Apenas un día después del 25° aniversario del atentado a la AMIA una veintena de cancilleres y diplomáticos de países de la región firmaron en el Palacio San Martín un duro documento conjunto donde coincidieron en la necesidad de reforzar los mecanismos de lucha contra el terrorismo, señalaron a Irán como fuente de promoción de los ataques extremistas en el mundo y se comprometieron a perseguir a grupos como Hezbollah con "herramientas para prevenir y luchar contra el extremismo violento".

Bajo el fuerte impulso del secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, y bajo la coordinación del canciller argentino, Jorge Faurie, se desarrolló la Segunda Cumbre Hemisférica contra el terrorismo en Buenos Aires donde apuntaron hacia las "organizaciones terroristas ISIS/Daesh y Al-Qaida, y sus organizaciones afiliadas, como una amenaza a la seguridad colectiva, a la seguridad de los ciudadanos dentro y expresaron su preocupación por las actividades que redes de Hezbollah en la región".

Precisamente en el contexto de esta cumbre la administración de Donald Trump anunció un congelamiento de las cuentas y el pago de recompensa de 7 millones de dólares a todas las personas que aporten datos sobre Salman Raouf Salman, uno de los líderes de Hezbollah señalado como organizador del ataque a la AMIA en 1994 que les costó la vida a 85 personas.

"Debemos redoblar los esfuerzos para limitar las acciones de Hezbollah y por eso insisto en que todos los países se sumen a la iniciativa de la Argentina de declarar a esa agrupación con vínculos con Irán como grupo terrorista en sus legislaciones", dijo Pompeo al cierre de la conferencia. A su lado estaba Faurie a quien le agradeció por el gesto de la Argentina de crear por decreto un registro tendiente a incorporar a todas las personas y organizaciones sospechosas de terrorismo, entre las que se incluyó a Hezbollah.

Este mismo agradecimiento de Estados Unidos a la Argentina por decretar el registro de organizaciones sospechosas de terrorismo e incluir allí a Hezbollah reiterará Pompeo cuando se reúna con Macri en la quinta de Olivos.

Si bien los países participantes de esta cumbre no adelantaron su posición, según pudo saber Infobae hubo amplias coincidencias en emular el caso argentino en línea con Washington y Canadá. Es que hasta ahora los países de la región tienen en su marco legal a organizaciones terroristas mencionadas por la ONU pero allí no figura Hezbollah.

El documento con las propuestas concretas para reforzar la lucha contra el terrorismo en la región y acorralar a Hezbollah fue firmado por cancilleres y ministros de Argentina, Bahamas, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos de América, Guatemala, Honduras, Jamaica, Panamá, Paraguay y Perú. Asimismo asistieron México, Uruguay y el Comité Interamericano Contra el Terrorismo (CICTE), en calidad de observadores.

Un grupo de cancilleres con Faurie y Bullrich visitaron la AMIA (Prensa AMIA)
Un grupo de cancilleres con Faurie y Bullrich visitaron la AMIA (Prensa AMIA)

Faurie se refirió luego al atentado a la AMIA: "Argentina no cesará en sus esfuerzos para que los sospechosos del ataque se presenten en los tribunales de nuestro país", dijo. Poco antes, los cancilleres y ministros habían estado en la sede de la mutual judía de Pasteur al 600 para rendir un homenaje a las víctimas del ataque terrorista.

El canciller remarcó "el deber de los Estados, como responsables políticos, de cortar el financiamiento del terrorismo, quitar el cobijo en nuestros Estados a los acusados, de incrementar la prevención ante el uso de nuevas tecnologías desarrollando herramientas para limitar la propagación de su ideología".

En esta línea el documento que firmaron los 20 cancilleres y ministros de la región señaló entre otras cosas que:

-Hay un convencimiento de que "los esfuerzos de los Estados en la lucha contra el terrorismo y su financiamiento -tanto en el ámbito de las respuestas individuales como colectivas- deben realizarse en el marco del Estado de derecho y la legislación nacional, el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales de conformidad con el derecho internacional vigente".

-Reconocieron que la lucha contra el extremismo violento y la radicalización de la violencia debería ser un aspecto de importancia dentro del marco de los esfuerzos en la lucha contra el terrorismo.

-Afirmaron que las organizaciones terroristas ISIS/Daesh y Al-Qaida, y sus organizaciones afiliadas, constituyen una amenaza a la seguridad colectiva, a la seguridad de los ciudadanos dentro y fuera de sus territorios y a todas las personas dentro de sus respectivas jurisdicciones. En esta misma línea, el documento firmado por los cancilleres y ministros de 20 países definió que hay una fuerte preocupación por el accionar de Hezbollah en la región.

-Alentaron a las unidades de inteligencia financiera y otros servicios de inteligencia a establecer y fortalecer las alianzas entre sí y con el sector privado a "efectos de evaluar y monitorear los patrones y tendencias de terrorismo y su financiación e intercambiar información operativa con fines de inteligencia".

-Se comprometieron a establecer plataformas de comunicación seguras, de alertas tempranas de amenazas y otros temas relacionados con el terrorismo y otra información relevante.

-Instrumentarán medidas para evitar el "financiamiento en apoyo de actividades terroristas o de otros delitos conexos". Esto va en línea con la resolución reciente que acaba de firmar la Unidad de Información Financiera (UIF) que lidera Mariano Federici para congelar las cuentas de Hezbollah en la Argentina.

-Hubo un compromiso para tomar medidas para prevenir que grupos terroristas se beneficien de la delincuencia organizada nacional y trasnacional. Esta propuesta fue muy discutida durante la cumbre en el Palacio San Martín ya que hay datos concretos de zonas como Colombia, Perú o la Triple Frontera donde los grupos de narcotraficantes estarían financiando a grupos como Hezbollah.

-Condenaron "el uso del secuestro como medio del terrorismo, sea con fines políticos, religiosos o económicos".

-También se acordó un compromiso para "negar cobijo o estatus de refugiado o asilo, de conformidad con sus legislaciones nacionales, a los terroristas y financistas del terrorismo que se desplazan hacia y desde zonas de operaciones y a impedir que sus respectivos territorios sean utilizados para el reclutamiento terrorista, la radicalización y para propaganda terrorista".

Pompeo visitó la AMIA para rendir un homenaje a las víctimas del ataque (Prensa AMIA)
Pompeo visitó la AMIA para rendir un homenaje a las víctimas del ataque (Prensa AMIA)

Venezuela y Triple Frontera

En todos los debates que se dieron entre ayer y hoy con los representantes de los 20 países que conformaron la cumbre de seguridad hubo un señalamiento concreto a Venezuela como plataforma de acción de Irán en la región.

En este sentido, Pompeo acusó al régimen de Maduro de "trabajar con Irán para destruir a la región" y "desarrollar una acción terrorista". Así, Estados Unidos reiteró su apoyo y reconocimiento al gobierno de Juan Guaidó como legítimo en Venezuela. También dijo: "Maduro nunca va a volver a gobernar en Venezuela sino que maneja a algunos militares. Pero será cuestión de tiempo esperar que deponga su mandato".

Esta posición de Estados Unidos fue avalada por la mayor parte de los países de la región. Incluso Faurie anunció que el martes próximo se reunirá el Grupo Lima que conforman Argentina y otros 13 países de la región para potenciar la presión internacional contra el régimen venezolano.

Por último, los cancilleres de Argentina, Brasil y Paraguay anunciaron la firma del acuerdo 3+1 que sellaron con Estados Unidos para potenciar las tareas de erradicación del narcotráfico y el terrorismo en la zona de la Triple Frontera.

"Este acuerdo permitirá ejercer una mayor coordinación de tareas entre los países en una zona tan compleja como la Triple Frontera", dijo Faurie. Así, el acuerdo es una suerte de recapitulación de un convenio similar que existió en los años 90 y que durante el kirchnerismo se dejó de aplicar. Este convenio permite una mayor cooperación de agencias como la DEA, el FBI o la CIA en el intercambio de información sobre grupos extremistas en la zona de la Triple Frontera.

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