“Dijeron que ande con mucho cuidado”: el crudo testimonio de una niña víctima de violencia sexual en Condorcanqui

Más de 800 denuncias revelan la desprotección que enfrentan menores Awajún y Wampis, muchas de las cuales deben alejarse de sus hogares tras acusar a sus agresores

En la provincia de Condorcanqui, en la Amazonía peruana, ser niña es sinónimo de vivir con miedo. Cientos de denuncias por violencia sexual contra menores de las comunidades Awajún y Wampis se acumulan sin justicia, a menudo perpetradas por figuras de confianza como maestros. Este reportaje expone la dura realidad de las víctimas y la impunidad de los agresores. | Video: DW Español
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Los casos de violación sexual contra las escolares de Condorcanqui continúan sin ver la luz de la justicia. E incluso las niñas deben convivir con sus agresores o irse de la comunidad para no volver a verlos. Este es solo es uno de los relatos de una menor que sufrió abuso sexual por parte de su profesor, quien continúa libre.

La niña relata que aprendió a cuidarse ante el riesgo de nuevos abusos después de denunciar una violación. Su historia forma parte de más de 800 denuncias por violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes Awajún y Wampis, según expuso un reportaje de DW Español.

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“Dijeron que ande con mucho cuidado, que no van a tocar nadie. O sea, los hombres son más […] Algunos tocan a las mujeres”, contó la menor, cuya identidad se mantiene en reserva para protegerla.

Familias y defensoras reclaman recursos, refugios y medidas de resguardo ante el aumento de casos en comunidades indígenas de la Amazonía peruana
Familias y defensoras reclaman recursos, refugios y medidas de resguardo ante el aumento de casos en comunidades indígenas de la Amazonía peruana| Foto: Captura del video de DW Español

La tía de la víctima afirmó que los abusos comenzaron cuando la niña tenía nueve años, tras la muerte de su madre. Según su testimonio, el presunto agresor la amenazaba para impedir que revelara lo ocurrido.

“Desde nueve añitos empezó a violar, desde que falleció su mamá. Prácticamente, le tenía amenazada. No quería que contara a nadie”, dijo.

La menor dejó su comunidad tras denunciar a su profesor

Tras presentar la denuncia, la niña tuvo que dejar su comunidad para no volver a encontrarse con el acusado, quien era su docente y, según el reportaje, permanece en libertad. La familia exige que el proceso judicial avance y que el presunto agresor sea apartado de la comunidad, tanto para proteger a la víctima como para evitar que otras menores queden expuestas a nuevos abusos.

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“Lo que queremos es que haya justicia para mi sobrina, para que pueda seguir con ese caso. Y que el violador no se quede en esa misma comunidad, que sigue ahí”, sostuvo la tía.

El caso refleja una situación que afecta a menores de comunidades indígenas de la provincia. En muchos casos, las víctimas deben alejarse de sus hogares para resguardarse o para poder continuar con una denuncia que exige viajes a centros urbanos y estadías prolongadas.

Un albergue precario recibe a víctimas que viajan desde localidades aisladas para sostener procesos judiciales que pueden extenderse durante semanas
Un albergue precario recibe a víctimas que viajan desde localidades aisladas para sostener procesos judiciales que pueden extenderse durante semanas| Foto: Captura del video de DW Español

La venda del Estado ante la violencia sexual en Condorcanqui

Los casos revelados no son recientes, sino desde hace dos años, debido a que el Estado peruano reconoció que las menores no fueron atendidas.

En Condorcanqui, la lejanía entre las comunidades y la falta de vías de acceso exponen a niñas y adolescentes a mayores riesgos. Muchas deben salir de sus hogares para continuar sus estudios en otros centros poblados, donde permanecen en residencias estudiantiles sin la compañía de sus familias.

Una representante del Consejo de Mujeres Awajún y Wampis, cuya identidad permanece protegida ante posibles represalias, sostuvo que los recursos para atender a las víctimas son insuficientes. La organización habilitó un espacio de acogida, aunque carece de servicios básicos e infraestructura adecuada. La defensora pidió la creación de un albergue provincial y una mayor intervención de las autoridades para garantizar la protección de las menores.

Mientras los expedientes avanzan con dificultades y las familias reclaman protección, niñas y adolescentes de las comunidades Awajún y Wampis continúan expuestas a una violencia por las personas que deberían velar por su aprendizaje.

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