De aquel Amado Boudou poderoso de 2012 al condenado de hoy

Guardar

Hace seis años, cuatro meses y dos días Amado Boudou no estaba preso en la cárcel de Ezeiza. En la Semana Santa de 2012 el entonces vicepresidente de la Nación citó a los medios de comunicación en el Senado y habló durante minutos. Aquella alocución fue un mensaje del sector político que gobernaba el país a los Tribunales.

Como consecuencia de sus palabras Esteban Righi, amigo de Néstor Kirchner, camporista del Tío Cámpora, renunció como Procurador General de la Nación. El juez Daniel Rafecas, que estaba a cargo de la investigación del caso Ciccone, fue apartado por la Sala I de la Cámara Federal que dejó casi afuera del Caso Ciccone al fiscal Carlos Rívolo. Fue Rívolo quien tuvo delegada la instrucción de la causa en los primeros tiempos y acumuló muchísima información que se terminó usando en el juicio oral y público que terminó ayer con la condena y detención del ex vicepresidente de la Nación por haberse quedado con parte del paquete accionario de la empresa Ciccone Calcográfica.

PUBLICIDAD

(Adrián Escandar)
(Adrián Escandar)

Rívolo quedó afuera también. Aquellas palabras de Boudou tuvieron su correlato en Tribunales. Por entonces Boudou tenía al estudio de Darío Richarte, a cargo de la estrategia penal y política de su defensa. Ese estudio renunció a casi todas las defensas-incluida la de Boudou- que tenía en Comodoro Py cuando la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner echó de la Secretaría de Inteligencia al espía Antonio "Jaime" Stiuso, hombre con influencia en la decisiones de algunos integrantes de la Justicia en casi todos los fueros.

Era un Boudou poderoso aquel de la Semana Santa de 2012. El mismo que en junio de 2014 fue a declarar a Comodoro Py en indagatoria acompañado por militantes kirchneristas llegados desde el Conurbano. Lo había citado el juez Ariel Lijo, a quien por sorteo, le había tocado el expediente que le quitaron a Rafecas. El fiscal que reemplazó a Rívolo fue Jorge Di Lello.

PUBLICIDAD

Boudou entró exultante a la indagatoria. Había mandado a estudiar al juez y lo desafió-en su discusión con los medios que publicaban detalles de la causa- a transmitir en vivo la indagatoria. Salió de declarar cuando anochecía. Habló en las escalinatas de Comodoro Py rodeado de periodistas y policías. Los militantes se habían ido durante la tarde.

Boudou fue procesado por Lijo en junio de 2014 y resultó ser el primer vicepresidente argentino en ejercicio procesado por un caso de corrupción. Desde aquel momento sus presencias en Tribunales fueron menos tumultuosas. Llegaba acompañado por sus abogados. Saludaba. Cumplía con los trámites judiciales y se iba.

Imagen EWETTEMRRBE6TKL7TM7SWRF3A4

Su procesamiento fue confirmado por la misma Sala I que había sacado a Rafecas, cambió el gobierno y se inició el camino al juicio oral y público. No pudo integrar ninguna lista electoral. El año pasado estuvo preso por orden de Lijo en la cárcel de Ezeiza. Salió, fue padre de mellizos, fue reivindicado por la militancia kirchnerista y volvió a sentarse en el banquillo de los acusados. Cuando iba a Comodoro Py hablaba sobre el Caso Ciccone, sobre el estancamiento de la economía del país y sobre sus hijos. Se lo veía preocupado porque sabía que podía volver a ir preso.

Ayer, 2315 días después de aquella exhibición de fuerza del 5 de abril de 2012, que tuvo consecuencias en el expediente, Boudou fue condenado. Ningún dirigente importante del kirchnerismo  lo acompañó a Comodoro Py. Lejos de aquella demostración de poder y en soledad política, el ex vicepresidente fue encontrado culpable de haberse quedado con Ciccone.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD