¿Por qué ‘El Monstruo’ fue recluido en la Base Naval del Callao?: Esto dice el general PNP Víctor Revoredo

El general Víctor Revoredo detalló los motivos detrás de la decisión de recluir a Erick Moreno, líder de “Los injertos del norte”, en el centro penitenciario más seguro del país

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Extradicción de 'El Monstruo' podría tomar hasta 6 meses. Se evalúa trasladarlo a la Base Naval del Callao.(Composición Infobae)
Extradicción de 'El Monstruo' podría tomar hasta 6 meses. Se evalúa trasladarlo a la Base Naval del Callao.(Composición Infobae)

En su regreso al Perú, tras ser capturado en Paraguay en setiembre del 2025, Erick Moreno Hernández, conocido como ‘El monstruo’, ingresó a la Base Naval del Callao tras la decisión de la junta clasificadora del Instituto Nacional Penitenciario (INPE).

La medida, anunciada por la jefa interina del INPE, Shadia Valdez Tejada, respondió al alto perfil de peligrosidad del interno y a la naturaleza de los delitos imputados. La Base Naval, ubicada en una zona estratégica del puerto del Callao, es considerada el centro de reclusión más seguro del país y opera bajo estrictos protocolos de vigilancia a cargo de la Marina de Guerra del Perú.

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Valdez Tejada resaltó que la gravedad de los hechos atribuidos a Moreno y su historial dentro de estructuras criminales justificaron la aplicación de un régimen carcelario especial.

La Base Naval solo alberga a internos de extrema peligrosidad, como en su momento a líderes de grupos como Abimael Guzmán, Víctor Polay y Vladimiro Montesinos. A diferencia de otros penales de máxima seguridad, la custodia y el control en este recinto no dependen del INPE, sino de personal militar especializado.

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La llegada de Moreno Hernández a este penal ocurre mientras el sistema penitenciario peruano enfrenta una de sus mayores crisis.

El INPE ha sido cuestionado por recientes fugas, desorden en los registros de internos y la dificultad para contener el avance del crimen organizado desde el interior de las cárceles.

Erick Moreno Hernández, líder de ‘Los Injertos del Cono Norte’, luce rapado y vestido con un overol blanco tras su ingreso a la Base Naval del Callao, siguiendo el nuevo protocolo de máxima seguridad inspirado en el modelo penitenciario de El Salvador.
Erick Moreno Hernández, líder de ‘Los Injertos del Cono Norte’, luce rapado y vestido con un overol blanco tras su ingreso a la Base Naval del Callao, siguiendo el nuevo protocolo de máxima seguridad inspirado en el modelo penitenciario de El Salvador.

Peligro para la seguridad y el sistema penitenciario

El general Víctor Revoredo, director de Investigación Criminal de la Policía Nacional del Perú (PNP), explicó los motivos detrás del traslado de Moreno Hernández a la Base Naval y no a otros penales como Ancón o Challapalca.

En diálogo con RPP, Revoredo indicó que la decisión se adoptó tras un análisis estratégico del riesgo que representa el interno, líder de la organización “Los injertos del norte”.

El general detalló que Moreno Hernández ha sostenido “confrontaciones con otras organizaciones criminales”, lo que podría exponer tanto a otros internos como a funcionarios penitenciarios y familiares que visitan las prisiones.

Por ese motivo, se consideró que el traslado a la Base Naval respondía a la necesidad de evitar situaciones de violencia y de preservar la seguridad en el sistema penitenciario.

Revoredo subrayó que la PNP ha detectado infiltraciones del crimen organizado en diferentes niveles institucionales, incluyendo miembros de la propia policía.

En tanto, el comandante general de la PNP, Óscar Arriola, reconoció la existencia de efectivos presuntamente involucrados con la red de Moreno Hernández. Aunque Revoredo evitó precisar cifras, admitió que la corrupción interna representa un desafío adicional para el control del crimen.

A pesar del contexto de crisis, el general enfatizó que la PNP ha logrado identificar y desarticular varias de estas redes, mencionando el caso de “Jhon Jairo”, miembro clave de la banda liderada por Moreno Hernández.

El traslado del interno a la Base Naval busca impedir que continúe ejerciendo influencia desde la cárcel y minimizar los riesgos para la seguridad nacional.