Fenómeno El Niño: ¿Por qué los peruanos nos quedaríamos sin agua ante la amenazas de intensas lluvias?

Las precipitaciones previstas podrían detener plantas de tratamiento por la llegada de lodo y sedimentos, mientras millones de hogares enfrentan cobertura desigual, interrupciones frecuentes y problemas de calidad sanitaria en sus viviendas

La Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento (Sunass) presenta una herramienta interactiva para ubicar puntos fijos de abastecimiento provisional de agua potable en Lima Metropolitana. Ante eventuales emergencias vinculadas al Fenómeno El Niño, el sistema digital permite identificar hidrantes y centros de distribución supervisados para coordinar el suministro a la ciudadanía junto a la empresa estatal Sedapal.
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Más de 500.000 conexiones de agua en el norte de Perú están expuestas a interrupciones ante las lluvias asociadas al fenómeno de El Niño, un escenario que podría obligar a detener plantas de tratamiento por el ingreso de lodo y sedimentos a los sistemas de captación.

La advertencia fue planteada por Paola del Carpio, integrante de la Red de Estudios para el Desarrollo, quien señaló que la infraestructura de agua y saneamiento enfrenta una presión adicional en las regiones del norte. Tumbes, Piura y Loreto ya presentan dificultades de continuidad en el servicio, con hogares que reciben agua menos de 10 horas al día.

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Las precipitaciones intensas pueden aumentar el caudal de ríos y quebradas, aunque ese volumen no se traduce de forma automática en agua apta para consumo. Cuando el barro, los residuos y la sedimentación llegan a las plantas, el proceso de potabilización se vuelve más complejo. En determinadas circunstancias, las empresas prestadoras deben suspender sus operaciones para proteger los equipos y evitar que el agua llegue sin las condiciones sanitarias requeridas.

Dos mujeres en un estudio de televisión frente a pantallas con gráficos y textos sobre el suministro de agua potable en Perú
Una infografía en un noticiero detalla las cifras de cobertura y las restricciones en el suministro de agua potable en Perú a partir de datos oficiales de Sunass, el IPE y el INEI.

Más de tres millones de personas carecen de conexión dentro de sus viviendas

La amenaza climática se suma a una brecha que se mantiene desde hace una década. Más de tres millones de peruanos no tienen acceso a agua dentro de sus hogares, pese a que la expansión urbana y las inversiones en saneamiento deberían haber reducido esa distancia. La cobertura por red pública apenas registró cambios en los últimos 10 años.

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Vecinos del distrito de San Juan de Lurigancho hacen filas en un pusto de abastecimiento de agua en un corte de agua masivo del 2023.
Vecinos del distrito de San Juan de Lurigancho hacen filas en un pusto de abastecimiento de agua en un corte de agua masivo del 2023. (Andina)

Del Carpio vinculó esta situación con problemas en la ejecución de inversión pública y con el crecimiento de barrios en áreas donde extender tuberías, construir reservorios o instalar estaciones de bombeo demanda mayores recursos. Las zonas periféricas de las ciudades concentran parte de ese déficit, al igual que localidades rurales donde la dispersión de las viviendas eleva el costo de las obras.

Contar con una conexión tampoco asegura un suministro constante. En promedio, los hogares del país reciben agua durante 18 horas al día. La situación es más limitada en Tumbes, Piura y Loreto, donde el abastecimiento baja de 10 horas diarias. La diferencia expone a las familias a cortes frecuentes y condiciona actividades básicas, como la preparación de alimentos, la higiene y el almacenamiento doméstico.

Dos mujeres de pie en un estudio de televisión frente a una pantalla que muestra tres recuadros informativos con datos y fotografías
La economista Paola del Carpio explica en un noticiero los riesgos del fenómeno de El Niño para el suministro de agua en Perú, según datos de Sedapal, Sunass y Senamhi.

Tener red domiciliaria no asegura agua durante las 24 horas

El contraste resulta visible en Tumbes y Piura. Más del 80% de los hogares de ambas regiones tiene conexión de agua, pero apenas entre el 12% y el 13% dispone del servicio durante las 24 horas. La cobertura, por lo tanto, no refleja por sí sola la calidad ni la continuidad del abastecimiento.

Un grupo de vecinos intenta abastecerse de agua potable en una cisterna, tras un corte programado por Sedapal.
Un grupo de vecinos intenta abastecerse de agua potable en una cisterna, tras un corte programado por Sedapal. (Andina)

La falta de agua continua obliga a numerosas familias a guardar reservas en baldes, bidones, tanques u otros recipientes. Esa práctica puede resolver una necesidad inmediata, aunque también presenta riesgos si los envases permanecen destapados, no se lavan con frecuencia o el agua queda expuesta a contaminación. La recomendación ante una interrupción es contar con cuatro litros por persona por día durante al menos tres días, una cantidad destinada al consumo y la higiene esenciales.

Para los hogares sin red dentro de la vivienda, el problema incluye un costo mayor. Estas familias pagan cerca de siete veces más por el agua que quienes reciben el servicio domiciliario, de acuerdo con los datos expuestos por Del Carpio. El desembolso representa alrededor del 9% de su presupuesto total, una proporción que puede aumentar durante periodos de escasez o cuando las lluvias afectan la distribución.

Dos mujeres en un estudio de televisión frente a una pantalla con datos estadísticos sobre agua potable y tres fotografías
Una infografía televisiva presenta cifras de Sedapal, Minsa y Sunass sobre el costo del agua potable y el aumento de casos de dengue en Lima.

El 58% de la población no accede a agua segura para consumo

La continuidad tampoco garantiza que el agua sea segura. El 58% de los peruanos no accede a agua adecuadamente clorada y libre de bacterias que puedan afectar la salud. La irregularidad en el servicio complica además la conservación de una reserva doméstica en condiciones aptas para beber o cocinar.

El antecedente de 2017 muestra el alcance que pueden tener las lluvias sobre el abastecimiento. Lima afrontó cinco días de restricciones, mientras que Piura y La Libertad también registraron interrupciones. En esos episodios, el arrastre de barro y sedimentos alteró las condiciones de las fuentes de agua y obligó a reforzar los procesos de tratamiento antes de reanudar la distribución.

Once distritos de Lima se quedarán sin agua el 19 y 20 de noviembre: Sedapal anunció corte del servicio en varias zonas| Andina
Once distritos de Lima se quedarán sin agua el 19 y 20 de noviembre: Sedapal anunció corte del servicio en varias zonas| Andina

La capacidad de almacenamiento tampoco ofrece una respuesta completa. De los 19 reservorios vigilados, 14 registran menos agua que un año antes y ocho están por debajo del 50% de su capacidad. La sedimentación reduce el volumen útil de esas infraestructuras y limita su capacidad de respuesta frente a periodos secos. A esa situación se añade el riesgo sanitario: Perú registra 53% más casos de dengue que hace un año y Piura concentra la mayor cantidad de contagios. El almacenamiento de agua en recipientes sin protección puede favorecer la reproducción del mosquito transmisor, en especial en zonas donde el servicio llega por pocas horas.

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