¿Tu primera chamba y es informal?: Conoce las cinco medidas para ampliar oportunidades laborales en jóvenes peruanos

El documento sugiere incentivos para compañías, capacitación vinculada con actividades remuneradas, mejoras en la intermediación pública, actualización educativa y políticas productivas que eleven la demanda de contratos regulares

Buenos Días Perú aborda la situación laboral de los jóvenes peruanos en el país. El reporte expone que siete de cada diez jóvenes trabajan de manera informal y que más de un millón de personas entre 15 y 29 años no estudian ni trabajan. La emisión incluye tomas de comercio ambulatorio en calles urbanas, declaraciones de autoridades sobre el desempleo juvenil y testimonios de estudiantes sobre remuneraciones y condiciones de trabajo.
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El 73,2% de los jóvenes ocupados de 18 a 25 años en Perú trabaja en condiciones de informalidad laboral, una proporción superior a la de cualquier otro grupo etario. El dato expone las dificultades de ingreso al mercado formal para quienes inician su trayectoria y figura entre los principales ejes de un estudio que propone medidas para ampliar el acceso al primer empleo.

La población juvenil ocupada pasó de 2,53 millones de personas en 2022 a 2,18 millones en 2026, lo que implica una reducción de más de 340 mil puestos de trabajo, según cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) incluidas en la investigación. Aunque el desempleo juvenil bajó a 10,5% este año, la tasa aún equivale a más del doble de la registrada entre los trabajadores de 26 a 44 años.

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El informe, titulado Medidas para mejorar la inserción laboral de los jóvenes en el Perú, fue presentado por Arcos Dorados y estuvo a cargo de Oswaldo Molina, profesor e investigador de la Universidad del Pacífico. El documento recoge estadísticas oficiales, experiencias internacionales y los resultados de mesas de trabajo con representantes del sector público, empresas, universidades, organizaciones civiles y jóvenes líderes.

Dos hombres en traje posan de pie frente a una pantalla mientras uno de ellos sostiene un libro con portada ilustrada
Dos ponentes presentan un estudio sobre la inserción laboral de los jóvenes en el Perú durante un evento institucional.

La falta de experiencia aparece como la principal barrera para conseguir empleo formal

La ausencia de experiencia previa concentra una de las mayores brechas para los jóvenes que buscan un puesto formal. El 30,7% de los participantes de entre 18 y 25 años identificó ese factor como el principal obstáculo para acceder a una contratación regular. Entre los empleadores consultados, la proporción llegó a 47,7%.

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Personas sentadas en un auditorio escuchan una charla con folletos sobre las piernas y camarógrafos en el fondo
Varios asistentes escuchan la presentación de un informe sobre la inserción en el mercado de trabajo y las oportunidades para jóvenes.

El estudio da continuidad a dos investigaciones previas elaboradas en 2024 y 2025. La primera recogió las opiniones de 400 jóvenes de Lima Metropolitana, mientras que la segunda relevó la visión de 155 empleadores. Ambos trabajos mostraron una distancia persistente entre las exigencias de las empresas y las oportunidades disponibles para quienes aún no pueden acreditar una experiencia laboral.

Esa situación genera un círculo difícil de romper: muchas vacantes exigen antecedentes que los postulantes jóvenes no tienen porque todavía no pudieron acceder a una primera oportunidad. La investigación plantea que el problema requiere medidas que distribuyan el costo inicial de la contratación, mejoren la preparación para el trabajo y acerquen la información sobre puestos disponibles a quienes buscan insertarse en el mercado.

Grupo de jóvenes en fila sobre una acera junto a un rótulo televisivo que presenta información sobre empleo informal
Un grupo de jóvenes hace fila en una calle de Perú durante una transmisión de Panamericana Televisión sobre la informalidad y las propuestas de contratación laboral.

Subsidios temporales y formación dual, entre las medidas de corto plazo

La primera propuesta plantea otorgar incentivos temporales a las compañías que contraten a jóvenes sin experiencia. El mecanismo podría aplicarse mediante subsidios de entre el 40% y el 50% del salario durante un plazo máximo de 12 meses, o a través de beneficios tributarios. La finalidad es reducir el riesgo que perciben los empleadores al incorporar personal que recién inicia su vida laboral.

Varios estudiantes están sentados en pupitres dentro de un salón de clases bajo gráficos informativos de televisión
Un grupo de estudiantes asiste a una clase en un aula mientras un reporte televisivo informa sobre las condiciones del empleo juvenil en Perú.

La segunda medida apunta a reforzar la formación dual, un modelo que combina capacitación académica con experiencia laboral remunerada. Bajo ese esquema, los estudiantes pueden adquirir competencias técnicas al mismo tiempo que conocen las dinámicas de una empresa, cumplen tareas concretas y construyen antecedentes para futuras postulaciones.

El tercer eje de acción inmediata propone mejorar los sistemas públicos de información e intermediación laboral. El estudio sostiene que una mayor articulación entre bolsas de empleo, centros de formación, municipios, empresas y servicios estatales permitiría identificar vacantes, orientar a los postulantes y reducir los tiempos de búsqueda. También facilitaría que los empleadores encuentren perfiles acordes con sus necesidades.

Vista cenital de peatones y puestos de ropa en una calle concurrida con un rótulo informativo de noticias en la parte inferior
Comerciantes y peatones transitan por una calle comercial durante un informe periodístico sobre la informalidad laboral juvenil.

La conexión entre educación y demanda laboral requiere cambios de largo alcance

Para el mediano y largo plazo, la investigación plantea alinear la formación técnica y universitaria con las habilidades que requiere el mercado de trabajo. La propuesta abarca la actualización de programas de estudio, el fortalecimiento de competencias digitales y socioemocionales, y una mayor participación de las empresas en la definición de perfiles profesionales y técnicos.

El documento también advierte que las políticas de inserción laboral tendrán efectos limitados si no se acompañan de una transformación productiva que eleve la demanda de empleo formal. La creación de puestos con mejores ingresos depende de sectores capaces de incorporar tecnología, aumentar su productividad y sostener vínculos laborales regulares. El desafío, según el análisis, trasciende la contratación inicial y alcanza a la estructura económica del país.

Un hombre traslada una carretilla con rollos de tela en una calle con comercios y gráficos informativos de un noticiero televisivo
Un joven transporta rollos de tela en una carretilla en una calle comercial de Perú, donde siete de cada diez trabajadores jóvenes se desempeñan en la informalidad.

“Superar estas barreras requiere de un esfuerzo conjunto con todos los actores del ecosistema de empleo juvenil”, señaló José Carlos Andrade, gerente general de la compañía en Perú. Durante 2025, la empresa informó que generó 3.453 oportunidades de formación e inclusión laboral. El nuevo estudio plantea que las decisiones públicas y privadas deberán enfocarse en que el primer trabajo deje de ser una excepción para una parte importante de los jóvenes y se convierta en una puerta de entrada al empleo formal.

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