El primer plato del almuerzo fue una sopa de zapallo
El primer plato del almuerzo fue una sopa de zapallo

Después de la dura derrota electoral, Mauricio Macri se reunió hoy por primera vez con los gobernadores de Juntos por el Cambio. Es un almuerzo en la residencia de Olivos, donde además de María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta, que mantuvieron varios encuentros con el Presidente después de las primarias, estarán Gerardo Morales y Gustavo Valdés, los dos gobernadores radicales. Alfredo Cornejo, que también es presidente de la UCR, se excusó por un viaje que tenía comprometido a Costa Rica.

También participaron del encuentro el candidato a vicepresidente, Miguel Ángel Pichetto, además del jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el ministro del Interior, Rogelio Frigerio. Se aseguró que la ausencia de Cornejo se debe a que la embajadora argentina en Costa Rica es mendocina y ya se había comprometido con ella.

La intención de Macri fue analizar la estrategia electoral hacia la primera vuelta, asumiendo que Juntos por el Cambio perdió en distritos que consideraba propios como Mendoza, Jujuy y Corrientes. Por eso invitó a Morales y a Valdés, mientras que el ausente Cornejo tendría táctica: como aún no se eligió a gobernador en Mendoza, su intención será provincializar la elección.

El gobernador mendocino y titular del radicalismo tiene profundas diferencias políticas con Macri, y desde hace un largo tiempo es relegado de las cumbres presidenciales. Hace unos días se lanzó la Mesa de Acción Política, liderada por Macri, y Cornejo se quedó en su provincia aguardando las noticias que recibió por teléfono a través de su colega y correligionario Morales. 

De izquieda a derecha: Peña, Valdés, Morales, Pichetto, Macri, Vidal, Larreta y Frigerio
De izquieda a derecha: Peña, Valdés, Morales, Pichetto, Macri, Vidal, Larreta y Frigerio

Los malos guarismos en las PASO no sorprendieron a todos por igual. Infobae pudo verificar durante los días previos que tanto en Mendoza como en CABA había clara conciencia del difícil desafío que tenían. En el caso de la provincia de Cuyo, nunca se quiso anticipar una victoria y finalmente Juntos por el Cambio perdió, aunque por poco, 40,48% del Frente de Todos contra 37,33% de Juntos por el Cambio.

En CABA tampoco se quiso confirmar nunca que se superaría el 50%, como se instaló en algunos comentarios, lo que hizo que el 44,71% que obtuvo Macri frente al 33,04% que alcanzó Fernández se viera casi como una derrota, a juzgar por las expectativas.

Rodríguez Larreta tenía claro que se enfrentaba a un escenario complejo, al punto de que realizó una apertura política notable en las listas de candidatos, con lo que obtuvo 46,48% contra 31,93% que alcanzó Matías Lammens.

En cambio, se sabía que en Buenos Aires se perdería, aunque por un margen notablemente menor. Y tanto en Corrientes como en Jujuy que se ganaba con cierta facilidad. En el caso de la provincia mesopotámica, porque era el distrito donde Macri tenía mejor imagen dentro del país. Sin embargo, el Frente de Todos ganó ampliamente con el 53% de los votos y Juntos por el Cambio solo obtuvo 33,14%.

En el caso de la provincia norteña, porque, a pesar de que Cambiemos perdió las presidenciales en primera y segunda vuelta, por el reconocimiento que obtuvo de parte del gobierno nacional, Morales había prometido un resultado ajustado, pero favorable. Sin embargo, el Frente de Todos llegó a 46,07% y Juntos por el Cambio 29,10%.

Por la mañana, a la hora del desayuno, Peña convocó a todo el Gabinete, donde se analizó la nueva etapa del Gobierno después del tsunami electoral, buscando organizar los equipos para colaborar en la dura tarea que tiene el recientemente designado ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, que está obligado a estabilizar las variables macroeconómicas para que el resto de la maquinaria funcione.

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