"En mi más íntima convicción, yo no quiero que se los busque más. El sepulcro de todos ellos es el mar. Dejémoslos allí. Yo quiero saber qué pasó. Pero nada garantiza que la continuidad de la búsqueda tenga éxito".

Con esas palabras, el capitán de navío Jorge Bergallo, papá de Ignacio -uno de los 44 tripulantes del ARA San Juan desaparecidos- se transformó en el primero de los familiares en dar por cerrada las esperanzas de encontrar rastros del buque de guerra que se cree que explotó el 15 de noviembre del año pasado.

Bergallo integra una comisión voluntaria que le envió varios informes sobre el caso al ministro de Defensa, Oscar Aguad. Ayer, en una charla organizada por la Universidad de Belgrano aseguró que a partir de ahora lo correcto es dejar de hablar de la desparición del submarino. "Lo que corresponde es decir que naufragó; el Titanic y el crucero General Belgrano no desaparecieron, naufragaron, se hundieron, esa es la terminología adecuada", precisó.

Hasta ahora la Armada Argentina sostiene la hipótesis de que el ARA San Juan pudo haber sufrido algún tipo de desperfecto que provocó una explosión, en virtud del evento anómalo, violento y no nuclear detectado a las 10:31 por una agencia internacional.

De acuerdo a informes secretos a los que accedió Infobae, en una navegación anterior el submarino había tenido un incidente con un pesquero chino. También había divisado la presencia de un buque británico. Esos datos son analizados por la jueza federal de Caleta Olivia, Marta Yáñez, que instruye el caso.

Recientemente se conocieron además informes que reflejan la fuerte interna que se originó entre la Armada y el Ministerio de Defensa tras la desaparición del ARA San Juan y que derivaron en el "retiro efectivo" del almirante Marcelo Srur.

Pocos días después de que se perdiera contacto con el submarino, Jorge Bergallo compartió en redes sociales una emotiva carta dedicada a los tripulantes.

Además, y a pesar de los inconvenientes que presentó el submarino previo a su último viaje, Bergallo sostiene que la embarcación estaba en condiciones de navegar. "Tal vez no estaba como para ir a la guerra, pero para las misiones que debía desarrollar su seguridad no estaba amenazada", argumentó.

Por otro lado, la semana que viene la jueza Yáñez comenzará una nueva ronda de declaraciones testimoniales, en donde tiene previsto citar a los anteriores comandantes del San Juan y de la tripulación que no hizo última misión.

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