Sismo de 6.0 en Perú y 6.5 en México: similitudes y diferencias de ambos temblores que pusieron en alerta a ambos países

Con solo seis días de diferencia, los sismos que sacudieron la Ciudad de México y Chimbote reavivaron la percepción de riesgo sísmico en el Cinturón de Fuego del Pacífico y recordaron la vulnerabilidad compartida por ambos países

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Un sismo en la Ciudad
Un sismo en la Ciudad de México y otro en Perú sacuden el Cinturón de Fuego del Pacífico y renuevan la conciencia sobre el riesgo sísmico en la región. (Fotografías del sismo en México y en Perú, respectivamente). Foto: Composición Infobae Perú

Un temblor de magnitud 6,5 sacudió la mañana del 2 de enero la Ciudad de México y varias regiones del centro y sur del país, interrumpió rutinas, activó sistemas de alerta y movilizó a millones. Las redes sociales se llenaron de videos con el sonido de la Alerta Sísmica y escenas de evacuación en oficinas, viviendas y escuelas. El suceso mantuvo en vilo a la capital mexicana, pero resonó también en Sudamérica: solo días antes, el 27 de diciembre, un sismo de 6,0 estremeció Chimbote, en la costa norte de Perú, recordando a peruanos y mexicanos la cercanía con el movimiento constante de la Tierra.

La coincidencia de ambos eventos en menos de una semana, en países situados sobre el Cinturón de Fuego del Pacífico, dejó una huella de alerta y conversación pública. En México, la activación de la Alerta Sísmica se volvió tendencia, mientras en Perú, la sucesión de diez sismos en menos de 48 horas generó evacuaciones, cortes de energía y una ola de videos que circularon en TikTok y otras plataformas mostrando el nerviosismo y la reacción ciudadana en tiempo real. El tema dominó la agenda informativa tanto en Lima como en la Ciudad de México, y reavivó la pregunta central: ¿estamos realmente preparados?

El saldo de estos movimientos telúricos fue una mezcla de susto, prevención y, en algunos casos, daños visibles. En México, cayeron postes y árboles, se reportaron cortes de luz y hubo una víctima mortal por causas indirectas, además de una docena de heridos. En Perú, el sismo principal y sus réplicas provocaron daños en más de una veintena de instituciones educativas, hospitales y viviendas, y dejaron decenas de heridos. La experiencia compartida reabrió el debate sobre cómo se vive la cultura sísmica y la eficiencia de los sistemas de alerta y respuesta ante emergencias.

El sismo fue de magnitud 6.5 con epicentro en San Marcos, Guerrero, registrado la mañana de hoy viernes (X/@porktendencia)

Contraste de daños y respuesta en México y Perú

El sismo en México ocurrió a las 07:58 del 2 de enero, con epicentro a solo cuatro kilómetros de San Marcos, Guerrero, y una profundidad de cinco kilómetros. El movimiento fue intenso: se activó la Alerta Sísmica en la capital, se evacuaron edificios y se suspendieron momentáneamente los sistemas de transporte público, desde el Metro hasta el Metrobús. Según el Servicio Sismológico Nacional, se registraron más de 400 réplicas, la más fuerte de 4,7. El balance final: una persona fallecida por paro cardiorrespiratorio tras una caída, doce heridos, caída de postes y árboles, y cortes de electricidad en distintas zonas. No hubo colapsos graves ni daños estructurales mayores.

En Perú, el sismo más fuerte se sintió la noche del 27 de diciembre cerca de Chimbote, en áncash. Con magnitud 6,0 e intensidad suficiente para provocar pánico y evacuaciones masivas, el evento fue parte de una serie de diez temblores que activaron la alerta en toda la costa norte. Entre los daños se reportaron 51 heridos, una vivienda inhabitable y otras ocho con daños, además de afectaciones en 23 instituciones educativas y varios hospitales. El corte de energía eléctrica y los destellos de luz en el cielo fueron parte de la experiencia, ampliamente documentada y viralizada por la ciudadanía.

Un sismo de magnitud 6.0 sacudió Chimbote, en la región de Áncash, dejando un saldo de 51 personas heridas y ocho viviendas afectadas, una de ellas declarada inhabitable. El reporte también informa sobre daños en infraestructura educativa, centros de salud y un templo religioso | Exitosa Noticias

Ambos países, ubicados en el Cinturón de Fuego del Pacífico, conviven con la actividad sísmica como parte de la vida diaria. Sin embargo, la diferencia en el tipo de infraestructura y el alcance de los sistemas de alerta influyó en los resultados: mientras México desplegó de inmediato sus sistemas automáticos de aviso y monitoreo, en Perú la reacción dependió más de la percepción ciudadana y la coordinación local de las autoridades.

Alerta sísmica y cultura de evacuación en ambos países

La activación de la Alerta Sísmica en México forma parte de la rutina: suena la alarma, se evacúa y, casi en automático, las calles se llenan de personas siguiendo los protocolos de Protección Civil. Las imágenes de salidas ordenadas en oficinas, escuelas y edificios se volvieron virales, junto a los reportes en tiempo real de las autoridades en redes sociales. Se desplegaron sobrevuelos de helicópteros, cortes en vialidades y revisiones de infraestructura en minutos. El sistema de altavoces públicos alcanzó una efectividad del 98%, según cifras oficiales, y la comunicación fue constante y multiplataforma.

Usuarios registraron el momento Crédito: X: MetroViraslMx

En Perú, la reacción ciudadana fue rápida pero menos organizada: muchas personas evacuaron por iniciativa propia, se vivieron escenas de pánico en supermercados y comercios, y abundaron videos y transmisiones en vivo en TikTok mostrando el temor colectivo. Las autoridades activaron protocolos de emergencia, inspeccionaron viviendas e instituciones y coordinaron la atención de heridos.

Aunque el país dispone de un sistema de alerta temprana, en esta ocasión la alarma no se activó a tiempo, lo que incrementó la sorpresa y la incertidumbre. Además, a pesar de que regularmente se realizan simulacros de evacuación, una parte importante de la población suele ignorarlos o no ejecutarlos con rigor, lo que limita su efectividad ante emergencias reales. Tanto el Instituto Geofísico del Perú como Defensa Civil insistieron en la necesidad de fortalecer la cultura de prevención y la participación ciudadana.

Efectos de los sismos en México y Perú

En México, los daños materiales fueron contenidos: caída de cinco postes y cuatro árboles, cortes de energía y revisión de más de 30 edificios. IMSS e ISSSTE reportaron daños menores en hospitales de Guerrero. El transporte público reanudó operaciones tras constatar la seguridad de las instalaciones, y la ciudad volvió a la normalidad en pocas horas.

En Perú, el impacto fue mayor en la infraestructura educativa y de salud. Quince colegios de la provincia del Santa sufrieron rajaduras, caída de techos y daños en muros y cercos. El hospital La Caleta tuvo que evacuar áreas críticas por la caída de baldosas y filtraciones; en La Libertad, una vivienda colapsó y un adulto mayor fue rescatado de los escombros. Los cortes de energía y los destellos en el cielo llamaron la atención de especialistas y usuarios de redes sociales, quienes compartieron imágenes y explicaciones sobre el fenómeno.

La noche del 27 de
La noche del 27 de diciembre, un sismo sacudió la costa norte peruana, dejando heridos, afectaciones en hospitales y viviendas, y movilizando equipos de emergencia en varias regiones

Ambos casos destacan la importancia de edificar viviendas y edificios públicos bajo normas técnicas estrictas y de invertir en prevención y cultura de seguridad sísmica.

Réplicas tras fuertes sismos en México y Perú

En ambas naciones, la actividad sísmica posterior mantuvo la conversación y la vigilancia. México registró más de 400 réplicas, todas de baja intensidad y sin causar daños graves adicionales. Las autoridades insistieron en revisar instalaciones de gas y electricidad, y en reportar cualquier anomalía.

Perú ha registrado más de 800 sismos en lo que va del año, una cifra alarmante que pone en evidencia la vulnerabilidad de zonas como la Costa Verde. Expertos analizan los riesgos y explican el retraso en la implementación del sistema de alerta temprana. | Video: Canal N.

En Perú, la seguidilla de sismos y la advertencia de los especialistas sobre la acumulación de energía mantuvieron la alerta. El mensaje fue claro: los temblores menores no disminuyen el riesgo de un gran terremoto, por lo que la preparación y los simulacros deben formar parte de la vida cotidiana. Organizaciones como el IGP y Defensa Civil reiteraron la importancia de no bajar la guardia y de fortalecer la cultura de prevención en todos los niveles.

La experiencia de estos días evidenció que, en una región donde la Tierra nunca deja de moverse, la reacción social, la tecnología y la prevención son tendencia y necesidad.