Tres días antes del debate presidencial, los cuatro candidatos a jefe de Gobierno tendrán su propia instancia para discutir propuestas y plataformas en la edición porteña del evento electoral, de cara a los comicios del 27 de octubre.

Horacio Roríguez Larreta (Juntos por el Cambio), Matías Lammens (Frente de Todos), Matías Tombolini (Consenso Federal) y Gabriel Solano (Frente de Izquierda) se verán las caras a las 21 en un estudio privado de televisión. El debate durará una hora y 25 minutos y no habrá público presente, más allá de grupos reducidos de asesores de cada candidato.

Los ejes temáticos, definidos por el Tribunal Superior de Justicia, serán cuatro:

  • Infraestructura y gestión urbana: incluye transporte, ordenamiento territorial y visión metropolitana
  • Autonomía, justicia y seguridad: contempla seguridad institucional y Poder Judicial
  • Educación, salud, cultura y desarrollo humano: involucra políticas sociales, igualdad de género e inclusión
  • Vivienda, ambiente y desarrollo productivo: incluye ambiente, hábitat, áreas verdes, vivienda, residuos, actividad económica y empleo.

El formato diagramado estableció que, luego de las introducciones de rigor, cada candidato expondrá sobre los distintos temas durante un minuto y medio sin ser interrumpido, para luego recibir una pregunta de sus pares. Luego, contarán con un minuto más para hacer una conclusión. Finalizado el abordaje de cada tema, los participantes tendrán un minuto para hacer sus respectivas conclusiones.

En cuanto a la disposición de los candidatos, esta fue decidida por sorteo y determinó que en el extremo izquierdo se ubicará Rodríguez Larreta. En el medio estarán Tombolini y Solano, mientras que en el extremo opuesto se ubicará Lammens. Los moderadores serán Guillermo Andino y Débora Plager; María Areces y Damián Glanz; Marisa Andino y Claudio Rígoli; Erica Fontana y Adrián Puente, y María Laura Santillán y Marcelo Bonelli.

En diálogo con Infobae, los tres candidatos opositores coincidieron en sus críticas al formato, considerando que favorece a Rodríguez Larreta esencialmente por dos motivos: el criterio a la hora de decidir los temas a discutir; y el hecho de que no esté contemplada la posibilidad de hacer repreguntas.

Es un debate que le dedica la misma cantidad de tiempo a las baldosas que a la educación, la cultura, la salud y el desarrollo humano, sumados”, sintetizó Matías Tombolini. “La prioridad deberían tenerla salud y educación. Los temas que son determinantes y dependen exclusivamente del jefe de Gobierno quedaron en un lugar casi secundario”, agregó Solano. En cuanto a la repregunta, Lammens indicó que da la posibilidad de “irse por las ramas cuando no quieran hablar de un tema”.

Rodríguez Larreta, en tanto, prepara desde hace días su performance y buscará municipalizar la discusión, la misma estrategia adoptada para la campaña. Además, coordinó con su equipo de campaña las distintas promesas que lanzará durante el debate.

Más allá del escaso que suelen tener los debates en la opinión pública, el objetivo de Rodríguez Larreta es lograr la reelección en primera vuelta. El candidato obtuvo el 45,92% de los votos mientras que su inmediato perseguidor, Lammens, se ubicó a más de 14,5 puntos, con un 31,36%. Tombolini y Solano obtuvieron un 7,18 y 3,99%, respectivamente.

Más aún, teniendo en cuenta que la metodología de las PASO solo contempla los votos positivos -debido a que los candidatos necesitan conseguir el 1,5% de los votos para pasar el umbral clasificatorio- y las elecciones generales también tienen en cuenta los votos en blanco y nulos, Rodríguez Larreta obtendría más del 50% requerido para evitar una segunda vuelta.

De no obtener más de la mitad de los votos -algo que nunca ha sucedido en las elecciones a jefe de Gobierno porteño- la segunda vuelta tendría lugar el mismo día que el eventual balotaje nacional: el 24 de noviembre. Un solo candidato logró evitar la segunda vuelta. Fue Aníbal Ibarra, cuyo 49,31% llevó a la fórmula integrada por Domingo Cavallo y Gustavo Béliz -habían sacado el 33,20% de los votos- a desistir de participar en la instancia definitiva.

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