
La foto de la reunión a solas fue distribuida por Axel Kicillof y por Horacio Rodríguez Larreta en simultáneo y vía Twitter. Una escena singular a pesar de que la cuarentena suma más de 70 días y va camino a un nuevo capítulo. Se mostraron distendidos, amables, en un momento de enorme sensibilidad: a la fatiga social, se sumaba anoche la difusión de la cifra diaria récord de 904 contagiados de coronavirus, buena parte en el área metropolitana compartida y por primera vez en un mes con la Provincia superando a la Capital. Técnicamente, todavía se discute si es el pico local. Pero hay dos elementos claros: el efecto numérico de la mayor cantidad de testeos –cuestión que aún irrita en zonas de gobierno- y la imposibilidad de bajar el tema del primer y casi excluyente renglón de la agenda política.
Con diferentes conclusiones, en el gobierno nacional y en las gestiones locales admiten desde hace algunos días que el número creciente de casos está ligado directamente a un cambio de criterio práctico: en lugar de esperar las alertas, hay “búsqueda” de posibles casos, con trabajo enfocado en las áreas de mayor concentración urbana y riesgo de circulación del virus. Comenzó hace poco menos de un mes en la Ciudad, arrancó hace dos semanas en el Gran Buenos Aires.
PUBLICIDAD
Los barrios populares están en el centro de las preocupaciones y la foto de ayer hablaría de la gravedad del cuadro de un lado y otro de la General Paz. Es decir, resultaría difícil sostener la idea, alimentada por sectores duros del kirchnerismo, que alarmaba sobre la expansión desde barrios porteños, casi como una confrontación de modelos, según el módico subtexto ideológico. Lo que se vio primero en barrios populares de la Capital y asoma ahora como un problema grave en el GBA era imaginable con sólo atender las limitaciones efectivas para una cuarentena rígida. Pero de golpe, la “solución” que se plantea ahora es el confinamiento, como ocurrió en Villa Azul y podría repetirse en otras zonas bonaerenses. Mal camino, un retroceso conceptual y alarmante frente a la “cuarentena en el barrio”.

Las horas que vienen serán muy intensas en las conversaciones entre el gobierno nacional y las administraciones de la Provincia y de la Capital. Alberto Fernández haría el anuncio de la nueva extensión de la cuarentena el sábado, según se deja trascender y tal como ocurrió con las anteriores entregas. Tiene previsto verse con Kicillof y también con Rodríguez Larreta entre hoy y mañana. Y se descuenta una cita conjunta.
PUBLICIDAD
La tensión entre Kicillof –sus funcionarios de Salud y Seguridad, además de voceros del kirchnerismo duro- y Rodríguez Larreta cambió ligeramente en los argumentos, no tanto en el fondo de la cuestión y el juego más chico de buscar culpas en territorio ajeno. Hay matices. En la previa al último alargue de la cuarentena, el gobierno bonaerense había endurecido el discurso y reclamaba mayores restricciones para evitar la propagación del virus desde territorio porteño. Hubo finalmente cierta mayor dureza en el tema del transporte y la movilidad. Ahora, la Provincia arrancó con la necesidad de retroceder en la fase del aislamiento, mientras la Capital planteó pensar algo más de apertura. Se habló desde el gobierno nacional de “oxigenar” la situación. Y en las últimas horas, el foco se trasladó al GBA. El encuentro de ayer entre Kicillof y Rodríguez Larreta no habría saldado el tema.
Las cifras, se ha dicho, pueden expresar muchas cosas. Por supuesto, el número de contagiados de ayer resulta en sí mismo fuerte y más aún anotado en la categoría objetiva de récord. Después, quedan por analizarse otras cuestiones, tal vez menos alarmantes. Entre ellas, hay dos, según señalan algunos expertos: la referencia en función de la cifra de testeos y la relación con el número de muertos. Desde el punto mediático, alcanzaría con el dato en bruto.
PUBLICIDAD
Surgen entonces de manera más visible las contradicciones. El sentido inicial de la cuarentena -casi sin transición entre unos pocos días de ejercicio de distanciamiento y el aislamiento riguroso- es destacado como la contención que permitió adecuar y mejorar el sistema sanitario. La continuidad se encargó después de exponer cierta carencia de criterio en la administración de las restricciones. Ahora, el dilema se plantea frente a números que alarman sin tomar en cuenta las referencias señaladas, y con una inercia nacida de la polarización increíble y en buena medida promovida entre cuarentena y anticuarentena, vida o muerte.
Una de las contradicciones, al menos política, la enfrenta el propio Alberto Fernández. Frente a un aislamiento prolongado, con desgaste colectivo –no sólo económico, como se pretende-, el Presidente dio muestras recientes de empezar a instalar la idea de una salida, de una post pandemia, un horizonte que escapara al monotema del virus.
PUBLICIDAD

Fuentes del círculo presidencial destacaban varias señales en ese sentido. Por ejemplo, reponer la idea de un próximo debate legislativo sobre la reforma judicial, aún en lista de espera. Funcionarios de la Casa Rosada ya se habían encargado de aclarar algo que ayer mismo expuso el Presidente: no está en los planes enviar el proyecto de legalización del aborto. Dijo que existen “otras urgencias”. Sus voceros decían que había que evitar “otro tema conflictivo” en la sociedad. Es una obvia alusión a las tensiones que renacieron en la política, a los graves efectos de la crisis y a los mensajes contrapuestos de una sociedad afectada por la larga cuarentena, pero alerta con el virus, y agobiada cada vez más por la mala situación económica. Lo dice el sentido común y ya lo reflejan las encuestas.
La intención presidencial de ir generando rubros que rompan ese clima se expresa en varios terrenos, incluido el económico. Voceros oficiales y hasta aliados sindicales difunden expectativas por una relativa mejora de la producción en la segunda parte de mayo, por supuesto en comparación con el abismo de abril y por debajo de los primeros veinte días de marzo. Se verá la real dimensión y hasta dónde influye en la construcción de un escenario post pandemia.
PUBLICIDAD
Alberto Fernández repuso incluso los viajes a distintas provincias. Un objetivo doble: mostrar revitalización social y productiva en los distritos menos afectados o directamente ajenos al virus –según registros oficiales- y reforzar la relación con los gobernadores, sobre todo en función del armado interno del oficialismo. Llamativo: también este movimiento quedó en segundo plano. La imagen más potente fue la que lo retrató junto a Gildo Insfrán, con abrazos y descuidos sanitarios.
Hasta el otro gran renglón del temario oficial, la también extendida negociación por la deuda, aparece relegada por el coronavirus. El difícil equilibrio entre la Provincia y la Capital vuelve a dominar la escena, junto a los números referidos. Entre mañana y pasado, será punto central para el Presidente, seguramente con nueva ronda de ministros y cita con Kicillof y Rodríguez Larreta.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
La Cámara Nacional Electoral intervino al PJ de Salta y desplazó a los interventores designados por Cristina Kirchner
Pese a que los ex interventores habían propuesto celebrar las elecciones internas en octubre, la Justicia consideró que se trató de una acción “tardía”

Becas Progresar: qué pasó con la cifra de beneficiarios y su presupuesto en la gestión de Milei
Infobae relevó la cantidad de estudiantes que reciben $35.000 por mes para completar sus estudios en los tres niveles, desde 2023 hasta finales de 2025. La distribución por provincias y las partidas asignadas

La oposición busca resistir en el Congreso a la “ola de privatizaciones” del Gobierno y ajustar los controles
En ambas Cámaras intensificaron el pedido de explicaciones sobre los procesos de enajenación de bienes estatales, destacando la falta de respuestas detalladas por parte de los organismos responsables

El Gobierno toma aire en el Congreso: control de la agenda, desorden opositor y alivio por Adorni
Los pedidos de interpelación contra el jefe de Gabinete pierden fuerza. Los gobernadores evitan confrontar con la Casa Rosada y el oficialismo se entusiasma con volver a conseguir victorias en Diputados antes del Mundial

Tensión en el Gobierno: la frialdad de Karina Milei con Adorni contrasta con el apoyo cerrado del Presidente
Casi nadie defiende al jefe de Gabinete. Comparaciones de Milei entre el funcionario y Espert para reivindicarlo. Las explicaciones de Francisco Adorni



