El legado de los mantos Paracas: técnicas, materiales y simbolismos que consolidaron su reputación como tesoros textiles

Los mantos Paracas no solo destacan por su técnica y belleza, sino también por lo que revelan sobre la estructura social y la vida ritual de esta cultura ancestral. Su confección, uso funerario y excepcional preservación han permitido reconstruir jerarquías, ceremonias y creencias que marcaron a los pueblos de la costa sur entre los siglos VII a. C. y II d. C.

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Vista de uno de los textiles Paracas recuperados, el 14 de diciembre de 2017, en el marco de la ceremonia de presentación de los textiles, realizada en la sede del museo de la Nación, en Lima (Perú). Fotografía de archivo. EFE/Ernesto Arias
Vista de uno de los textiles Paracas recuperados, el 14 de diciembre de 2017, en el marco de la ceremonia de presentación de los textiles, realizada en la sede del museo de la Nación, en Lima (Perú). Fotografía de archivo. EFE/Ernesto Arias

La extraordinaria técnica textil desarrollada por la cultura Paracas ha convertido a los mantos descubiertos en la península de Paracas en la actual provincia de Pisco en uno de los más impresionantes testimonios del arte preincaico. Estos textiles, creados entre el siglo VII a. C. y el siglo II d. C., han sorprendido a la comunidad arqueológica internacional tanto por su sofisticación como por el simbolismo plasmado en sus motivos, además de su estado de conservación después de más de 2.000 años, fenómeno posible por el clima árido de la región.

De acuerdo con un informe de la Agencia Andina, el hallazgo de cientos de mantos en diferentes necrópolis permitió reconstruir un panorama de la complejidad social y espiritual de los Paracas. Un dato sobresaliente es que, según la investigación dirigida por Julio César Tello Rojas —considerado el “padre de la arqueología peruana”—, en la necrópolis de Warikayan se encontraron 429 cuerpos momificados, cada uno envuelto con varios textiles de diferentes diseños y calidades, lo que sugiere un desarrollo jerárquico en la sociedad Paracas y la existencia de talleres especializados.

Pertenecientes a una civilización que se extendió en la costa sur del Perú, los mantos Paracas se asocian a rituales funerarios y permiten reconstruir prácticas culturales complejas, como la deformación craneana deliberada, observada en algunos restos hallados en el sector conocido como Arena Blanca o Cabeza Larga. Estas telas servían para vestir a los vivos y preservar a los muertos en fardos con dimensiones que superan los 2 metros de largo y más de 1 metro de ancho.

Primer plano de un textil Paracas con fondo oscuro, un borde beige adornado con figuras estilizadas rojas y verdes, y flecos multicolores
Un detalle de un impresionante manto de la cultura Paracas, que data de hace más de 2.000 años, revela la sofisticación del arte textil preincaico y el simbolismo de sus diseños. (Foto: Agencia Andina)

Los mantos Paracas y las dos etapas arqueológicas identificadas por Julio César Tello

El descubrimiento de los mantos Paracas se remonta a julio de 1925, cuando Julio César Tello Rojas —arqueólogo peruano y director de las excavaciones— localizó el cementerio Paracas Cavernas, frente a la bahía de Paracas y al sur de Pisco. Allí, Tello exhumó 39 tumbas tipo pozo, cada una con fardos funerarios envueltos en textiles de gran calidad, acompañados por cerámica, instrumentos y alimentos.

Un hallazgo posterior y de mayor magnitud ocurrió en 1927 en el sitio de Warikayan, donde Tello y su discípulo Toribio Mejía Xesspe identificaron la necrópolis Paracas: una serie de cementerios rectangulares que denominaron “ciudades de muertos”. Este espacio contenía centenares de cadáveres envueltos individualmente con textiles que exhibían bordados policromos y motivos simbólicos.

El arqueólogo clasificó estos periodos como Paracas Cavernas (700 a. C.–200 a. C.) y Paracas Necrópolis (200 a. C.–200 d. C.), fases diferenciadas tanto por la arquitectura funeraria como por la evolución y complejidad de los textiles descubiertos, según información de la agencia estatal.

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La esclavina se encuentra protegida en una vitrina de 75 centímetros de alto, diseñada exclusivamente para su exhibición. (Andina)

Los colores y procesos de tintura en los mantos Paracas

La confección de los mantos Paracas evidencia el dominio de técnicas avanzadas para la época. Los artesanos emplearon algodón nativo —de tonos blanco y pardo— combinado con lana de camélidos sudamericanos, como alpaca, vicuña y llama. Además, incorporaron fibras vegetales para reforzar la estructura o añadir texturas.

La obtención de los colores fue producto del aprovechamiento de tintes naturales, principalmente derivados de plantas e insectos. El rojo, amarillo y verde predominaban, y los hilos se teñían antes del tejido; en algunos casos, los textiles se coloreaban luego de la confección. El bordado, abundante en el periodo Paracas Necrópolis, convirtió a estos mantos en un referente del arte textil andino.

El tamaño típico de los fardos funerarios excavados es de 2,5 metros de largo por más de 1 metro de ancho, cifra que subraya la magnitud del trabajo y el valor social de estos textiles para los Paracas, según detalla Andina.

Los mantos cumplían funciones como vestimenta ceremonial para los vivos y como envoltorios rituales para los difuntos. Su preservación se explica por la sequedad del desierto costero donde fueron enterrados, lo que permite a los especialistas analizar detalles técnicos y estilísticos de esta región.

Cómo los mantos Paracas reflejan la cosmovisión de esta cultura

Los motivos representados en los mantos Paracas reflejan una cosmovisión compleja: predominan animales estilizados, figuras antropomorfas y elementos geométricos. Un personaje recurrente es el Ser Oculado, representado en cuerpo completo o solo por su cabeza, con ojos desorbitados y boca felina, acompañado de símbolos que a veces parecen desprenderse y cobrar vida.

Primer plano de un textil Paracas con un bordado multicolor de una figura antropomórfica. Presenta una cabeza con tocado, cuerpo naranja y extremidades grises sobre fondo oscuro
Un intrincado diseño de un manto funerario Paracas, datado entre el siglo VII a. C. y el II d. C., muestra la avanzada técnica textil y el profundo simbolismo espiritual de esta cultura preincaica del actual Perú. (Foto: Agencia Andina)

Estos motivos se replicaban también en otras sociedades andinas contemporáneas, lo que ha permitido a los estudiosos rastrear influencias y compartir interpretaciones sobre cosmologías prehispánicas.

Actualmente, los mantos Paracas pueden apreciarse en colecciones permanentes de instituciones como el Museo de la Nación, el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia y el Museo Larco, todos en Lima. También se exhiben en el Museo Regional de Ica y en el Museo de Sitio Julio C. Tello, localizado dentro de la Reserva Nacional de Paracas en la provincia de Pisco.

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El análisis detallado de los mantos ha permitido reconstruir técnicas del arte textil y ampliar el conocimiento sobre la estructura social, las prácticas funerarias y la espiritualidad de la cultura Paracas.