Elisa Carrió, Maximiliano Ferraro y diputados de la Coalición Cívica (Prensa CC)
Elisa Carrió, Maximiliano Ferraro y diputados de la Coalición Cívica (Prensa CC)

En la discusión histórica de junio del 2018, la Coalición Cívica tuvo su nota distintiva: solo Juan Manuel López votó a favor de la media sanción en la Cámara baja del proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo. El resto de los nueve diputados que integraban el bloque rechazó la iniciativa.

Según sus colaboradores, López incluso tuvo una extensa charla en la sede porteña del Episcopado con un reconocido obispo, uno de los encargados del lobby en el Parlamento, que trató de convencerlo en la previa de la votación para que la bancada de la CC reprobara en pleno el proyecto que al final fue frenado por el Senado.

La media sanción de Diputados provocó una crisis general en ese entonces en el interbloque de Cambiemos, dividido entre verdes y celestes. Y una particular conmoción en Elisa Carrió, que abandonó la sesión entre gritos y con la amenaza latente de romper con la coalición -"no hablé para preservar la unidad de Cambiemos", resaltó esa noche- y furiosa con Emilio Monzó, que según la legisladora no le dio la palabra y que un par de horas antes le había confesado, en su despacho de la presidencia de la cámara, que acompañaría el dictamen en caso de empate, a pesar de sus convicciones religiosas. Para no obturar la discusión en el Senado.

Carrió renunció formalmente a su banca a principio de mes, se corrió de la conducción formal de la Coalición Cívica -a pesar de que dirige y aconseja desde su chacra de Exaltación de la Cruz- y su salida coincide involuntariamente con una composición parlamentaria algo más balanceada del bloque de cara al debate que se aproxima sobre el aborto.

Al menos cuatro -podrían ser cinco- de los catorce diputados que integran la bancada van a acompañar el proyecto que Alberto Fernández planea enviar en los próximos días a Diputados, y que volvería a tener media sanción en esa cámara como hace algo menos de dos años. La principal inquietud se vuelve a centrar en el Senado, que no tiene legisladores de la Coalición Cívica.

Maximiliano Ferraro (Maximiliano Luna)
Maximiliano Ferraro (Maximiliano Luna)

Hace ocho años, la Coalición estuvo atravesada en el Parlamento por un altísimo componente progresista que llevó a que doce de sus quince diputados de aquel entonces acompañaran las modificaciones del código civil que incorporaron al matrimonio igualitario. Esa madrugada del 5 de mayo del 2010, Carrió y Alfonso Prat Gay se abstuvieron, y Alicia Terada optó por el rechazo.

Ahora, el jefe del bloque, Maximiliano Ferraro, es un activo militante de la ampliación de derechos, adhiere abiertamente a la legalización del aborto y su jefatura en el Parlamento contrasta con la férrea posición celeste que tuvo Carrió en los últimos años.

“En la CC hay libertad de acción y conciencia con respecto al aborto. No hay ni habrá una única posición de bloque. Algunos están en contra y otros estamos a favor. Se debe debatir con seriedad y madurez”, asegura Ferraro a este medio.

Junto a López, Mariana Stilman y Mónica Frade -ambas bonaerenses- conforman el grupo de cuatro que, llegado el momento, acompañarán la ley que envíe la Casa Rosada. Hay dudas en torno a Mariana Zuvic, que, según fuentes del bloque, medita su voto.

Elisa Carrió en la sesión de junio del 2018
Elisa Carrió en la sesión de junio del 2018

El resto votaría en contra. El caso más comentado internamente, por tratarse de un tema complejo pero vinculado a la salud pública, es el de Rubén Manzi, de Catamarca. Por su condición de médico cirujano.

Paula Oliveto, por caso, sigue firme en su posición de rechazo, a pesar de las discusiones que tuvo en su seno familiar.

Hay, en ese sentido, un sector del bloque que se ausentó en el discurso de inauguración del período de las sesiones ordinarias del Congreso del domingo -fueron solo Ferraro y López- que promueven la idea de presentar un proyecto al que, llegado el caso, se le pronostica nulo éxito, que impulse la convocatoria a una consulta popular para definir el aborto por “sí” o “no”. ¿El argumento? Esgrimen que ya votaron, que ya se dio el debate en profundidad y que ahora es la sociedad la que debe decidir.

Es una vieja idea de Carrió, que renunció a la política parlamentaria -ayer escribió en sus redes que es “un horror tratar el tema aborto” en “meses sagrados para las religiones monoteístas”- y que ya no es jefa de un bloque dominado exclusivamente por el color celeste.

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