Cifras en rojo: contingencias laborales crecieron 14,7% en 2025, ¿Qué hacer si tengo una empresa?

Restaurantes, bares, cantinas, construcción de edificios, administración pública y transporte de carga por carretera sobresalen entre los subsectores con más notificaciones de accidentes

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SUNAFIL
Los sectores de servicios, construcción, transporte y administración pública concentraron el mayor número de accidentes laborales, según cifras del Ministerio de Trabajo.

El año 2025 cerró con un aumento del 14,7% en las notificaciones de accidentes de trabajo, incidentes peligrosos y enfermedades ocupacionales en Perú, al pasar de 38.900 casos en 2024 a 44.602, según el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE).

Esta tendencia, observada por entidades especializadas como Gallagher Perú, refuerza el llamado a revisar de manera continua los factores de exposición laboral en las organizaciones.

La información difundida por el MTPE señala que las notificaciones de contingencias se concentraron en actividades vinculadas a servicios, construcción, transporte y administración pública.

Sectores como restaurantes, bares y cantinas reportaron 3.271 casos; la construcción de edificios, 2.864; la administración pública, 2.229; y el transporte de carga por carretera, 2.014.

La vigilancia de los puntos críticos de la operación

Especialistas de Gallagher Perú recomiendan a las empresas identificar con precisión las tareas, procesos o dinámicas que puedan generar mayor probabilidad de incidentes o interrupciones.

No todas las actividades presentan el mismo nivel de exposición, por lo que el análisis de riesgos debe enfocarse en los puntos críticos y actualizarse de manera periódica.

La importancia de este enfoque se refleja en la distribución de los accidentes no mortales, donde ciertos rubros presentan tendencias superiores al promedio, según los reportes del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo.

La revisión de estos puntos críticos resulta determinante para anticipar situaciones que puedan afectar tanto la integridad del personal como la continuidad operativa.

Sunafil fiscaliza Seguro Vida Ley y solicita datos a empresas que cubren a millones de trabajadores. (Foto: Agencia Andina)
Las notificaciones de accidentes laborales en Perú subieron un 14,7% en 2025, alcanzando 44.602 casos reportados por el MTPE. (Foto: Agencia Andina)

Protocolos: del papel a la práctica cotidiana

Disponer de procedimientos y protocolos no garantiza por sí solo la seguridad laboral. De acuerdo con Johanna Caro, gerente de Recursos Humanos de Gallagher Perú, la clave está en verificar de forma periódica la aplicación real de estos protocolos en todos los entornos de la empresa.

“Sostener esa mirada en el tiempo ayuda a proteger a las personas y a operar con mayor preparación frente a eventualidades que pueden afectar el negocio”, afirmó Caro.

El cumplimiento efectivo de los protocolos requiere un monitoreo constante y una cultura organizacional que promueva la prevención más allá de las fechas conmemorativas. Las organizaciones deben asegurarse de que los procedimientos se ajusten a la realidad de cada área y cuenten con la participación activa de todos los niveles jerárquicos.

Relación con contratistas y terceros

Un componente relevante de la exposición a riesgos se vincula con los proveedores, servicios tercerizados o personal externo. Revisar y fortalecer los vínculos con contratistas y terceros es crucial, ya que estos actores pueden operar fuera de la estructura directa de la empresa.

Informar adecuadamente sobre los procesos y políticas internas a todos los involucrados contribuye a minimizar brechas y evitar accidentes derivados de una falta de alineamiento en materia de seguridad.

Según el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo, la interacción con terceras partes representa un factor que incide en la estadística de notificaciones, por lo que el abordaje integral de la prevención debe considerar a todo el ecosistema laboral.

Aprendizaje a partir de incidentes menores

Los eventos menores o incidentes peligrosos ofrecen señales valiosas para detectar patrones y anticipar situaciones de mayor impacto.

Analizar estos sucesos permite implementar acciones preventivas y correctivas de manera oportuna, reduciendo la probabilidad de accidentes graves. La gestión de la seguridad no solo responde a la urgencia de los datos más visibles, sino que incorpora el aprendizaje continuo como eje central.

Más allá de la prevención, la capacidad de respuesta de una empresa ante una contingencia determina el alcance de los impactos negativos. Evaluar y fortalecer los mecanismos de reacción, orden y recuperación ante eventos inesperados constituye un elemento esencial de la gestión integral del riesgo.

“La prevención debe entenderse como parte de una gestión que acompaña la operación de manera permanente”, sostuvo Johanna Caro, quien resaltó que las organizaciones que consolidan una cultura preventiva logran desenvolverse con mayor solidez ante escenarios adversos.