Cristina Alvarez Rodríguez, Sergio Massa, Máximo Kirchner y Axel Kicillof
Cristina Alvarez Rodríguez, Sergio Massa, Máximo Kirchner y Axel Kicillof

Eran cerca de las 19.30 cuando el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, saludó a su mujer, Soledad Quereilhac y a sus hijos Andrés y León. Durante un rato sumó a su familia al encuentro que tendría con Máximo Kirchner y Sergio Massa, un grupo grande de diputados nacionales de Buenos Aires y el senador Jorge Taiana. No fue el fin del día, sino el principio de una larga reunión que terminó recién a medianoche.

En el quincho de la residencia oficial de la gobernación bonaerense no hay parrilla. Casi un sacrilegio para la liturgia peronista. El mandatario recibió por primera vez a los representantes de la Provincia en el Congreso nacional con sanguchitos, saladitos, picada y empanaditas. Para beber hubo agua y gaseosa en jarra. Con Massa y Kicillof ya tuvo varios encuentros para destrabar la ley de emergencia al inicio del mandato. Con algunos de los demás fue la primera vez que conversó durante tanto tiempo.

A pesar de las críticas por su estilo cerrado en el modo de llevar adelante la gestión, Kicillof ya tuvo un encuentro con todos los intendentes del Frente de Todos y uno igual con los intendentes de Juntos por el Cambio, la principal oposición. Los intendentes propios están al tope de la lista con reclamos: dicen que charlan, pero no participan de las decisiones y ninguno quiso firmarle un convenio para la refacción de escuelas que exigieron se discuta entre todos y que pague la Provincia. Kicillof, que ayer pasó cuatro horas en reunión en Casa Rosada con el presidente Alberto Fernández, avisó que habrá más encuentros como el de anoche. “Se trata del primer encuentro de varios que queremos hacer en La Plata”, comentó. Y justificó su decisión y apertura: "Constituyen un factor de peso en el Parlamento y es fundamental consolidar un bloque transversal en pos de determinados objetivos comunes que defiendan los intereses de la Provincia”.

En la previa, mientras empezaban a llegar los invitados, hubo un aparte entre Kicillof, Massa y algunos diputados. Hay quienes dicen que cuando aún estaban de pie se comentaron versiones sobre la posibilidad de dar de baja la ley que limita las reelecciones de los intendentes. Otros dicen que no oyeron hablar del tema. Con esa ley la mayoría de los actuales jefes comunales están cursando su último mandato. Según habrían dicho, los bonaerenses castigarían una vuelta atrás en ese sentido. Contarlo es de alguna manera un mensaje para quienes estén pensando en un cambio.

El gobernador se sentó en la cabecera como siempre con un cuaderno y anotaciones. Se tomó su tiempo para explicar la situación en la que se encuentra Buenos Aires. Habló del PBI, hizo un análisis histórico del proceso de degradación y pidió ayuda. Planteó que ante las discusiones que se den en el Parlamento el distrito necesita que sean diputados bonaerenses que defiendan los intereses provinciales. Algo parecido fue lo que dijo sobre los roces con intendentes. Pidió “solidaridad” y “una mirada colectiva”. Y hasta invitó a los presentes a que lo acompañen a los actos, los convocó a remarcar una identidad bonaerense y contrapuso su vínculo con la gente a lo que se dice de él en algunos diarios.

El distrito tiene 68 diputados nacionales de los 257 del total del cuerpo. Y como cada provincia, tres senadores: Taiana el único peronista tras reemplazar a Cristina Fernández al ser electa Vicepresidenta. Cuando Kicillof mencionó la transversalidad hubo quien pensó que se refería a una posible próxima invitación a los cuatro diputados del bloque Justicialista y del bloque de Consenso Federal: Eduardo “Bali” Bucca, ex candidato a gobernador; Graciela Camaño; Jorge Sarghini, y Alejandro “Topo” Rodríguez. Por ahora, aseguran en el equipo platense, el gobernador planea repetir las charlas sólo con los del Frente de Todos. Sin embargo, Massa, que ya probó con éxito la convocatoria a opositores, le propuso al gobernador que vaya al Congreso y que en ese ámbito se reúna con todos los diputados nacionales de Buenos Aires. También con los de Juntos por el Cambio y que les pida que “se definan si son o no de Buenos Aires”.

Habrá temas, según lo que se charló en La Plata, en los que los bonaerenses deberán elegir si plantarse o no frente al resto del país. Incluso frente a la Casa Rosada. En el diagnóstico Kicillof dio los números de cuánto le quitó Nación a María Eugenia Vidal, a pesar de ser del mismo signo político que el presidente Mauricio Macri. El Fondo del Conurbano bonaerense, la distribución “injusta” entre Nación, provincias y Buenos Aires; la deuda de la provincia con Aysa; los subsidios al transporte y la tarifa social eléctrica fueron algunos de los temas calientes para los que coincidieron que no hay solución sin medidas urgentes. “Para que al gobierno nacional le vaya bien le tiene que ir bien a la provincia, acá está el 40% del aparato productivo”, se comentó.

Kicillof había invitado a 32 diputados bonaerenses del bloque del Frente de Todos y a varios de sus ministros. La bancada la integran 34, pero José Ignacio de Mendiguren se encuentra de licencia tras ser designado al frente del banco BICE y Daniel Scioli tiene previsto renunciar una vez que sea aprobado su pliego como embajador en Brasil, lo que ocurriría en la sesión extraordinaria del Senado esta tarde.

La cita en la residencia arrancó distendida. Los únicos dos con traje y corbata fueron Taiana y Sergio Massa, presidente de la Cámara de Diputados y hábil negociador tanto para los intereses de Kicillof como de la Casa Rosada. Estaban sonrientes también Máximo Kirchner y el jefe de La Cámpora, Andrés ‘El Cuervo’ Larroque al igual que Cristina Álvarez Rodríguez que por la tarde había participado de la reunión del Consejo Nacional Justicialista, en el que se acordó buscar una lista de unidad para elegir a su nuevo presidente.

También estuvieron Hugo Yasky (otro que pasó por Matheu por la tarde), Walter Correa y Facundo Moyano como diputados del sector gremial; Rodolfo Tailhade, Nicolás Rodríguez Saá, Alicia Aparicio, Magdalena Sierra, Marcelo Koenig, Leonardo Grosso y Laura Russo, diputada y ‘primera dama’ de Escobar, donde es intendente su marido Ariel Sujarchuk.

En representación del estado provincial acompañaron a Kicillof el presidente de la Cámara de Diputados bonaerense, Federico Otermín, y de su equipo estuvieron el jefe de Gabinete, Carlos Bianco; la ministra de Gobierno, Teresa García; la de Desarrollo, Fernanda Raverta; la de Mujeres y Género, Estela Díaz y la de Comunicación, Jésica Rey.

Laura Russo, Rodríguez Saá, Moyano, Correa, Koenig, Federico Otermín, entre otros, con Kicillof
Laura Russo, Rodríguez Saá, Moyano, Correa, Koenig, Federico Otermín, entre otros, con Kicillof

Después del panorama que presentó Kicillof, hablaron Massa y Máximo Kirchner y los siguieron Cecilia Moreau, Sierra, Correa, Rodríguez Saá, Mónica Macha y Leopoldo Moreau. Para la medianoche ya había hablado prácticamente todo el resto.

Kicillof manifiesta una obsesión: quitarle a la provincia el estigma de inviable. Por eso, repitió algunas ideas que viene subrayando desde su asunción. La primera es que, si la provincia no logra una transformación, no tiene futuro. Y la segunda es que considera que no deben distraerse con rumores o supuestas diferencias que los ciudadanos no perdonarán. Lo dijo justo unos días después de que su ministro de Seguridad, Sergio Berni, cuestionara a su par nacional Sabina Frederic. La disputa se saldó días atrás, gestiones mediante y con cierto desgaste político.

Massa siguió en esa línea: argumentó que “será un desafío nuestro generar conciencia de las dificultades sin que signifiquen diferencias con el gobierno nacional”. Antes calificó como “inteligente” la convocatoria del gobernador para “hacer sentir parte” a los diputados bonaerenses.

Después de Massa, fue el turno del jefe del bloque, Máximo Kirchner, que consideró que Buenos Aires tiene que dar el ejemplo como “hermana mayor”. Sin embargo advirtió que “no tiene que aislarse” del resto del país. Le cabe una doble obligación. Primero, es diputado bonaerense, pero principalmente es conductor del bloque en el que confluyen los representantes de las 23 provincias más la Ciudad de Buenos Aires.

Varios de los presentes celebraron el encuentro como ámbito para generar consensos. Y subrayaron la necesidad de articular con municipios que necesitan tanto de la Provincia como de la Nación. Fue el caso de la diputada Magdalena Sierra, esposa del intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi. La legisladora planteó la problemática de seguridad de toda la provincia, que exige un trabajo coordinado entre Nación, Provincia y municipios. Correa, que viene de la Federación del Cuero, pidió “recuperar la calle” y no encerrarse ni alejarse de la realidad cotidiana de la gente. Yasky alertó sobre el gasto político en la Legislatura de Buenos Aires. Y Alicia Aparicio de Andreotti, esposa del ex intendente Luis Andreotti y madre del actual intendente Juan Andreotti, habló de las autonomías municipales, mientras otros diputados planteaban cómo engordar el presupuesto. Mencionaron el caso de las empresas de hidrocarburos: el 80% se destila en Buenos Aires, pero las compañías tributan en las provincias de origen.

Hubo hasta alguna preocupación por la “lentitud” en el arranque del gobierno nacional. Pero también mensajes de optimismo: este 2020 Buenos Aires celebra su Bicentenario y Kicillof, además de la pelea por los números, quiere dar una batalla cultural y reconstruir la identidad bonaerense. Ahí coincidieron todos en que la Provincia no puede quedar relegada detrás de la Capital. Que la Ciudad tenga un gobierno de Juntos por el Cambio facilita que la vean como ‘adversaria’.

Seguí leyendo: