voy a salir a perseguir comerciantes, no corresponde. Voy a escucharlos y a interpretar la norma, para lograr el equilibrio entre salud y trabajo. Si hay una situación que excede lo razonable, como grandes concentraciones de personas, vamos a tomar las decisiones que correspondan. Pero hay que agregar al debate la dimensión socio-laboral-emocional del trabajo.

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-¿Considera acertado haber vuelto a la fase 1 en el AMBA?

-La cuarentena es una respuesta acertada a la pandemia, pero es muy larga y al ser muy larga es un gran sacrificio para los vecinos, para las familias y especialmente para los que laburan. Si los contagios se aceleran no van a alcanzar las camas. Comparto que hay que cuidar la salud, y bajar la circulación si se están ocupando las camas, pero ahí viene otro debate: ¿cómo la bajamos? Durante mucho tiempo se relajó el control de la cuarentena y no por motivos municipales. Por diferentes razones no hubo un control y la gente fue internalizando el salir e ir una plaza, ver a un amigo, y ahora de golpe vienen los contagios y le tenes que decir que volemos para atrás. Acompaño las decisiones pero marco matices en cuestiones de implementación.

-¿Ve factible que para dentro de dos semanas la situación epidemiológica esté controlada como para flexibilizar la cuarentena?

-Depende de cómo estemos el 17 de julio. Claramente no vamos a ir a fase 4 o 5. Hay que aprender a convivir con el virus entre el objetivo de salud y el económico. El virus está ahí, no se va a ir y no hay vacuna; prefiero ir hacia la campaña de los tres pasos: salir lo menos posible/salir con protección/mantener la distancia social. Es un cambio cultural que hay que internalizarlo. Para seguir adelante y no destruir la economía y los empleos tenemos que aprender a convivir con el virus. Es un debate necesario que tenemos que darnos para el 17 y lo que viene. Mágicamente la curva no va a bajar a cero, esta etapa seguro sirva para reducir los contagios pero no va a alcanzar para que el problema de la pandemia se acabe.

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-Parte del debate incluye que Alberto Fernández, Axel Kicillof y Horacio Rodríguez Larreta asuman la responsabilidad del número de muertes...

-Argentina ha sido un ejemplo de trabajo cooperativo entre los niveles de gobierno y a su vez hasta ahora tenemos una cantidad de contagios y de fallecidos de las más bajas en términos de población. Hay que mantener esa tendencia lo más posible, pero a lo largo de la cuarentena hay que poner en discusión otras variables. Hay que cuidar la salud, pero se van a perder 800 mil empleos en esta post pandemia, de los cuales el 60% están en el AMBA que ya de por sí tiene un nivel de desempleo y pobreza altísimos. Hay que lidiar con eso también, y buscar las maneras, generando instancias de reactivación, que convivan con el virus. Pero no hay que tomarse a la liviana el hecho de convivir con el virus, hay que entender que lo que uno hace impacta en los demás. Si pensamos que porque liberas todo aumentan los muertos, y si cerras todo se destruye la economía, la reflexión es trabajar en los grises con inteligencia, con datos, con evidencia, dialogo político y cambios culturales.

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-Habla de diálogo político, pero la oposición se encolumnó detrás de la marcha contra la expropiación de Vicentin en la que miles de personas violaron la cuarentena. En el oficialismo, Sergio Berni aprovecha cada oportunidad para hacer pública su interna con Nación...

-Hay diálogo, se coordinan temas en conjunto pero no significa que estamos en todo de acuerdo. Hay mucho diálogo entre intendentes de distinto color partidario, mucho más de lo que la gente cree. Los que gestionamos tenemos diálogo, después hay posicionamientos más del tipo ideológico partidario que son parte de la democracia que emergen de ambos partidos. La construcción de consensos está, aunque no siempre lleguemos a un equilibrio perfecto para todos. Siempre hay un sector más fanático que plantea la discusión de amigo-enemigo. Minorías intensas hay siempre. Hay que buscar acuerdos para salvar a la Argentina de este destino de frustraciones que tenemos y salir lo mejor posible de la pandemia. El espíritu de la primer etapa de la gestión de la pandemia es el que tiene que primar. Sí me preocupa lo de la seguridad, es diferente a temas ideológicos o político partidarios porque atañe a los vecinos de la provincia de Buenos Aires. No tomo partido, porque mi función es trabajar y lo hago bien con Nación y con Provincia, tenemos fuerzas provinciales y federales, pero es claro que un ministro de provincia que se pelea con Nación, la falta de coordinación genera más inseguridad o por lo menos no resuelve los problemas que tenemos. Ha subido la inseguridad; las cosas que no se hacen en conjunto no se hacen bien. Tienen que trabajar los tres niveles de gobierno juntos porque el costo es más inseguridad.

-Berni dijo que volvió a aumentar la inseguridad. ¿Lo nota en Tres de Febrero?

-Obviamente la inseguridad subió con respecto a las primeras etapas de la cuarentena porque no había gente en la calle. Pero todos los intendentes venimos conversando que tenemos un aumento de la inseguridad, estamos volviendo a los niveles preocupantes que requieren esfuerzo, inversión y trabajo en equipo entre Nación, Provincia y Municipios. No podemos estar discutiendo, hay que organizarse y trabajar juntos, especialmente en el conurbano donde vive el 30% de la población argentina en el 0,5% del territorio del país.

-El ministro también dijo que hay gente delinquiendo por cuestiones de supervivencia. ¿Ve eso?

-La falta de oportunidades lleva a mayor marginalidad y violencia en la comunidad. Si vamos a tener 50% de pobreza, además de un hecho social y de desigualdad en la falta de oportunidades, es un caldo de cultivo que nadie quiere. Muchos tienen antecedentes, muchos han salido recientemente de la cárcel por beneficios que han dado jueces. Nos tenemos que preparar para defender a los honestos, y a las familias de trabajo.

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-¿Piensa en medidas económicas para contener a la sociedad?

-Fuimos los primeros en eximir de impuestos a los comercios chicos. Es sentido común que no podemos pedir una tasa de seguridad e higiene a un comerciante que no trabaja. Hay que buscar coordinación para la post pandemia. Con los intendentes de Morón, Ituzaingó, Hurlingham, San Martín y San Miguel -4 del Frente de Todos y 2 de Juntos por el Cambio- estamos armando una reunión para trabajar el desarrollo económico, cómo generamos instancias para recuperar el trabajo y qué planteo le hacemos a Nación y Provincia. La idea es, viendo este panorama laboral y social, cómo nos paramos frente a ese desafío. Ojalá podamos encontrar en la post pandemia -en la nueva normalidad- nuevos elementos para cooperar con el Presidente, con el Gobernador, con Horacio (Rodríguez Larreta) y no confrontar.

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