Exjefe de la Dini advierte que Perú sería el principal destino del crimen desplazado por ataques de EE. UU.

Juan Carlos Liendo consideró que la desprotección en las fronteras peruanas las convierte en una “puerta abierta a los criminales”

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16/11/2020 Militares de Venezuela en
16/11/2020 Militares de Venezuela en Caracas POLITICA SUDAMÉRICA VENEZUELA MINISTERIO DE DEFENSA DE VENEZUELA

El exjefe de la Dirección Nacional de Inteligencia (Dini), Juan Carlos Liendo, advirtió que la inseguridad en el Perú podría agravarse tras la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela. Según explicó el especialista, el problema central no se limita al plano internacional, sino a la forma en que el desplazamiento del crimen organizado terminará impactando en un Estado que —como él mismo describe— carece de capacidades básicas de control y respuesta.

“Perú tiene la puerta abierta a todos los criminales de la región”, declaró en entrevista con Exitosa.

Liendo sostiene que el país no controla adecuadamente sus fronteras, no cuenta con un poder político fuerte y enfrenta serias limitaciones en su sistema de seguridad. A ello se suma una Policía que “no funciona en la dimensión que todos necesitamos”, la ausencia de un sistema de inteligencia eficaz y unas Fuerzas Armadas con armamento obsoleto. Esta combinación, afirma, convierte al Perú en un territorio especialmente vulnerable para organizaciones criminales que buscan nuevas rutas y refugios tras los ataques estadounidenses en la región.

Juan Carlos Liendo es jefe
Juan Carlos Liendo es jefe de la DINI.

En ese sentido, subrayó que esta fragilidad ya se refleja en la violencia cotidiana. Homicidios vinculados a extorsiones, sicariato y minería ilegal, no solo en Pataz sino también en otras zonas alejadas del país, evidencian que el Estado no tiene capacidad de respuesta para frenar o reducir estos crímenes. En su evaluación, el gobierno peruano no está realizando cambios sustanciales para enfrentar este escenario, lo que incrementa el riesgo interno.

Desplazamiento del crimen regional

Según indicó, la intervención militar de Estados Unidos busca debilitar los componentes externos del crimen organizado que afectan tanto a ese país como al resto de América Latina. En ese esquema, Venezuela aparece como el punto inicial del poder criminal en la región, seguido por Colombia, ambos vinculados al narcotráfico y a la migración ilegal.

Estas dinámicas terminan alimentando el crimen en México, configurando una red de alcance regional. Sin embargo, al ser presionados por la ofensiva estadounidense, estos grupos buscan nuevos destinos. “La pregunta es: ¿A dónde van a ir los criminales? ¿Cuál es la puerta de salida? ¿Cuál es la ventana que está abierta?”, planteó.

El trabajo conjunto con Estados
El trabajo conjunto con Estados Unidos y Chile llevó a la captura de 17 cabecillas del Cártel del Tren de Aragua, incluidos cinco con circular roja de Interpol - crédito prensa MinDefensa

El exjefe de inteligencia descarta a países como Ecuador, Argentina o Brasil como posibles refugios, al señalar que allí existen mayores niveles de control o presencia de fuerzas estadounidenses. En ese contexto, el Perú queda expuesto como una de las principales alternativas para el desplazamiento del crimen organizado.

Narrativa antiimperialista en época electoral

Asimismo, otro de los efectos inmediatos es que la acción de Estados Unidos ha activado un “militarismo regional” que no se limita al ámbito estrictamente militar. Según explica, también se trata de un militarismo político, en el que la seguridad nacional se convierte en una prioridad central dentro del debate público.

Este escenario, afirma, tiene efectos directos en América Latina y en el Perú. “En el caso de América Latina o del Perú, se refuerza la narrativa del antiimperialismo, y eso favorece a la izquierda”, señaló.

Parte del dinero y demás
Parte del dinero y demás elementos secuestrados en la investigación

Desde su perspectiva, este fenómeno no puede separarse de las tensiones políticas internas que se generan en los países de la región como respuesta a decisiones unilaterales de Estados Unidos.