Mi vida, no la tuya

Por QUENA STRAUSS, periodista

Siempre lo dije: el gran drama con los ex es una cuestión de tiempo y de espacio. De tiempo: salvo excepciones, un tipo que haya formado parte de tu vida durante algún periodo no comprende, llegado el caso, que su tiempo se terminó. Que lo que era en 2014 ya no lo es más en 2018 y que esa modificación en el calendario afecta radicalmente todo lo demás, empezando, claro, por su relación con vos.

De espacio: todo ex es un problema de ubicación y de ubicuidad. De ubicación porque no cabe en ningún lado, molesta como un sofá viejo y por más que lo pintes de vintage nunca dejará de ser lo que ves: un trasto de otra época y, por lo general, malhumorado.

Lo de la ubicuidad es más complicado todavía. Como seguramente sabrás, la ubicuidad es un don divino, eso de poder estar en todos lados a la vez. Bueno, con el ex es igual: puede molestar el mismo tiempo por chat, por teléfono, por mensaje y en persona, en una exacerbación de la presencia indeseada. No deja de estar nunca y por más que a veces decrezca en su presencia, no te hagas ilusiones porque él llegó para quedarse en tu vida como se quedan ciertas cosas: en secreto y molestando hasta que saltan como un muñeco de resorte y molestan todavía más.

¿Que no todos los hombres son iguales y que vos sos "amiga" de tu ex? Posiblemente. En ese caso, te invito a pensar sinceramente en la clase de relación que alguna vez los unió porque sospecho que pasión no era. ¿Que hay ex copados? Sin dudas. Los que están lejos.

 (No) son todas iguales

por LUIS BUERO, periodista

ilustración VERÓNICA PALMIERI

Para los hombres existen dos clases de exparejas. La diferencia abismal está en si el varón decidió dejarla o si fue ella la que lo abandonó.

Si el tipo la dejó, generalmente hará un brindis frente al espejo e irá al templo a agradecer que se animó a librarse de una bruja que tanto lo hacía sufrir con sus obsesiones, críticas y maltrato psicológico. O tal vez ella era una santa, pero a él ya no le dilataba la pupila desde hacía rato y ni con la pastillita azul podía cumplir sus obligaciones.

Y ahí vienen los bloqueos a la ex en Facebook, WhatsApp y otros espacios virtuales… Salvo que se trate de la madre de sus hijos, a la que deberá seguir viendo hasta en los cumpleaños de los nietos, no tiene salvación.

Pero si fue ella la que lo dejó, prepárense para escuchar el tango Mi noche triste. El abandonado empezará a llorar en charlas de amigos en los bares, en consultorios de psicólogos y psiquiatras para buscar estabilidad emocional, y hasta puede creer que se enamora de una voz en Internet como en la película Her.

Un hombre siente que además de una mujer, lo abandonó una madre. El bloqueado será Él porque seguirá insistiéndole que vuelva de todas las maneras posibles, y ya sabemos que una mujer es como Blockbuster, cuando bajó la cortina no la levanta más.

Ahora a él sólo le toca traspasar las cinco etapas del duelo: negación, ira, negociación, depresión y aceptación, que en algunos hombres dura meses o años, y en otros toda una vida.