
El historiador, profesor y escritor peruano Eduardo Torres Arancivia sostiene que el virreinato no terminó con la independencia, sino que muchas de sus estructuras políticas, sociales y culturales continúan presentes en el Perú. Esa es la tesis central de Virreinato del Perú: biografía no autorizada, obra que presentó el 26 de julio durante la Feria Internacional del Libro (FIL) 2026 de Lima.
En el libro, el autor plantea una mirada crítica sobre la historia nacional y sostiene que problemas como el autoritarismo, el racismo y el clasismo responden, en parte, a un legado que no ha logrado desaparecer pese a más de dos siglos de vida republicana. Asimismo, cuestiona la forma en que tradicionalmente se ha enseñado este periodo en las escuelas.
PUBLICIDAD
En conversación con Infobae Perú, Torres Arancivia explica por qué considera que el virreinato permanece en la sociedad peruana y reflexiona sobre los desafíos que aún enfrenta el país para consolidar una auténtica cultura republicana.
Sostuvo que “el virreinato nunca terminó de irse”. ¿Cuál cree que es la herencia virreinal más difícil de erradicar en el Perú: el autoritarismo, el racismo, el clasismo o la forma de entender el poder?
Todo lo que has mencionado son los lastres más difíciles de los que los peruanos pueden liberarse. El autoritarismo y el racismo son dos de los males más complejos de erradicar. La figura presidencial ha sido históricamente muy autoritaria: ha derivado en caudillos y dictadores. Pero también los propios peruanos pueden ejercer ese autoritarismo con sus compatriotas; basta una pequeña cuota de poder para llevarla al extremo.
PUBLICIDAD

La tesis del libro es que esa realidad resulta, en cierta medida, comprensible. El Perú formó parte de una monarquía y de un sistema de gobierno vertical desde 1532 hasta 1824. Durante casi tres siglos fue gobernado por un rey, por lo que es difícil que esa estructura histórica deje de influir en la mentalidad de los peruanos.
Con la República llegó una modernidad basada en el gobierno representativo, la igualdad ciudadana y el equilibrio de poderes entre el Congreso y el Ejecutivo. Sin embargo, esa idea no terminó de arraigar y, como sostengo en el libro, muchos peruanos siguieron buscando la figura del “rey perdido”, que reapareció en caudillos y dictadores.
PUBLICIDAD
La República quiso construir una sociedad de ciudadanos iguales, pero durante trescientos años el país se organizó sobre diferencias de color de piel, origen y apellido. Términos como cholo, indio, negro, zambo o mestizo responden a estructuras heredadas del virreinato que aún persisten. En una sociedad que aspira a la igualdad, esas categorías terminan reproduciendo discriminación y racismo.
Usted sostiene que el racismo es una de las herencias más persistentes del virreinato. ¿Por qué, pese a más de dos siglos de vida republicana, estas prácticas siguen tan presentes en la sociedad peruana?
No desaparece porque esa fue la forma en que se estructuró la sociedad desde 1532. Cuando Europa conquistó esta parte del mundo, trajo consigo ideas políticas y sociales que ya predominaban en ese continente: la concepción aristotélica de que unos nacen para mandar y otros para obedecer; que hay seres humanos destinados a ser esclavos; que el color de la piel determina quién ejerce el poder y quién debe someterse; y que existen apellidos superiores a otros. Ese fue el orden social durante siglos y, en el Perú, se mantuvo desde la conquista.
PUBLICIDAD
En Europa, procesos como la Revolución francesa y las revoluciones liberales comenzaron a desmontar esa visión. Plantearon que todas las personas eran iguales, que el mérito y el trabajo debían definir el ascenso social y que todos compartían los mismos derechos y deberes. En el Perú, en cambio, esas transformaciones no ocurrieron de la misma manera. La independencia proclamó la igualdad, la República y la ciudadanía, pero esas ideas quedaron, en gran medida, en el plano formal, mientras en la práctica continuó predominando la antigua concepción de la sociedad.
Si el virreinato nunca terminó de irse, como usted sostiene, ¿en qué momento histórico cree que el Perú perdió la oportunidad de romper definitivamente con ese legado?
PUBLICIDAD
Hubo varios momentos. El siglo XIX, tras la independencia, pudo entenderse como una etapa de experimentación, en la que el país intentó poner en práctica la República, la ciudadanía, el equilibrio de poderes, el voto, la elección de representantes y libertades como la de expresión, tránsito y culto. Ese proceso fracasó, aunque era comprensible: al Perú se le exigía ponerse al día con transformaciones que en otras partes del mundo habían tomado cerca de dos siglos. Pretender que todo eso funcionara desde 1821 era poco realista.
Sin embargo, creo que el momento en que realmente perdimos la brújula fue el siglo XX. Fue una época de profundas transformaciones a nivel mundial, marcada por las grandes guerras, el surgimiento de ideologías como el comunismo y el desarrollo de democracias más avanzadas. El Perú también intentó construir una democracia, pero la herencia virreinal siguió presente.
PUBLICIDAD
En ese siglo debió consolidarse una democracia liberal, republicana y representativa. En cambio, terminó siendo el periodo más violento y autoritario de la historia del Perú, con dictadores que, en muchos casos, superaron en fuerza y brutalidad a los propios reyes y virreyes.

Durante la presentación del libro señaló que “los presidentes se convierten en caudillos y son peores que los virreyes y los reyes”. ¿Qué características comparten esos liderazgos y por qué se repiten con tanta frecuencia en la historia peruana?
La figura del rey fue determinante durante casi 300 años. Se entendía que era una persona escogida por Dios para gobernar de manera vertical con un propósito moral: alcanzar la justicia. Dentro de esa concepción política, el rey era dueño del país y distribuía trabajos, riquezas y honores entre quienes consideraba merecedores. En el Perú, el virrey representaba esa autoridad.
PUBLICIDAD
Tras la independencia, esa figura desapareció y a muchos peruanos les resultó difícil comprender que el poder debía ser compartido y no concentrarse en una sola persona. Esa incomprensión hizo que se siguiera apostando por líderes que reunieran todo el poder en sí mismos: el caudillo, el dictador o el presidente con facultades cada vez mayores.
Hasta hoy persiste esa visión. Muchos creen que el presidente tiene un poder absoluto para resolver los problemas del país. Incluso durante las Fiestas Patrias todavía se le llama “mandatario supremo” o “mandataria suprema”, y existe la expectativa de que pueda solucionar los problemas “de un solo manazo”.
PUBLICIDAD
Las encuestas muestran, además, que una parte importante de la población estaría dispuesta a otorgarle facultades más allá de las que establece la ley. No habría un gran rechazo a la figura de un caudillo con poder absoluto; por el contrario, muchos la anhelan y ponen como ejemplo a líderes como Nayib Bukele. En el fondo, es un intento de recuperar la figura del “rey perdido”.

¿Qué aspectos del virreinato cree que suelen enseñarse de manera incompleta o equivocada en los colegios?
Lo digo porque enseñé en un colegio durante 10 años. El virreinato se estudia en segundo de secundaria y, en muchos casos, se resume a una lista de “personajes y obras”. Se explica que hubo 40 virreyes, se mencionan algunos de ellos y las principales obras que realizaron. Eso hace que el virrey termine siendo visto como un simple burócrata.
También hay una gran incomprensión sobre cómo funcionaban la política y la sociedad en los siglos XVI y XVII, así como sobre la estrecha relación entre el poder político y la religión en esa época. Con frecuencia se asume que un virrey del siglo XVII era igual a uno del siglo XVIII. En el fondo, se trasladan categorías actuales al pasado y se termina viendo a los virreyes como si fueran presidentes que simplemente “hacían obras”.
Además, la enseñanza suele estar cargada de una visión ideológica. Se presenta el virreinato únicamente como un periodo de colonia, explotación y violencia, en el que una España imperial solo buscaba llevarse las riquezas del Perú. Se repiten ideas como “largo tiempo el peruano oprimido” o que los españoles se llevaron todo lo valioso del país. Esa es una visión incompleta.
Precisamente por eso el libro se llama Virreinato no autorizado: porque aborda temas que no han sido tratados con suficiente profundidad o que siguen siendo motivo de debate.
¿Cuáles son sus perspectivas por el nuevo gobierno?
Veremos cómo el orden social puede volverse más conservador, como está ocurriendo en distintas partes del mundo. También observaremos cómo la política encuentra nuevamente un sustrato moral en la religión, pese a que el Estado es laico. La figura presidencial recuperará una autoridad y una fuerza que parecían desprestigiadas.

Creo que muchos peruanos, al ser una sociedad mayoritariamente conservadora, estarán conformes con este retorno al, por decirlo así, “absolutismo presidencial”. Lo entenderán como una vuelta al orden.
Sin embargo, el problema surge cuando ese asistencialismo y ese populismo terminan transformándose en una especie de dádiva otorgada por un presidente todopoderoso, porque eso puede hacernos olvidar que vivimos en una república donde somos iguales donde debe existir equilibrio de poderes y donde los recursos que administra el presidente pertenecen a todos los peruanos
¿Cuáles son sus fuentes bibliográficas para escribir este libro?
Como historiador, recurro principalmente a fuentes primarias: documentos escritos en su propia época. Siempre recomiendo volver a Felipe Guamán Poma de Ayala, cronista indígena que, en 1615, escribió cómo debía ser la buena política en el Perú, denunció los abusos contra los indígenas y realizó 800 dibujos para mostrarle al rey los sufrimientos de los más oprimidos. Su obra es un gran tratado para comprender la política del siglo XVII, tanto en sus aspectos positivos como en los negativos.
Ese tipo de libros, a los que hoy se puede acceder gracias a las distintas ediciones disponibles, permite conocer —a través de los propios testigos de la época— cómo era vivir bajo el gobierno de un rey. También he trabajado con testimonios, documentos de archivo, crónicas y estudios contemporáneos. No existen muchos libros que aborden el tema desde la perspectiva que propongo, y ahí radica parte de la originalidad de esta obra.
Los estudios actuales sobre el virreinato también me sirven para plantear una mirada crítica, porque suelen ubicarse en dos extremos. Por un lado, una interpretación de izquierda que reduce al Perú a una colonia explotada por europeos blancos dentro de un sistema capitalista e imperial. Por otro, una visión tradicional que sostiene que España trajo únicamente aspectos positivos, como la Iglesia católica, la universidad, el castellano, la ciencia y la tecnología. Esta última es una mirada romántica y nacionalista que, además, ha cobrado fuerza en los últimos años.
¿Qué libros recomienda?
Siempre recomiendo las obras de Alberto Flores Galindo. Aunque fue un historiador con una orientación de izquierda, sus libros me parecieron deslumbrantes, especialmente Buscando un inca. También destacaría a Jorge Basadre, pero al Basadre ensayista, por las reflexiones que desarrolló sobre el Perú.
Asimismo, cito a José Antonio del Busto, quien fue mi profesor. Aunque escribió desde una línea tradicional, siempre tuvo una mirada peruanista y resaltó el mestizaje cultural. El Perú es, precisamente, una mezcla de culturas. De su obra rescato esa idea de mestizaje cultural, más no la noción de mestizaje “racial”.
Más Noticias
Keiko Fujimori quiere modificar a su antojo el Código Penal, la ley contra el crimen organizado y 7 normas penales más
Pedido de facultades legislativas contempla reformas penales, pero la propia solicitud y la sustentación resultan genéricas y gaseosas. No se precisa qué es lo que se busca cambiar de los referidos dispositivos legales

Gobierno de Keiko Fujimori pedirá facultades para legislar al Congreso para aplicar sus primeras medidas
El fujimorismo ya se mueve. Luego de anunciar diversas medidas contra criminalidad, protección a las Mypes y apoyo social, el Ejecutivo pediría facultades para legislar y avanzar las primeras leyes

Campaña veterinaria gratuita para este 31 de julio: ¿Dónde y cuáles son los servicios disponibles?
La jornada ofrecerá servicios preventivos como consultas veterinarias, registro de canes, desparasitación, aplicación de antipulgas, limpieza de orejas y vacunas antirrábicas

Influencer Paola Chiappina pide apoyo internacional para encontrar a su pareja y sus dos amigos en el Huascarán
La influencer, enamorada de Alejandro Ugarte, apela a la cooperación entre gobiernos para que equipos especializados extranjeros puedan sumarse a la localización de los tres montañistas reportados como desaparecidos desde el 14 de julio

Corte de luz en Lima y Callao: Ocho distritos serán afectados por suspensión del servicio de Pluz el 31 de julio
Los trabajos buscan reforzar la infraestructura eléctrica y mejorar la continuidad del servicio, por lo que miles de usuarios deberán tomar precauciones ante la suspensión temporal de la energía

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD


