Frontera Perú–Chile fue un caos: Nuevo sistema biométrico generó largas filas, demoras y desmayados

Los nuevos filtros impuestos para controlar la identidad ralentizó el tránsito en uno de los pasos más concurridos de Sudamérica

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Chile y Perú evalúan corredor humanitario para migrantes varados en la línea de la Concordia. (Foto: EFE)
(Foto: EFE)

La frontera entre Perú y Chile vive jornadas complejas tras la entrada en funcionamiento del nuevo sistema de control biométrico en el Puesto de Control Fronterizo de Tacna.

El inicio de esta tecnología, implementada por la Superintendencia Nacional de Migraciones, provocó largas filas que superaron las cuatro horas y generó un ambiente de tensión entre miles de viajeros y transportistas.

Una multitud de pasajeros quedó varada bajo el sol, expuesta a temperaturas elevadas, sin acceso a sombra ni puntos de hidratación, lo que derivó en situaciones de descompensación y malestar físico.

“Había personas que se desmayaban porque estaban a todo sol y la fila era larguísima”, dijeron desde el gremio de taxis Arica-Tacna relataron en declaraciones recogidas por La Estrella de Arica.

La escena se extendió hasta las zonas de estacionamiento, donde los vehículos aguardaban sin poder avanzar hacia el paso fronterizo.

Frontera Perú - Chile

Seguridad, pero con críticas logísticas

La Superintendencia Nacional de Migraciones implementó el sistema de control biométrico con el objetivo de fortalecer la seguridad nacional y ofrecer un ingreso y salida del país más ordenados.

Según el comunicado oficial N.° 02-2026, este mecanismo identifica a cada ciudadano mediante el registro de huellas dactilares y fotografías, almacenando la información bajo estándares legales para proteger los datos personales.

La medida surge tras incidentes ocurridos en diciembre de 2025, cuando un grupo de 30 migrantes irregulares atravesó la seguridad del centro de control fronterizo de Santa Rosa aprovechando la escasa presencia de la Policía Nacional del Perú (PNP) y la ausencia de las Fuerzas Armadas, en un contexto de emergencia en distritos limítrofes. La respuesta institucional se centró en reforzar los controles, buscando evitar episodios similares en el futuro.

Durante una fase de “marcha blanca”, el personal de migraciones realizó pruebas y ajustes para optimizar la atención.

El organismo aseguró que el sistema funcionaría de manera continua, las 24 horas, y que el monitoreo sería permanente durante la fase inicial. “Reafirmamos nuestro compromiso con un servicio eficiente, respetuoso y transparente”, publicó la entidad en su cuenta oficial de X.

No obstante, la implementación coincidió con la temporada alta, lo que incrementó el flujo de turistas y puso a prueba la capacidad operativa del paso. El gremio de transporte denunció la ausencia de elementos básicos como sombra, bancas para adultos mayores o puntos de venta de agua, factores que agravaron el impacto en los viajeros.

Atrapados en un cuello de botella

El nuevo control biométrico exige que cada viajero complete el proceso digital antes de cruzar la frontera, lo que ralentizó el flujo de personas y vehículos. Más de 400 vehículos cubren la ruta entre Arica y Tacna, cantidad que resultó insuficiente ante la lentitud del trámite, según indicaron los transportistas.

“Son más de 400 vehículos los que cubren la ruta y el sistema genera un cuello de botella”, denunciaron representantes del gremio en diálogo con La Estrella de Arica. La situación derivó en la solicitud de una pista exclusiva para transporte público, con la esperanza de agilizar el movimiento de pasajeros.

A pesar de las críticas, algunos operadores reconocen la necesidad de la tecnología para reforzar los controles migratorios y modernizar la gestión en uno de los pasos más transitados de la región.

La autoridad migratoria recordó que en 2025, el 65% de turistas chilenos que ingresó a Perú lo hizo a través del Complejo Fronterizo Santa Rosa, cifra equivalente a 500,000 visitantes.