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Prevenir para cuidar: cuando la seguridad también impulsa la productividad

Según datos del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo, en diciembre de 2025 cerca del 98 % de las notificaciones correspondieron a accidentes de trabajo no mortales, mientras que las enfermedades ocupacionales representaron apenas el 0,2 % del total

Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo – Organización Internacional del Trabajo  - Perú – noticias -28 abril
La adopción de normativas y programas en la región busca reducir riesgos laborales, promoviendo una cultura preventiva que involucre tanto a empleadores como a trabajadores. (Freepik)
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Cada 28 de abril, el Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo nos invita a detenernos y mirar más allá de la estadística. No solo para contar accidentes, sino para reflexionar sobre cómo estamos gestionando realmente los riesgos en nuestras organizaciones. En un contexto empresarial cada vez más exigente, la seguridad y la salud en el trabajo han dejado de ser un requisito normativo para convertirse en un factor clave de sostenibilidad, continuidad y productividad.

Hablar de prevención es, en el fondo, hablar de personas. De su bienestar, de su capacidad para desarrollar su trabajo de forma segura y de entornos laborales que permitan anticiparse al riesgo antes de que este se materialice. Sin embargo, en la práctica, muchas empresas siguen midiendo la seguridad desde una lógica reactiva, enfocada en lo que ya ocurrió, y no desde una mirada preventiva que permita evitar que ocurra.

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Las cifras ayudan a entender esta brecha. Según datos del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo, en diciembre de 2025 cerca del 98 % de las notificaciones correspondieron a accidentes de trabajo no mortales, mientras que las enfermedades ocupacionales representaron apenas el 0,2 % del total. Lejos de indicar una baja incidencia, esta diferencia revela un problema estructural: muchas enfermedades no se identifican ni se gestionan oportunamente, permanecen invisibles y, por tanto, fuera de la estrategia preventiva.

A ello se suma un dato que debería encender las alertas. Los accidentes fatales han mostrado incrementos relevantes en el último año, evidenciando que incluso en los escenarios más críticos la prevención sigue llegando tarde en muchos casos. El problema no es solo cuántos accidentes ocurren, sino qué tan preparados están los entornos laborales para evitar que ocurran.

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En muchas organizaciones, la gestión de la seguridad sigue descansando en protocolos que se activan cuando el riesgo ya se materializó. IPERC genéricos, capacitaciones formales sin conexión con la operación real o investigaciones de accidentes que buscan responsables y no causas raíz son prácticas aún frecuentes. Esta lógica resulta especialmente riesgosa en actividades de alta exposición, como trabajos en altura, espacios confinados o el uso de maquinaria, donde una decisión a tiempo puede marcar la diferencia.

Por eso, hoy la prevención exige un cambio de enfoque. No basta con capacitar; es necesario preparar a las personas para actuar frente a situaciones que se asemejen a su realidad cotidiana. La posibilidad de entrenar en entornos controlados, simular riesgos reales y reforzar la toma de decisiones permite comprender mejor las consecuencias de cada acción y fortalece la respuesta cuando el riesgo es real.

Cada vez más empresas en el Perú están avanzando en esta dirección, incorporando herramientas que combinan evaluación en campo, entrenamiento práctico y seguimiento continuo. No como acciones aisladas, sino como parte de una gestión de la seguridad integrada a la operación, al bienestar de las personas y a los objetivos del negocio. Este enfoque no solo reduce incidentes; también impacta directamente en la productividad, al disminuir ausentismo, rotación y costos asociados a accidentes y enfermedades.

El desafío, entonces, no es únicamente reducir cifras, sino entenderlas mejor. Mientras los accidentes no mortales sigan concentrando la mayor parte de los registros y las enfermedades ocupacionales continúen teniendo baja visibilidad, la prevención seguirá teniendo un amplio espacio de mejora.

Mirar más allá de los indicadores tradicionales es, probablemente, el primer paso para construir entornos laborales más seguros y negocios más sostenibles. Porque la prevención no empieza cuando se registra un incidente, sino cuando se reconoce el riesgo a tiempo y se actúa antes de que ocurra.

Imagen ZOBHL5C6FNA2ZB5UOXXRFKMNZY

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