¿Por qué Perú envió 71 semillas al “arca del fin del mundo” del Ártico, a 18 grados bajo cero?

Los científicos buscan blindar recursos agrícolas ante catástrofes climáticas o sanitarias, por lo que depositaron muestros granos andinos en una instalación subterránea

El país sumó 96 muestras protegidas en el archipiélago noruego luego del envío de ajíes nativos en octubre de 2025.
El país sumó 96 muestras protegidas en el archipiélago noruego luego del envío de ajíes nativos en octubre de 2025. (INIA Perú)
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El Perú depositó 71 cultivares agrícolas en la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, una instalación ubicada en el Ártico noruego que conserva copias de respaldo de recursos genéticos de distintos países. El envío incluyó variedades de quinua, kiwicha, ají y tomate que permanecían en bancos de germoplasma del Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA) en Puno, Cajamarca y Huaral.

La entrega correspondió a la primera operación del organismo peruano durante 2026. Con estas muestras, el país suma 96 cultivares depositados en Svalbard, luego de que el INIA enviara 25 muestras de ajíes nativos en octubre de 2025.

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La colección quedó bajo resguardo en una infraestructura excavada dentro de una montaña del archipiélago noruego, en el círculo polar ártico. El depósito forma parte de un acuerdo de cooperación entre el INIA y el Ministerio de Agricultura y Alimentación de Noruega para preservar especies agrícolas de interés alimentario y científico.

Banco Mundial de Semillas de Svalbard. (Michael Major/Wikimedia Commons)
Banco Mundial de Semillas de Svalbard. (Michael Major/Wikimedia Commons)

La kiwicha

El nuevo envío peruano está compuesto por 46 cultivares de kiwicha, 20 de quinua, cuatro de ají y uno de tomate. Los materiales fueron seleccionados por la Dirección de Recursos Genéticos y Biotecnología del INIA, que evaluó su valor genético y nutricional, además de su potencial para estudios de mejoramiento vegetal.

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Los cultivares proceden de colecciones conservadas por el INIA en tres zonas del país. Puno, Cajamarca y Huaral albergan bancos de germoplasma donde se preservan recursos agrícolas que pueden utilizarse para investigación, multiplicación de semillas y desarrollo de nuevas variedades.

La presencia mayoritaria de kiwicha y quinua en el envío refleja la inclusión de cultivos andinos vinculados con la producción alimentaria regional. La colección también incorporó ajíes y tomate, especies hortícolas que amplían la diversidad de materiales bajo protección.

Según la información difundida por AgroLatam, los criterios de selección incluyeron características que podrían resultar útiles frente a plagas, enfermedades y condiciones climáticas adversas. Estos recursos genéticos pueden servir de base para investigaciones sobre adaptación ambiental, desempeño productivo y respuesta ante problemas sanitarios.

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Conocida tradicionalmente como amaranto, la kiwicha, potencia la dieta, promoviendo el desarrollo infantil y aportando nutrientes que aseguran un balance nutricional superior. (Andina)

18 grados bajo cero

La Bóveda Global de Semillas de Svalbard inició sus operaciones en 2008 como una reserva de seguridad para bancos de germoplasma de diferentes países e instituciones. Se encuentra dentro de una montaña del archipiélago de Svalbard, a más de 130 metros de profundidad.

Las semillas se almacenan a aproximadamente 18 grados bajo cero, una temperatura destinada a prolongar la conservación del material vegetal y reducir su deterioro. La instalación funciona como respaldo de colecciones que permanecen bajo custodia de las entidades depositantes en sus países de origen.

El depósito en Noruega no reemplaza las semillas que conserva el INIA en Perú. Cada envío constituye una copia adicional de seguridad frente a eventuales pérdidas, problemas de almacenamiento o daños en los bancos nacionales de germoplasma.

Las cajas permanecen selladas y solo la institución que efectuó el depósito puede pedir la devolución de las semillas. La propiedad de los cultivares no se transfiere a Noruega, y la bóveda no opera como un centro de distribución comercial ni como un laboratorio para crear nuevas variedades.

La administración de la instalación está vinculada al Gobierno de Noruega, el Centro Nórdico de Recursos Genéticos y la organización internacional Crop Trust. El servicio de almacenamiento es gratuito para las instituciones que cumplen los requisitos establecidos.

Entrada de la Bóveda Global de Semillas de Svalbard (SGSV), en una imagen tomada el 29 de febrero de 2016. EFE/Heiko Junge
Entrada de la Bóveda Global de Semillas de Svalbard (SGSV), en una imagen tomada el 29 de febrero de 2016. EFE/Heiko Junge

La apertura de octubre

El 13 de octubre de 2026, 21 instituciones depositaron 16.676 muestras de semillas en la bóveda, de acuerdo con el registro oficial de Svalbard citado por AgroLatam. La cifra incluyó aportes de bancos genéticos de Perú, Uruguay, México, Ucrania y centros internacionales de investigación.

Con esa incorporación, la instalación superó los 1,4 millones de muestras conservadas. El INIA figuró en el registro de esa apertura con 71 semillas distribuidas en una caja.

La jornada también incluyó la participación del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo, con sede en México, que aportó 3.370 muestras, principalmente de trigo y otros cereales. El Centro Internacional de la Papa, ubicado en Perú, incorporó 1.027 muestras, mientras que el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria de Uruguay depositó 720, en su mayoría de trigo.

La reserva reúne desde cultivos de consumo extendido hasta especies menos difundidas y parientes silvestres que pueden aportar características de interés para programas agrícolas. La disponibilidad de colecciones diversas permite estudiar atributos que no siempre están presentes en las variedades de mayor uso.

Bóveda Global de Semillas de Svalbard. (Michael Major/Wikimedia Commons)
Bóveda Global de Semillas de Svalbard. (Michael Major/Wikimedia Commons)

Sistema de respaldo

El modelo de conservación de Svalbard tiene antecedentes de uso. El Centro Internacional de Investigación Agrícola en Zonas Áridas recurrió a las semillas que había depositado en Noruega después de que un conflicto armado dificultara el acceso a sus colecciones originales. Ese material permitió reconstruir parte de su banco genético y, más tarde, volver a enviar duplicados a la bóveda.

En el caso peruano, las 71 muestras depositadas en octubre de 2026 continuarán bajo titularidad del INIA. Las variedades de quinua, kiwicha, ají y tomate quedarán protegidas como copias de seguridad, mientras las colecciones originales seguirán disponibles en los bancos de germoplasma nacionales.

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