Mauricio Macri, esta tarde, junto a casi una decena de jóvenes intelectuales (Presidencia)
Mauricio Macri, esta tarde, junto a casi una decena de jóvenes intelectuales (Presidencia)

Cuando el Gobierno ideó el programa Argentina 2030, una usina de ideas creada hace dos años en la que un centenar de referentes de diversos ámbitos empezaron a pensar la agenda del futuro, se empezó a rastrear a jóvenes intelectuales que integrarían el "círculo rojo" de la próxima década.

"En su momento buscamos imaginarnos quiénes son los formadores opinión, el 'círculo rojo' en 10, 12, 15 años. Hace dos años que venimos haciendo un rastreo, poniéndonos en contacto con jóvenes sobresalientes, incorporándolos a reuniones de trabajo de afuera, y aprendiendo fundamentalmente de ellos", aseguró Iván Petrella, director del Programa Argentina 2030, un funcionario del equipo de discurso de Mauricio Macri que tiene despacho en el primer piso de la Casa Rosada.

Tras esa búsqueda, y con el impulso de Petrella, medio centenar de jóvenes sub 30 y sub 40 le dieron forma a "Ideas para la Argentina 2030", un libro que una decena de esos intelectuales le entregó esta tarde al Presidente, con el que intercambiaron ideas, consultas y opiniones sobre temas de género, la situación en Venezuela, la inteligencia artificial y el mercado del trabajo y hasta el uso del WhatsApp por parte del jefe de Estado, una aplicación que se convirtió en una herramienta fundamental para la campaña del oficialismo.

"Una de las cosas que plantearon, que es un desafío para la conversación pública, es cómo rompemos con el ultracoyunturalismo. Cómo logramos que la discusión pública incorpore la agenda del siglo XXI", resaltó Petrella en diálogo con los periodistas acreditados de la Casa Rosada.

Mauricio Macri con intelectuales, semanas atrás, en su despacho
Mauricio Macri con intelectuales, semanas atrás, en su despacho

La alusión al "círculo rojo" del futuro no es casual: desde la campaña del 2015, Macri, su entorno más cercano y en especial su principal consultor, Jaime Durán Barba, mantienen una puja cotidiana de poder con ese círculo que, según la alianza de gobierno, quiere discutir de igual a igual con el Presidente pero con visiones opuestas sobre la conducción política y el comportamiento de la sociedad.

La reunión de Macri, la última actividad oficial de gestión que tenía agendada este martes, de una hora, estuvo atravesada por esa discusión informal. María Emilia Cerra (Relaciones Internacionales), Micaela Mantegna (Derecho de Internet y Propiedad Intelectual), Melina Masnatta (Tecnología Educativa), Mora Matassi (Medios, Tecnología y Sociedad), Valentín Muro (Filosofía), Joaquín Sánchez Mariño (periodista), Antonio Vázquez Brust (Ciencias de la Computación) y Gabriel Weitz (Ingeniero Industrial) participaron del evento.

El mandatario, de hecho, habló sobre cómo utiliza su propio WhatsApp para hablar incluso con otros líderes mundiales, una aplicación que, según confió, permite "evitar problemas y malentendidos".

Y cuando le consultaron por la situación en Venezuela, recordó un viejo almuerzo en el programa de Mirtha Legrand cuando recién incursionaba en política, allá por el 2003, y tuvo un cruce al aire con Hugo Chávez. Macri tenía aún un tupido bigote.

La relación entre el universo intelectual y el Gobierno había sumado en la previa un nuevo capítulo tras la carta firmada por 150 pensadores y periodistas que llamaron a votar por la fórmula de Juntos por el Cambio y que recibieron un aluvión de críticas por parte de sectores de la oposición.

Una polémica que lejos de aplacarse sumó más tensión cuando al filósofo Alejandro Rozitchner, consejero presidencial, se le ocurrió decir que "la misma fuerza que antes torturaba y secuestraba" ahora insulta "por firmar una solicitada".