Collaval Jhammers, el campeón que nadie esperaba en el Mundialito de El Porvenir 2026

Con una defensa sin fisuras y un gol en el momento exacto, el representante del Cercado de Lima derrotó a Cevichería Mi Barrunto por 1-0 en la final y levantó su primer título en la historia del torneo más tradicional del fútbol callejero peruano

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Jugador de Collaval con camiseta azul y blanca, celebrando con expresión de alegría. Otros jugadores y público borroso se ven de fondo en un día soleado
Un jugador de Collaval celebra la victoria de su equipo en la final del Mundialito de El Porvenir 2026, donde vencieron 1-0 a Mi Barrunto. (Andina / Jhonel Rodríguez Robles)

El 1 de mayo de 2026, la cuadra 6 del jirón Parinacochas, en el distrito de La Victoria, fue testigo de una nueva página en la historia del Mundialito de El Porvenir: Collaval Jhammers, representante del Cercado de Lima, se coronó campeón del torneo de fútbol callejero más tradicional del Perú tras derrotar en la final a Cevichería Mi Barrunto por 1 a 0. Nadie los tenía entre los favoritos. Pero ahí estuvieron, firmes desde el primer partido, para quedarse con el título más codiciado del barrio.

La jornada comenzó antes del amanecer, como manda la costumbre. Familias enteras tomaron posición en las veredas, los balcones se llenaron de banderas y los vendedores ambulantes montaron sus puestos entre el olor a comida callejera y el ruido de los platillos. Así se vive el Mundialito: sin tribunas numeradas, sin palcos VIP, solo barrio, memoria y pelota.

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Con un marcador ajustado, Collaval logra el anhelado título frente a su clásico rival, Mi Barrunto. El video captura la alegría desbordante, la tensión del final y la increíble atmósfera del fútbol callejero. | YouTube / Cabañas Sport

El camino de Collaval

Collaval Jhammers llegó al torneo sin el peso de la historia a su favor. Ningún título previo en el palmarés, ninguna corona que defender. Pero desde los octavos de final dejó en claro que no había venido a hacer bulto. Su primer obstáculo fue Los Malditos de Pamplona, ante quienes se impuso 1-0 con un partido ordenado y sin concesiones. En cuartos repitió la fórmula: otro 1-0, esta vez ante Corporación Cabañas. Dos victorias, dos porterías en cero. Un estilo que no admitía dudas sobre su propuesta.

La semifinal fue el partido más exigente del camino. Santo Domingo La Pólvora llevó el duelo hasta el límite y el marcador no se movió: 0-0. Collaval resistió, se mantuvo compacto y avanzó. Del otro lado del cuadro, Cevichería Mi Barrunto llegaba como uno de los equipos de mayor poder ofensivo del torneo, tras eliminar a Los Rodríguez del Nocheto y a Los Bandidos de Tévez. La final pintaba como el choque entre el orden y el gol.

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Jugador de fútbol en blanco y azul ejecuta una chilena con el balón en el aire, rodeado de otros jugadores y una gran multitud en un campo urbano
Collaval Jhammers llegó a la final sin recibir un solo gol en los partidos anteriores. Venció a Los Malditos de Pamplona y a Corporación Cabañas y empató sin goles con Santo Domingo La Pólvora en semifinales. (Andina / Jhonel Rodríguez Robles)

La final que se definió por un detalle

Y así fue. En el duelo decisivo, Mi Barrunto tomó el control del partido. Generó ocasiones, presionó, buscó el arco por todos los medios. Pero se encontró con una defensa bien plantada que no cedió ni ante la insistencia ni ante la presión del público. Collaval Jhammers esperó su momento y cuando llegó, no lo desperdició: un gol, el único del partido, bastó para quedarse con el título.

La efectividad fue determinante. Mi Barrunto tuvo más pelota, más llegadas, más intenciones. Collaval tuvo un gol. Y eso fue todo lo que necesitó.

El momento exacto en que Collaval se pone en ventaja sobre Mi Barrunto. Un gol espectacular seguido de una celebración masiva y un relato apasionado que captura la esencia del campeonato de fulbito más popular. | YouTube / Cabañas Sport

76 ediciones de historia

El Mundialito de El Porvenir nació en la clandestinidad a principios de los años 50, cuando Emilio “Cheme” Chávez, Mario Chávez y Jorge Falla Martínez trazaron con tiza las primeras líneas sobre el asfalto, desafiando las restricciones del gobierno de Manuel A. Odría, que prohibía el fútbol en las calles. Aquellos primeros partidos se jugaban al filo de la persecución policial. Hoy, más de siete décadas después, la Municipalidad de La Victoria garantiza el orden y la calle sigue siendo el escenario.

Este evento deportivo callejero tiene en su palmarés nombres que forman parte del imaginario popular limeño. Cebada y Humo, el equipo más ganador del torneo con 8 títulos, no participó en esta edición. Baterías Huarcaya, con 5 coronas entre 1980 y 1987, tampoco. La lista de campeones es un recorrido por la historia del barrio: desde Galaxia Apolo, que ganó tres títulos consecutivos entre 1976 y 1978, hasta Purito Porvenir, el último campeón antes de esta edición, en 2024.

En el jirón Parinacochas no hay tribunas ni palcos VIP: hay vereda, memoria y una pelota que nunca se rindió. 
Foto: Lima Antigua
En el jirón Parinacochas no hay tribunas ni palcos VIP: hay vereda, memoria y una pelota que nunca se rindió. Foto: Lima Antigua

El torneo no se realizó en 2020 ni en 2021 por la pandemia, y la edición de 2025 quedó suspendida. La de 2026 volvió con fuerza: más de 100 equipos disputaron las fases clasificatorias en canchas de futsal de los alrededores, y solo 16 llegaron al evento central del 1 de mayo en la cuadra 6 de Parinacochas. Entre ellos, Collaval Jhammers. El último en llegar. El que se quedó con todo.

Por sus calles pasaron, en distintas épocas, Hugo Sotil, Teófilo Cubillas y Julio Baylón, antes de convertirse en figuras del fútbol profesional. La cuadra 6 de Parinacochas no distingue entre consagrados y debutantes. Solo premia a quien sabe ganar.

Vista aérea de una calle convertida en cancha de fútbol, repleta de espectadores a los lados y en edificios, con jugadores en el campo
Vista aérea del vibrante Mundialito de El Porvenir 2026, donde Collaval se coronó campeón en una final que reunió a miles de espectadores. (Andina / Jhonel Rodríguez Robles)