Una cría de oso andino de tres meses es recuperada por SERFOR tras ser hallada en una vivienda de Puno

Los especialistas determinaron que el osezno mantiene signos vitales estables y muestra una actitud cautelosa, característica de ejemplares jóvenes sin exposición previa a personas

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Un funcionario de SERFOR alimenta
Un funcionario de SERFOR alimenta a una cría de oso andino de tres meses de edad, rescatada en Ayapata, Puno, como parte de los esfuerzos de conservación de especies vulnerables en Perú.

Una cría de oso andino de tres meses fue recuperada por el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) tras ser hallada en el interior de una vivienda en Ayapata, Carabaya, Puno, un episodio que expone tanto el riesgo de contacto entre especies silvestres y humanos como la importancia de salvaguardar una especie considerada vulnerable a la extinción.

El rescate, anunciado por el organismo dependiente del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI), marca un nuevo precedente en las estrategias de conservación en Perú, donde el oso andino es pieza clave del equilibrio ecológico de los Andes.

El ejemplar, un macho de 3,88 kg y apenas tres meses de edad, fue evaluado por la Administración Técnica Forestal y de Fauna Silvestre (ATFFS) Puno, que determinó su aparente buen estado de salud, aunque describió un temperamento huraño, característico de la especie. Su corta edad obligó al Serfor a gestionar su traslado inmediato a un centro de cría autorizado en Madre de Dios, donde recibirá atención especializada y custodia permanente. La responsable intervención fue liderada por Ovidio Vega Moncada, administrador técnico de la ATFFS Puno, quien reiteró el carácter ilegal de la captura, tenencia o comercio de fauna silvestre en Perú.

De acuerdo con Vega Moncada, la recuperación del osezno resalta la necesidad de colaboración ciudadana en la conservación del oso andino y la responsabilidad compartida para evitar su extinción. “La caza, captura, comercio o tenencia de fauna silvestre es ilegal. La participación de la población es clave para proteger a estas especies y garantizar la conservación de sus poblaciones”, afirmó.

Cría de oso andino permanece bajo evaluación veterinaria especializada

El diagnóstico preliminar de los especialistas indica que el pequeño oso, identificado como Tremarctos ornatus, presenta signos vitales estables y una conducta desconfiada, habitual en ejemplares jóvenes y sin contacto humano prolongado. El traslado a la región de Madre de Dios responde a la necesidad de asegurar tratamientos veterinarios adecuados, fundamentales para su viabilidad futura dentro de la especie.

La acción tomada se enmarca en la política nacional de protección de fauna silvestre y permite preservar no solo la salud del animal, sino su potencial contribución futura al ecosistema andino como dispersor de semillas y regenerador forestal. Según los datos de Serfor, este tipo de acciones elevan sustancialmente las probabilidades de supervivencia de ejemplares capturados accidental o ilegalmente, que suelen enfrentar altos índices de mortandad si permanecen en cautiverio doméstico o sin cuidados profesionales.

Además, el protocolo prohíbe cualquier intento de reintegrar oseznos de corta edad a su hábitat sin un periodo prolongado de adaptación en centros de cría autorizados, precisamente para no comprometer su desarrollo y autonomía.

Un miembro de SERFOR alimenta
Un miembro de SERFOR alimenta a la cría de oso andino rescatada en Puno, que será trasladada a un centro de cría especializado para su cuidado y custodia permanente.

Incrementan los encuentros con osos andinos

Durante febrero del presente año, ciudadanos de Ituata y Ollachea, en Carabaya, compartieron registros de osos andinos a través de redes sociales. Estos avistamientos confirman la presencia histórica y continua de la especie en la región, lejos de constituir una amenaza real para las comunidades.

El Serfor subraya que el comportamiento biológico del oso andino implica grandes desplazamientos y el uso de entornos diversos, desde bosques húmedos hasta pastizales de altitud. El incremento de estos encuentros, explican técnicos del organismo forestal, suele deberse a cambios en el hábitat —algunos producto de incendios o presión humana— y no a comportamientos peligrosos de la especie.

La coexistencia responsable, criterio defendido por el Serfor, supone que la población local no debe acercarse, alimentar ni difundir la ubicación de los ejemplares avistados. Esta conducta protege tanto a la fauna como a las personas y previene la alteración de patrones naturales de desplazamiento o alimentación.

Este tipo de oso andino
Este tipo de oso andino es un espécimen de fauna silvestre, protegido mediante un decreto supremo del ministerio de Agricultura de Perú, donde está categorizado como especie vulnerable de fauna silvestre. EFE/Ernesto Arias/Archivo

Recomendacines ante encuentros y avistamientos de osos andinos

Entre las medidas más relevantes que el Serfor recomienda se encuentran el no acercarse a osos andinos, abstenerse de interactuar, no compartir rutas o ubicaciones por redes sociales y reportar cualquier encuentro inusual a las autoridades. Instan también a evitar provocar incendios forestales o practicar la deforestación, acciones que obligan a los osos a migrar hacia áreas pobladas en busca de alimento y aumentan la frecuencia de hallazgos como el ocurrido en Ayapata.

Si las personas detectan un oso desde un vehículo, la entidad sugiere reducir la velocidad y no seguirlo, garantizando el desplazamiento natural del animal sin perturbaciones. Reportar cualquier avistamiento a las oficinas de Serfor u otras autoridades ambientales es crucial para la vigilancia y la toma de decisiones.

Oso andino: especie clave para la biodiversidad andina

El oso andino o oso de anteojos es la única especie de oso que habita en Sudamérica, como lo confirma el medio National Geographic. Se distribuye en Perú, Venezuela, Colombia, Ecuador y Bolivia, aunque algunos registros mencionan ejemplares en Argentina y Panamá. El estatus de conservación, según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), lo clasifica como especie vulnerable a la extinción, consecuencia del retroceso de su hábitat y la caza ilegal.

Tamá, un oso andino de
Tamá, un oso andino de más de 174 kilos y en excelente estado de salud, regresa a su hábitat original en la frontera con Venezuela - crédito Parques Nacional Naturales de Colombia

La legislación peruana y los protocolos de organismos como Serfor se alinean con estándares internacionales y prohíben la captura o comercialización de cualquier ejemplar. En el ámbito ecológico, la función del oso andino como dispersor de semillas y regulador de la dinámica forestal lo hace fundamental para mantener la diversidad biológica de los Andes.

El nombre “oso de anteojos” proviene de las distintivas manchas claras alrededor de sus ojos, que varían en cada ejemplar y pueden extenderse por el cuello y el pecho, según consta en la descripción de National Geographic. Estas características morfológicas, además de su omnivoría y capacidad para trepar árboles, lo convierten en una especie perfectamente adaptada a los bosques y matorrales tropicales de la cordillera.