Macri y Netanyahu en el Salón Blanco de la Casa Rosada (Adrián Escandar)
Macri y Netanyahu en el Salón Blanco de la Casa Rosada (Adrián Escandar)

TEL AVIV (enviado especial). Hasta hace poco tiempo, en el gobierno de Mauricio Macri algunos se entusiasmaban con copiar la receta económica que encaró con éxito Israel para salir de la crisis de los años 80. Incluso hubo contactos recientes con autoridades del Estado judío para interiorizarse en la clave del boom económico israelí. Pero no todo resultó tan sencillo: la Argentina no sólo está hoy impedida de imitar un modelo económico como el que aquí se ve en las relucientes calles, sino que los intentos de seguir algunas recetas de este pequeño país de Medio Oriente fracasaron.

Cuando Macri recibió en 2017 en la Casa Rosada al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, ambos jefes de Estado hablaron de la necesidad de potenciar ambas economías y el gobierno argentino busco incentivar a los emprendedores como una forma de seguir los caminos del éxito económico de Israel. También elogió el esquema de recorte fiscal y reformas impositivas. El premier de Israel respondió con elogios para las reformas encaradas por la Argentina y entusiasmó a Macri al plantear que “el futuro pertenece a los innovadores. Israel es un país de innovación y nos encantaría la posibilidad de compartir con Argentina estas chances", dijo en ese entonces.

A pesar de los conflictos bélicos que siempre tiene Israel con sus vecinos, en los últimos años este pequeño país creció a un ritmo vertiginoso en su economía: el PBI aumentó en un 4,1%, la inflación está en el orden del 0,3%, casi no hay desocupación y el ingreso anual per cápita es de unos 42.000 dólares, por lo que un salario promedio ronda en los USD 3.500 mensuales. El costo de vida, no obstante, es muy elevado.

El auge de las construcciones se puede ver todo el tiempo en las calles de Tel Aviv
El auge de las construcciones se puede ver todo el tiempo en las calles de Tel Aviv

No se trata sólo de números fríos. El boom económico judío se percibe en las calles de Tel Aviv, pero tambien de Haifa, Jerusalén, Tiberias o cualquier otra ciudad del interior. Allí las construcciones de edificios no paran de proliferar. Y los jóvenes salen a consumir en los shopping o bares. La guerra con Irán y el resto de sus aliados parece no perturbar el ritmo de la economía.

Más allá de que su aliado tradicional, Estados Unidos, le ofrece una gran ayuda en materia de inversiones, cabe preguntarle a los israelíes: ¿cuáles fueron las claves de semejante despegue económico?

En los años 80 había un 450% de inflación anual y en 1984 iba a llegar al 1000% si no le ponía un freno a esa crisis. Pero hubo un viraje importante en la economía y una férrea decisión de cambiar el rumbo.

Manuel Trajtenberg, un respetado economista de la Universidad de Tel Aviv que llegó en 1969 de la Argentina, sostiene sin vueltas: “El éxito de Israel se debe en gran medida hoy al desarrollo del campo tecnológico que exporta ideas pero también a muchas otras medidas que se mantuvieron como políticas de Estado a lo largo del tiempo”.

El boom de las startup de Israel hoy es uno de los principales sustentos de su economía en auge. Tienen el promedio más alto de proyectos de innovación por habitante y el Estado apoya muchos de esos proyectos para luego cobrar regalías una vez que logran triunfar afuera. Se estima que hay más de 1000 startup por año en Israel, Tel Aviv se considera el Silicon Valley de Israel y los emprendedores cotizan en NASDAQ.

Manuel Trajtenberg, un respetado economista de la Universidad de Tel Aviv
Manuel Trajtenberg, un respetado economista de la Universidad de Tel Aviv

Hay startup de todo tipo que provienen de este pequeño país de Medio Oriente. Waze, Wix, Intel Code, Mobileve, Babysense -que es un sensor para evitar muerte súbita en los bebés- desalinizadoras sofisticadas de agua del mar, anteojos para guiar a los ciegos, marcas como Pillcan, que es una píldora que se usa como reemplazo de una colonoscopia, o el invento que le dio popularidad a los emprendedores israelíes: el riego por goteo que potenció la empresa Nftafim y que surgió en los años 80 de los kibutz o granjas comunitarias.

Hay muchos más inventos bajo la marca Israel que se desarrollan todo el tiempo. Claro que no todos son exitosos: se estima que sólo el 10% llegan a la cumbre de la fama. Pero si se venden bien, el Estado recibe buenos ingresos por ello. Un sólo ejemplo: por el éxito de unas 450 compañías en los últimos años, el gobierno israelí recaudó miles de millones de dólares. Y si las cosas funcionan, se les cobra elevadas regalías: el 3% de las ganancias obtenidas en cada emprendimiento. También el Estado invierte bastante en estos proyectos. En los últimos cinco años lleva invertidos más de 700 millones de dólares en startups.

El economista Danny Ben-Simón explicó a Infobae que buena parte de este despegue económico con las startup se debe al ADN de los judíos sintetizado en la palabra “jutzpá”, que en hebreo implica muchas variantes: desde la idea de atrevimiento, hasta el hecho de salir de las estructuras preestablecidas, la pertenencia a una Nación e incluso la mala educación en términos de ruptura con los protocolos establecidos.

Ben-Simon está convencido que el auge de las starup le dio una fuerte impronta a la economía israelí
Ben-Simon está convencido que el auge de las starup le dio una fuerte impronta a la economía israelí

Gabriel Ben-Tasgal, especialista en temas de Medio Oriente y director de la ONG Diplomacia Pública Hazard Hasheni, explicó que el desarrollo de innovación se debe también en gran medida a “un sentimiento muy nacionalista y a la idea general de que Israel no podía crecer si se quedaba sólo con exportación de materias primas”. De allí el boom de exportar ideas.

Trajtenberg prefiere recurrir a la historia cuando comenta la raíz este fenómeno. “En rigor, el éxito de Israel en el campo tecnológico empezó en 1970 cuando el gobierno dijo que la única forma de salir adelante era con la industria basada en ciencia. Había capacidad de investigación alto pero no era acorde con la situación económica. Entonces el Gobierno estableció un programa de apoyo a investigación y desarrollo comercial donde asume el riesgo de manera neutral y acepta las propuestas de los emprendedores", dijo.

Está claro que este desarrollo no se dio de un día para el otro sino que fue parte de lo que el economista de la Universidad de Tel Aviv destaca como “un proceso de incubación largo”.

Ello implicó el desarrollo inicial, por ejemplo de los primeros equipos de tomografía computada en el año 1973. O las imprentas digitales que se inventaron aquí y luego se vendieron a Hewlett Packard. Todo con apoyo del gobierno. Aunque en el medio hubo fracasos.

Políticas de Estado

El desarrollo económico de Israel implicaba la evaluación real de ventajas comparativas que eran el capital humano y el apoyo gubernamental. Y el golpe más grande se da cuando empieza a desarrollarse Internet que permitió la innovación barata y a gran escala. Eso vino bien con el carácter israelí de innovar y de improvisar con desarrollo rápido y también con poco capital.

Claro que el talento no lo es todo. Para eso se debe generar un clima de inversiones y políticas económicas más amplias para atender una economía más delicada de lo normal ya que que vive entre guerras.

Israel tiene una carga impositiva para las empresas muy baja: sólo el 36% y constituye así la menor de los países que integran la OCDE. “Eso tiene un costo porque se redujo los gastos del gobierno y hubo una reducción en inversión social importante”, admite Trajtenberg.

El puerto de Haiffa se ha convertido en un centro de innovadores importante al igual que Tel Aviv
El puerto de Haiffa se ha convertido en un centro de innovadores importante al igual que Tel Aviv

Entre otras variantes de herramientas económicas en los 80 se bajó la inflación con medidas drásticas y se llegó a una inflación negativa con crecimiento económico. Esto se logró bajo la receta que en Argentina se llama ajuste o reducción fuerte del gasto público sostenida en el tiempo. Claro que la Argentina nunca pudo sostener esta política en el largo plazo.

También hubo que cambiar aquí las expectativas en relación a que la gente deje de pensar en la inflación. Esto no resultó nada fácil porque se necesita de confianza de un gobierno fuerte. También de la necesidad de confiar en la moneda.

Allí es donde entró a jugar un actor clave: dentro del Ministerio de Finanzas se creó la Sección de Presupuesto. Se trata de una suerte de grupo de élite que tiene mucho poder de veto del presupuesto nacional, está formado por jóvenes muy capacitados y su función es controlar que los políticos no hagan lo que quieran en el manejo de presupuesto estatal. “Tienen más poder que el primer ministro”, aseguran los economistas y dirigentes políticos.

El otro factor que resultó clave para el despegue económico israelí fue cuando en 1985 se formó el gobierno de unidad nacional que duró seis años eso hizo que haya un control en el déficit fiscal sostenido en el tiempo y la continuidad forzada de políticas de Estado que nadie puso en cuestionamiento.

Aun hay desafíos pendientes. Ben-Simon habla de una “profunda brecha social que hay hoy entre los que ganan mucho por proyectos de innovación y aquellos que quedaron en empleos precarios o tradicionales".

También Reuben Azar, el asesor político del actual primer ministro de Benjamín Netenyahu coincide en esta apreciación cuando mencionó ante Infobae que “más allá de los conflictos externos con los vecinos Israel hoy tiene una brecha económica social que hay que resolver cuanto antes”. No se trata de un tema menor. Conflictividad externa y desfasaje social interno puede resultar un cóctel letal en el largo plazo.

Un ejemplo para Argentina

El economista Trajtenberg tiene en claro la respuesta cuando le preguntan si es posible emular a Israel para sacar a la Argentina de la actual crisis. “No se puede copiar un modelo, se puede aprender de los errores de los otros. Para avanzar en desarrollo se necesita neutralidad de los gobiernos en el desarrollo de innovaciones y lo más importante que es tener paciencia y sembrar semillas”, asegura este economista.

Es decir, hace falta consistencia y largo plazo para dar previsibilidad. Dos axiomas de los que la Argentina carece desde hace mucho tiempo.

El embajador argentino Mariano Caucino coincide en que las políticas de Estado en el tiempo resultaron clave en Israel (Nicolás Stulberg)
El embajador argentino Mariano Caucino coincide en que las políticas de Estado en el tiempo resultaron clave en Israel (Nicolás Stulberg)

El embajador argentino en Israel Mariano Caucino explicó a Infobae desde su residencia que “uno de los secretos del plan de estabilización aplicado en Israel en los años 80 es que surgió de una situación de bloqueo político como resultado de una elección ajustada de modo que tuvieron que formar una gran coalición y un gobierno de unidad nacional en el que se turnaron en el cargo de primer ministro los lideres de ambos partidos pero acordando un único plan económico”.

Caucino también recordó que en 1984, casi en simultáneo al Plan Austral de Raúl Alfonsín en Argentina, aquí se dio un cambio de moneda para evitar una devaluación y una espiral inflacionaria. “Pero la diferencia fue que en Israel funcionó porque el esfuerzo antiinflacionario fue mantenido por ambos partidos durante mucho tiempo”, señaló el embajador argentino. Otra vez, las políticas de Estado mantenidas en el tiempo aparecen en el camino.

Hay un factor que fue clave también para el desarrollo de Israel en términos económicos. Los sindicatos controlaban un tercio de la economía y se logró un proceso gradual para sacarles servicios que manejaban. Y eso desmanteló al aparato sindical. Esto ocurrió cuando la economía se estaba expandiendo. “El problema es que hoy la cantidad de trabajadores sindicalizados es muy baja y eso genera un debalanceo”, aseguró el economista de la Universidad de Tel Aviv.

Resulta difícil pensar que Argentina pueda emular la receta de Israel para salir de la crisis. Son muchos factores los que inciden en una economía virtuosa como la que tiene este país que pese a todo ello vive entre guerras. Muchos de los factores que utilizó Israel como clave del éxito se perdieron hace tiempo la sociedad argentina.