"Hay quienes usan el María Fernanda. Pero en Mar del Plata soy Fernanda, soy Raverta o soy Fer. Para la gran mayoría de los marplatenses soy Fer", explica quien resultó ser, el pasado 11 de agosto, la candidata más votada en las elecciones por la intendencia de General Pueyrredón, partido provincial en el nunca gobernó una mujer.

Trabajadora social de profesión y actual diputada nacional por el bloque Frente para la Victoria, Fernanda Raverta venció a Guillermo Montenegro, candidato de Juntos por el Cambio, por más de 28 mil votos. "En estos dos candidatos hay dos modelos de Argentina. Hay dos proyectos, dos modelos de gestión de ciudad y son bien antagónicos. En este debate electoral vamos a superar esta idea que durante algunos años nos han hecho confundir el diagnóstico de la vida cotidiana de los ciudadanos", indicó Raverta a Infobae. 

"Por fin vamos a discutir, en este 2019, qué modelo económico y qué decisión de gobierno te permite optimizar tu esfuerzo para poder lograr un objetivo", sostuvo la legisladora, madre de dos hijas, quien eligió a su marido como jefe de campaña.

Raverta tiene 43 años y buscará ser la primera intendenta mujer en Mar del Plata (Crédito: Santiago Saferstein)
Raverta tiene 43 años y buscará ser la primera intendenta mujer en Mar del Plata (Crédito: Santiago Saferstein)

—Si se hubiese ido de Mar del Plata el 10 de diciembre de 2015 y regresara cuatro años más tarde, ¿qué ciudad contemplaría?

—En principio vería que cuando hace frío los chicos van dos horas menos a la escuela. Que hoy en las salitas hay que hacer cola para acceder a un turno. Vería un parque industrial que ha perdido empresas, una ciudad abandonada en gestión, paralizada en términos económicos y muy afectada producto de un modelo económico que, como siempre decimos, cuando hace que a la Argentina le vaya mal, a Mar del Plata le va pésimo.

—¿Qué política impulsada por Carlos Arroyo, actual intendente, sostendría en su gestión?

Creo en la tolerancia cero en el alcohol para quienes manejan y lo voy a seguir profundizando. Hay una discusión porque es una ciudad turística, el alcohol, los que salen a comer… Bueno, que se tomen un taxi o un remís y que no manejen. Yo podría decir "ninguna de las acciones", pero no soy así. Todos los gobiernos de Mar del Plata han tenido algo que han hecho bien.

—¿Cómo atraviesa esta campaña electoral?

—A partir del 11 de agosto empezamos a construir un camino con la posibilidad de dar cuenta de nuestras ideas, nuestra agenda, nuestras formas sistemáticas y operativas de cómo se pone en funcionamiento la ilusión de mejorar la realidad. Siempre digo que en Mar del Plata nuestra campaña no pide un voto en contra de nadie, sino a favor de nuestras ideas, nuestros equipos. De ese gran Frente de Todos, a partir del aporte de mucha gente distinta.

—¿Qué medidas buscará impulsar si logra triunfar en la elección del 27 de octubre?

—Buscar que el municipio dé respuesta al desempleo estructural que tiene la ciudad. Nuestra ciudad tiene una cuestión sistemática en la agenda del desempleo que, para algunos candidatos, parece imposible de modificarse. Nosotros decimos que tenemos que tener una agenda local que pueda potenciar los generadores de empleo en la ciudad. Por supuesto, con un modelo de empleo nacional que permita encender el motor de la economía, porque eso claramente termina condicionando las capacidades que podemos tener desde la gestión local.

—Más allá del turismo, ¿qué sectores debería reforzar?

—En Mar del Plata tenemos un puerto, el principal puerto pesquero del país, con una capacidad instalada para reparar el 60% de los buques de la Argentina. Sin embargo, hoy no tiene registro de trabajo en tierra. Tenemos un cordón frutihortícola -el segundo de la provincia de Buenos Aires- sin valor agregado en su producción, que no genera la cantidad de empleo que podría generar. Una industria textil caída, producto de un modelo económico que no acompañó la producción.

—¿Y el turismo?

—Sin dudas es el gran motor que tenemos los marplatenses, que recibimos 8 millones de turistas por año. El 50% de ese número se concentra en temporada, pero debemos permitir que nos vengan a visitar en cualquier parte del año. Para ello necesitamos políticas públicas que estimulen a la visita. Ese estímulo tiene que ir acompañado de una oferta cultural, de congresos y eventos deportivos. Todo eso la corresponde a la gestión social. Pero las ciudades no se salvan solas, sino dentro de un proyecto de país.

—El 23 de agosto se reunió con el empresario teatral Carlos Rottemberg, ¿el encuentro tuvo que ver con todo esto que cuenta?

—Fui a preguntarle como veía la temporada en función de ciertas cuestiones que vemos en nuestras propuestas y en nuestros ejes programáticos. Todo el tiempo pensamos hacernos de la idea y los sueños que tenemos, pero materializarlos en indicadores concretos que nos permitan no prometer soluciones mágicas sino comprometernos con realidades que tenemos. Que nos permitan pensar que eso puede pasar. Prometer es gratis. Estuvimos trabajando mucho sobre eso.

La dirigente se reunió con Rottemberg en Buenos Aires el 23 de agosto
La dirigente se reunió con Rottemberg en Buenos Aires el 23 de agosto

—¿Y él qué expectativa tiene para el próximo verano?

— Él me dijo que el 10 de diciembre, cuando asuma el nuevo gobierno nacional y provincial, cuando Alberto Fernández, si todo sale bien, sea el próximo presidente, faltará poco para que empiecen a llegar los turistas. Entonces me habló de la expectativa, porque hay algo que tiene que ver con eso… Cuando uno piensa que las cosas van a ir mejor, puede asignar cierto recurso de su vida diaria que por allí no lo asigna si piensa que el año va a ser malo.

—¿Usted cree que si triunfa el Frente de Todos la gente va a destinar más dinero en consumo?

—Venir a Mar del Plata significa invertir dinero para que esa salida se pueda dar. Y la verdad es que la temporada pasada, con promesas de parte de la gobernadora (María Eugenia Vidal) y del intendente sobre que el tipo de cambio iba a traer mas turistas, terminamos teniendo en la primera quincena de enero 30 mil visitas menos que en la misma primera quincena del año anterior. Por lo tanto no tiene que ver únicamente con cuestiones económicas. Lo que hablamos era esto de que va a haber mucha gente con la idea de que en 2020 le va a ir mejor. Y si piensa eso, lo que tiene guardado, ese pequeño ahorro, puede venir a Mar del Plata.

—El 19 de julio Cristina Kirchner visitó Mar del Plata para presentar su libro y para respaldar su candidatura, ¿qué significó para usted?

La visita de Cristina fue muy hermosa. Fue una alegría enorme. Esa rambla, un lugar emblemático de la ciudad, con miles de personas que querían asistir no a la presentación de un libro sino a la posibilidad de estar cerca de la persona que ha generado un camino de alegría durante muchos años. Cuando veo cómo se movilizan mis vecinos y vecinas veo la ilusión que tuvimos en sus años de gobierno.

Cristina Kirchner respaldó a Raverta en Mar del Plata el 19 de julio
Cristina Kirchner respaldó a Raverta en Mar del Plata el 19 de julio

—¿Qué mirada tiene sobre el rol de la mujer dentro de la política?

—Tenemos la misma responsabilidad que los varones, pero por ahí un doble desafío en este tiempo donde hay tantos lugares que están puestos en discusión a partir de dirigentes mujeres. Tenemos el enorme desafío de mostrar que la paridad, la igualdad, no tiene que ver con una cuestión de cupo ni con una cuestión de normativa sino con una cuestión de esfuerzo, trabajo, compromiso, pero sobre todo de capacidad para dar respuesta a lo que nuestros vecinos y vecinas necesitan. Yo soy una mujer orgullosa de ser mujer. Pero además soy una mujer que quiere mostrar que el mito de que nunca gobernó una mujer y que no puede gobernar una mujer por la escala de la ciudad o lo problemático de nuestras complejidades, no sólo que podemos gobernarla sino que lo vamos a hacer mucho mejor que las gestiones anteriores que fueron todas de varones.

—Quisiera pedirle alguna opinión de tres mujeres de la política. María Eugenia Vidal es el primer nombre…

—La primera gobernadora electa mujer y bueno, la oportunidad que perdimos las mujeres de mostrar que la gestión puede dar respuestas a los problemas inmediatos y concretos de nuestros vecinos.

—¿Por qué dice perdimos?

—Por una cuestión de género, fue la primera gobernadora mujer de la provincia de Buenos Aires.

—¿Su gestión condiciona una próxima candidatura de una mujer?

—No, no tiene ninguna relación.

—¿Elisa Carrió?

—Una mujer con la que no tengo nada que ver y que ha demostrado que la irresponsabilidad a la hora de construir no solo opiniones sino decisiones marcan agenda en la Argentina. Me parece que si tuviera que definir qué es lo primero que pienso, tiene que ver con la irresponsabilidad de sus palabras y por lo tanto de sus acciones

—¿Cristina Kirchner?

—Para mí es por supuesto es la primera mujer electa presidente de los argentinos y de las argentinas en dos oportunidades. Es la persona que nos invitó a sentir a las mujeres la capacidad de empoderarnos para poder mirar a los ojos a cualquier poderoso y decirles "acá estamos y somos capaces de proponernos cambiar el destino de lo que esta mal". Si tengo que decir algo de Cristina digo: Cristina derribó el mito de los problemas estructurales. Cristina enfrentó la idea de lo estructural que sentencia la posibilidad de ser transformado. Yo quiero quedarme siempre con eso en mi historia, que es no existe problema estructural que no podamos enfrentar, que no podamos confrontar, que no lo podamos hacer desde las ideas debates e incluso construyendo consenso. E incluso sumando a quienes no piensan exactamente igual, pero que esos problemas estructurales de la Argentina tienen respuesta y pueden ser solucionados.

—¿Imaginaba llegar hasta acá?

Siempre supe que iba a ser parte de proyectos colectivos que tuvieran la vocación solidaria de ponerse al servicio de las grandes causas. Eso lo supe siempre. Milito desde que soy muy chiquita, participo de espacios colectivos, el centro de estudiantes de mi escuela, el centro de estudiantes en la universidad. Organismos de Derechos Humanos. Siempre pensé que de los problemas se sale compartiendo con los demás ideas, propuestas, soluciones, siempre pensé que la forma es participar. Y siempre pensé que los espacios colectivos garantizan que nos equivoquemos menos. Digo que cuando uno encuentra en el otro, aun en las diferencias y por supuesto en las coincidencias, un aporte, uno es transformado. Y que la realidad no se puede transformar si uno no es transformado sistemáticamente. La forma de ser transformado es encontrarse con los otros y las otras para construir una síntesis superadora.

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